Continúa el frente frío

Evacuan 859 personas que viven en zonas vulnerables

» Probabilidad de lluvias aisladas se mantiene hoy, especialmente en la zona oriental

Habitantes del Cantón Joya Grande, en Santiago Texacuango recibían granos básicos en la casa comunal.FOTO EDH / leonardo gonzalez

A diferencia de lo ocurrido por las lluvias del pasado 7 de noviembre, cuando se activo la alerta naranja con demora, en esta ocasión, ante las precipitaciones de anteayer, la Dirección General de Protección Civil actuó con prontitud y decidió declarar la alerta amarilla esa misma noche para tomar las medidas oportunas ante posibles emergencias.

"La alerta amarilla significa que se mantiene activado el centro de operaciones de emergencias a nivel nacional y cada una de las comisiones departamentales, municipales y comunales de protección civil. Significa que se activa todo el sistema y se mantiene una actitud de vigilancia para responder a cualquier situación de emergencia que se nos presente en todo el territorio nacional", precisó el director de Protección Civil, Jorge Meléndez.

La primera medida que adoptaron fue la evacuación de algunas familias ubicadas en la zona impactada en noviembre y la recomendación en otras zonas a prestar atención "si se presentan lluvias intensas, que no se puede descartar, que se proceda a evacuar de inmediato a las personas que viven aledañas a estos deslaves o las posibles zonas de inundación", agregó Meléndez.

Así fue que 859 personas que se encuentran viviendo en zonas afectadas, muchas de ellas en asentamientos, volvieron a ser desalojadas.

En San Vicente, se reubicó a las 172 personas del asentamiento Navarra a las instalaciones del INDES; a 168 familias (428 personas) de Antiguo Tepetitán, ya que se encontraban en la ruta de un posible deslave; a 175 personas de Verapaz a la Escuela de San Isidro y a la Ermita de la Colonia Salamanca; y a 84 personas asentadas en Guadalupe a la escuela Salvador Cornejo.

Además de estas familias de San Vicente, se evacuó a otras cuatro del cantón Joya Grande, en Ilopango (San Salvador).

Meléndez dijo que también se estaba vigilando especialmente el Cantón San Agustín, en San Pedro Perulapán (Cuscatlán), la comunidad El Progreso, en Perulapía (Cuscatlán) y el Cantón Dolores Apulo, en Ilopango (San Salvador), así como San Marcelino (La Paz), donde desemboca el río Jiboa, ya que "por aumento de la marea el río no podía evacuar y se desbordó, pero de manera lenta". Para desolvar la salida del río se solicitó maquinaria pesada al ministerio de Obras Públicas.

Meléndez recomendó abrigar a niños y ancianos, retirarse del tendido eléctrico y vallas, y a quienes estén en zonas en riesgo de deslizamientos, acudir a casas de familiares o a las alcaldías para ser reubicados en albergues.

"No podemos descuidarnos pero no estamos anunciando que se trate de una situación similar a la recién pasada", dijo el funcionario.

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