Formación docente aplazada

Un sondeo realizado entre directores de centros educativos públicos y privados de nivel básico saco a luz algunas fallas pedagógicas en que incurren los profesores. También plantea la urgencia de que Educación ponga manos en el asunto La calidad de la enseñanza depende en buena medida de la calidad del docente. Un sondeo entre especialistas revela las carencias de preparación que arrastran y su impacto a la hora de enseñar en el aula. Llaman a Educación a invertir más

Estudiantes de la carrera de profesorado de la Universidad Francisco Gavidia, de esta capital, participan en una clase. FOTO EDH / Douglas UrquillaFOTO EDH / Oscar Payés

A la hora de evaluar a los docentes, estos podrían resultar reprobados por los directores de los centros educativos debido a las deficiencias o debilidades con las que llegan a las aulas.

Enrique Hidalgo, miembro de la Federación de Colegios Cristianos (Fedecris), explicó que después de tres años de estudio los profesores salen sin manejar técnicas modernas, proactivas y eficientes para imponer disciplina. Además, son pocos los que utilizan las Tecnologías de la Información (TIC) para programar y enriquecer su labor en el aula.

Para ser profesor se estudian tres años y para obtener la Licenciatura en Educación, cinco. La oferta está distribuida en ocho centros de enseñanza superior entre universidades e institutos especializados.

Pero, para superar esas deficiencias, "la única opción que tienen los empleadores (colegios) es capacitarlos", añadió Hidalgo al resaltar que "todavía no existe una buena pedagogía para enseñar el pensamiento lógico y abstracto partiendo de lo concreto, como ocurre con la Matemática".

Eso no es todo. Bessy de Villatoro, directora del Instituto Agrícola San Andrés, en la Libertad, explica que los alumnos de los centros educativos públicos de la zona llegan a bachillerato muy deficientes en materias como Ciencias.

Esta historia se repite en el campo del Inglés. Hidalgo se queja de que los educadores que atienden esa modalidad llevan pocas destrezas de comunicación, mal acento y mala pronunciación del segundo idioma.

Manuel Machado, de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), pone en vitrina otros aspectos deficitarios en relación a la actitud hacia el trabajo, la expresión corporal y la presentación personal.

En la actualidad, según consta en los últimos documentos oficiales del Plan 2021, hay 41,895 educadores laborando en el sector público. Eso significa que ocho de cada 10 educadores laboran con el ministerio, de acuerdo con el censo matricular.

De ese total, 34,202 se concentra en educación básica, cuatro mil están en enseñanza media y apenas tres mil en parvularia.

Marlene Gómez, subdirectora del Centro Escolar Colonia Santa Margarita, Cuscatancingo, manifestó que los colegas nuevos llegan con escasos conocimientos en geometría, trigonometría y les cuesta acoplarse a trabajar con los programas de estudio, las guías didácticas, cuadernillos de trabajo y libros de texto.

Por supuesto, Gómez no deja pasar ni un minuto para explicar que sus colegas de la escuela son muy capaces y los que tienen problemas reciben el apoyo de especialistas.

Juan González, subdirector del Instituto Nacional de San Marcos, relaciona el déficit en la enseñanza con el tiempo que tienen por clase (45 minutos). Además, argumentó que los programas son tan extensos y no logran completarlos en los 200 días lectivos marcados en el calendario escolar oficial.

"Una debilidad en algunos docentes es que no planifican por rebeldía", comentó González. Ésa es una mala práctica también reconoce la Fundación Pro Educación de El Salvador (Funpres), una organización no gubernamental que trabaja en proyectos de capacitación.

"Se está enseñando (en las escuelas) sin un método sistematizado", aseguró Delia Magaña de Ávila, directora ejecutiva de la fundación. No obstante, dejó por sentado que, en medio del gremio, hay muy buenos profesores, cuyo esfuerzo es digno de admirar.

Las debilidades señaladas están enquistadas en el sector público al amparo de que los educadores, una vez tengan su plaza en la escuela, están seguros de que el salario llegará sin falta, independiente de cómo realicen su labor.

Ese régimen de escalafón salarial cerrado, bajo el que los maestros tienen definido cuánto ganarán, encierra el peligro de que persista la comodidad y el poco interés por adoptar en las aulas los cambios que conllevan las reformas de Educación.

La situación varía un poco en lo privado, especialmente, en los centros de mucha trayectoria, porque están en la búsqueda de la mejora continua, especialmente después de la estrategia de clasificación por categorías establecida por la administración educativa anterior.

A Francisco Marroquín, catedrático de la Escuela de Matemática y Ciencias de la Universidad de El Salvador, le incomoda que la mala preparación marque a los jóvenes que tocan la puerta del Alma Mater. "Tienen problemas para leer, no saben interpretar los textos, tienen dificultades en el manejo de las operaciones básicas (suma, resta, división). Lo mismo ocurre con en el manejo de signos y operaciones en las que intervienen raíces", añadió.

Con este panorama surgen interrogantes: ¿como cumplir las metas de elevar resultados académicos, niveles de escolaridad y la reducción de otros indicadores como la deserción, la repetición y el analfabetismo?.

Un experto en Educación advirtió que los bajos promedios que obtienen los alumnos de educación básica y media en las evaluaciones de aprendizaje son la señal de alerta del desempeño docente.

En la Prueba de Logros de Educación Básica (Paesita) 2008, que cubrió 319, 706 escolares de tercero, sexto y noveno grado, en Matemática y Lenguaje, el promedio nacional fue de 5.73. Un año antes marcó 5.52.

Pese a que en los últimos años Educación estableció nuevos requisitos para el ingreso a las carreras de profesorado y licenciatura en Educación (promedio de siete en la Paes, entre otros), los especialistas y educadores de trayectoria insisten en que las personas que se deciden cursarla no son los bachilleres que obtuvieron las calificaciones más altas.

Un estudio realizado en 2005 por el Programa Excelencia de la Educación a Nivel Local (Excell), de la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (USAID) y Educación, revela que los profesores dicen estar en las aulas por vocación. Sin embargo, tras esa afirmación, hay otras realidades: la desvalorización de la carrera. Para unos estudiar docencia fue la tercera opción en la hoja de aplicación para ingresar a la universidad mientras otros vieron en ella una opción de estudios corta y económica.

William Vladimir Lemus Aldana, director académico del Instituto Técnico Exsal (Itexal), aseguró que de cada 10 docentes que llegan a dejar currículo solo uno reúne las competencias.

En opinión de Enrique Hidalgo, de la Fedecris, las universidades deberían ser más serias en la formación, tener buenas plantas de formadores de docentes, así como recursos, y no sólo pensar en tener ingresos", sentencia Hidalgo.

Los educadores son la pieza angular para sacar del subdesarrollo a las naciones. Así lo dice el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal) en su último informe donde aborda lo relacionado con este sector de la educación a nivel regional.

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