Infectólogos creen que Salud debe cambiar vacuna antirrábica actual

Personal del Ministerio de salud vacuna a un perro contra la rabia. Se realizan varias campañas para prevenir la enfermedad infecciosa.
Yamileth Cáceres/L. Martínez
Domingo, 14 de Junio de 2009
Dos infectólogos consultados coinciden en que Salud Pública debería cambiar el tipo de vacuna que se aplica a las personas como parte del tratamiento contra la rabia debido a los posibles efectos secundarios que se derivan de su aplicación. El Síndrome de Guillian Barré, que afecta al sistema nervioso y causa parálisis temporal, puede ser uno de ellos.

Mario Gamero, presidente de la Asociación de Infectología de El Salvador y miembro del Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (CAPI), explicó que estas dosis "(en algunos casos) atacan el cerebro y la médula espinal con todas sus ramas nerviosas y provocan el síndrome".

El infectólogo Jorge Panameño considera que las dosis que se producen en el país deberían ser suministradas únicamente para las campañas contra la rabia, es decir, para inmunizar a los perros y gastos contra ese virus.

Ambos expresan que varios países han dejado de aplicar este tipo de vacunas que se obtienen del cerebro del ratón lactante debido al riesgo que significa su uso. "El problema es que con frecuencia contiene cantidades de mielina procedentes del cerebro del ratón, lo cual genera una reacción alérgica a la mielina (grasa que envuelve los nervios). Los anticuerpos lesionan esas estructuras, especialmente las del sistema nervioso", agregó Panameño.

Más allá de ese riesgo, los especialistas indican que su uso o no depende de la disponibilidad de recursos económicos de los países. "Deben ser hechas de células humanas porque son de menos riesgo. Éste debe ser el esquema ideal para vacunar", añadió Gamero.

El virus de la rabia causa la muerte en el cien por ciento de los casos si la persona no se somete al tratamiento. De ahí la importancia de seguirlo cuando hay sospecha de haber sido infectado por un animal. El epidemiólogo del Hospital Rosales, José Marinero, recuerda que la población debe continuar aplicándose las dosis mientras no se demuestre que la vacuna sea la causante de las parálisis y no haya otra alternativa (otro tipo de vacuna). "Las vacunas son un beneficio de la salud pública mundial. La rabia es una enfermedad que si no se inmuniza es mortal", añadió.

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