El diésel baja al precio de abril de 2005
» El galón de combustible cuesta hoy $2.29, un valor similar al de hace tres años y ocho meses. Entonces, el pasaje del bus costaba $0.20 y no había subsidio. Desde un punto técnico, el actual no tendría razón de ser

Algunas gasolineras, como esta ubicada cerca del Mercado San Miguelito, venden el diésel a un precio inferior al marcado como referencia por Economía. FOTO EDH / franklin zelaya
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A. Dimas/ J. Ramón
Sábado, 3 de Enero de 2009
La muerte del Papa Juan Pablo II y la posterior designación de su sucesor, el Pontífice actual, Benedicto XVI, marcaron el acontecer del mes de abril de 2005. Hay que remontarse a ese tiempo, hace tres años y ocho meses, para encontrar también un precio del diésel similar al actual.

En aquel entonces, el pasaje urbano todavía costaba 20 centavos y los empresarios del sector no recibían subsidio alguno. Unos meses antes, en octubre, el Gobierno había autorizado el aumento de tres centavos ante las presiones del sector. Y unos meses después, en junio, el Ejecutivo accedería a dar un subsidio, el primero desde la eliminación de este beneficio en la presidencia de Francisco Flores, de cuatro y dos centavos por usuario a los dueños de buses y microbuses, respectivamente.

Ese mes de abril, el precio promedio del diésel, entonces más barato que las gasolinas súper y regular, era $2.35, según el registro de Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de petróleo (ASDPP). Con algunos altibajos, como en diciembre de 2006 cuando el galón se pagó a $2.47, el combustible siguió una escalada firme motivado, en parte, por la bonanza económica mundial. Así fue hasta mediados del año pasado cuando la crisis en el sistema bancario de EE.UU. arrastró a las económicas norteamericana y europeas a un colapso del consumo y, por consiguiente, un descenso vertical del barril del petróleo.

En diciembre, el precio semanal de referencia osciló entre los $2.62 de la primera semana y los $2.29 de la última. El Ministerio de Economía, en un comunicado de prensa, subraya lo siguiente: "Para el diésel se reportan 17 bajas consecutivas, pasando en la capital de $4.33 el galón el 8 de septiembre a $2.29 el galón que se anuncia este lunes. Una disminución de $2.04, que equivale a un 47.1% de reducción". En realidad, la reducción es más de la mitad, el 55% para ser exactos, si se toma en cuenta el techo de $5.17 que alcanzó el diésel en julio pasado.

En la actualidad, los transportistas pagan por un galón de diésel lo mismo que hace 44 meses cuando el pasaje costaba cinco centavos menos. Además, el gobierno entrega $800 mensuales por cada bus y $400 por microbús a los transportistas. Una factura que alcanzará los $140 millones cuando concluya en junio de 2009.

En octubre pasado aparecieron las primeras voces, entre ellas las del presidente de la República, Elías Antonio Saca, en las que se insinuaba la necesidad de reorientar ese dinero para otros fines como la exoneración del pasaje a alumnos y adultos mayores. Todo quedó en palabras, pese a que, técnicamente, la única razón para otorgar los dos subsidios fue el incremento al diésel.

"La valoración técnica fue el diésel y todo el mundo lo vio como necesario, pasó de cinco dólares...", recordó Julio Villagrán, presidente de la ASDPP, quien hoy ve argumentos de otro tipo, más vinculados al periodo electoral, para entender los movimientos en el gobierno.

El Presidente volvió a pronunciarse precisamente entrada la festividad de Navidad. Las palabras, cuantos menos, causaron cierta sorpresa al asegurar que en enero tratarían el tema del subsidio con los transportistas. No obstante, las dos opciones que el mandatario planteó el 26 de diciembre pasaban por mantener la millonaria compensación mensual. A cambio, exigiría una reducción del pasaje de cinco centavos o, en su defecto, la opción del medio pasaje para los estudiantes.

Instituciones como Fusades y destacados economistas han insistido en los últimos meses en la reducción de los subsidios y, especialmente, en su focalización en aras de dirigir los recursos hacia los más necesitados. La propia fundación y la ANEP, la principal gremial de empresarios, mostraron su desacuerdo en mayo cuando el gobierno todavía estudiaba una nueva compensación a los buseros.

En el otro lado, el de los transportistas, todo parece ir sobre ruedas aunque ellos lo ven de otra forma: Diésel bajo, subsidio mensual asegurado y con escaso control, y otros beneficios, como una política sistemática de impago de esquelas, producto de un Estado débil. Catalino Miranda, dirigente del sector microbús y cercano al partido del gobierno, reconoce que hoy llena el depósito de 18 galones con $41 cuando en junio lo hacía con $90. Aún así no quiere negociar las propuestas que anunció el Presidente Saca. "El susto no ha pasado, tenemos que ponernos al día con la banca y hay gastos administrativos y de operación", esgrimió Miranda. Genero Ramírez, por el sector de los buses, también encuentra razones: "lo que pasa es que el diésel baja, pero los insumos no".

El subsidio, como reconoció el titular del Viceministerio de Transporte, no está atado a las reformas a la ley, impulsadas por el partido del gobierno, que buscaban penas más severas a motoristas ebrios y multas más duras por las infracciones. También promovía el asociacionismo como punto de partida para acabar con el desorden.

Sorprende también que este sector, pese a recibir en concepto de subsidio casi $7.5 millones mensuales, mantenga una deuda creciente con el Estado en concepto de esquelas pendientes. En promedio, de enero a septiembre, cada vehículo había recibido cuatro multas de las que solo una había sido cancelada.

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