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Pocas denuncias por temor

Hispanos en EE.UU. callan ante la violencia doméstica

» Las mujeres y los niños latinos son especialmente golpeados por este tipo de criminalidad

Corresponsal | Tomás Guevara Jueves, 4 de Diciembre de 2008

La salvadoreña "Fátima L." guarda silencio y suspira antes de soltar frases cortas que hilvanan el calvario que vivió a manos de su compañero de vida. Todo empezó poco después de su reencuentro con él en Falls Church, Virginia, cuando ella llegó de El Salvador en el año 1999, como indocumentada.

"Fátima" aceptó hablar con El Diario de Hoy sobre su caso bajo condición de que no se publicara su nombre. Ella no repara en mostrar una cicatriz en su abdomen propiciada por su compañero cuando estaba en avanzado estado de embarazo de la última hija de la pareja, que nació en medio de un torbellino de violencia doméstica que no terminaría hasta que ella no soportó más y salió a pedir ayuda a finales de 2004.

Si bien lograba ocultar los moretones de las golpizas propinadas por su agresor y padre de sus tres hijos, no podía esconder el miedo tanto al hechor como a sus familiares -todos salvadoreños- que confabulaban en conjunto para protegerlo y para amenazarla por estar literalmente sola en Estados Unidos.

"Es que toda mi familia está en El Salvador y de ahí se agarraban ellos, y como tampoco salía más que para ir a trabajar, no tenía ni amigos ni a nadie a quien pedirle ayuda, hasta que me armé de valor porque pensé que si seguía ahí me iba a terminar matando", relata.

Ella es una de las víctimas en proceso de rehabilitación de las secuelas dejadas por este mal, en la Organización Ayuda, una de las instituciones en Washington D.C. que tienen un programa para apoyo a víctimas de violencia doméstica enfocado directamente en la comunidad hispana.

Un estudio reciente difundido por la Organización Safe Horizon indica que más del 70 por ciento de la población en Estados Unidos prefiere no llamar a las autoridades en caso de maltrato, por miedo o por no querer ser involucrados en querellas. En el caso de inmigrantes indocumentados, esta situación se agudiza más por temor a ser deportadas o por no hablar inglés.

El director ejecutivo de Ayuda, Mauricio Vivero, asegura que cada año reciben un promedio de 250 mujeres –en su mayoría salvadoreñas- que acuden a la institución para pedir auxilio, en muchos casos, después de largo tiempo de padecer agudos cuadros de maltrato intrafamiliar.

Los casos que recibe Ayuda se suman a las alarmantes estadísticas que revelan que este año 33 millones de mujeres en Estados Unidos son víctimas de violencia doméstica, según registros del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Entre los hispanos las cifras tienden a alterarse ligeramente en comparación con otros grupos étnicos, en parte por algunos patrones culturales que suponen sumisión de la mujer ante el hombre.

Blanca Kling, vocera de la policía de Montgomery, en Maryland, condado que tiene un sistema de alerta para auxiliar a las víctimas de maltrato intrafamiliar, comenta que aunque no se llevan registros de los casos por nacionalidad o grupo étnico, la asistencia en español para llamadas de emergencia tiende a dispararse en algunas zonas de este conglomerado urbano perteneciente al Área Metropolitana de Washington.

Esos indicadores han obligado a la policía a ampliar su grupo de agentes con oficiales hispanos. "Ahora tenemos muchos policías que hablan español y que pueden acudir en estas llamadas de emergencia, porque en muchos casos no las reportan directamente las víctimas, sino sus vecinos", dice Kling, quien no descarta que el fenómeno tiende a aumentar entre los hispanos y afroamericanos.

Sin embargo, para los activistas e involucrados en el trabajo con las víctimas, a la sombra de los reportes policiales desde donde se canaliza algún tipo de asistencia o seguimiento de las víctimas de maltrato, queda un universo oscuro de silencio para cientos de miles de casos que no son reportados.

El director ejecutivo de Ayuda, Mauricio Vivero, asegura que los procesos de asistencia que ofrece la organización --ubicada en 1707 Kalorama Rd. en el NW de Washington D.C.-- se desarrollan a partir de las necesidades de las víctimas y la voluntad que tengan para romper el ciclo de violencia.

En muchos casos, el equipo de abogados monta un proceso en la corte para garantizar protección especial para la víctima, como el caso de Fátima L., cuyo ex compañero tiene restringido acercarse hasta cierta distancia del área donde ella reside o trabaja. Ella, por su parte, continúa en un largo proceso de consejería y asistencia sicológica por las secuelas de su experiencia.

El Caso llega a El Salvador

Vivero viajó recientemente a El Salvador para presentar ante la Corte Suprema de Justicia de nuestro país el documento emitido por el tribunal de Washington, en el que autoriza la custodia de los hijos a la mujer. De esta manera, ella podría estar protegida en ambos países y no sentirse acechada por su ex compañero, que en la actualidad reside en Maryland, con una nueva pareja.

Las víctimas de violencia doméstica pueden recibir apoyos especiales del gobierno. En el caso de Fátima, por la complicada situación que vivía con su ex compañero perdió el Estatus de Protección Temporal (TPS), pero logró recuperarlo. Ahora el equipo de abogados busca un alivio migratorio definitivo a esta compatriota, que asegura que es difícil cargar sola con la manutención y cuidado de sus hijos, pero es una lucha que vale la pena.