Bajo investigación nueve policías ligados a los Zetas

» Varios miembros de la PNC están bajo la lupa por sus posibles nexos con narcos, que también intentan reclutar a la mara 18

en 2010 varios policías pidieron permiso supuestamente para ir a trabajar como seguridad a México. El 25 de julio uno de ellos, de la UMO, murió en un enfrentamiento armado.FOTO EDH / ARCHIVO

A casi seis meses de que Elías de Jesús Figueroa Alas, un ex policía de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) de El Salvador, muriera en un enfrentamiento con el Ejército mexicano en una localidad del Estado de Nuevo León, la Inspectoría General de la Policía Nacional Civil aún no termina la investigación sobre al menos nueve policías salvadoreños que supuestamente estarían trabajando en México presuntamente con el cártel de Los Zetas.

La inspectora general de la Policía, Zaira Navas, se negó a conceder una entrevista para hablar sobre el tema, argumentando, a través de su secretaria, que se podrían entorpecer las averiguaciones que el pasado 1 de noviembre admitió estar realizando sobre algunos agentes de unidades especializadas que durante 2010 pidieron permiso temporal y que estarían operando con grupos de narcotraficantes mexicanos, entre los cuales se contaba Figueroa Alas, conocido dentro de la UMO como El Carnicero.

Figueroa Alas murió el 24 de julio anterior, en el municipio de Los Aldama, estado de Nuevo León. El policía había pedido permiso por nueve meses, entre el 13 de junio del año pasado hasta el próximo 13 de marzo, según documentos policiales a los que El Diario de Hoy ha tenido acceso.

El mismo día que a El Carnicero le fue otorgado el permiso sin goce de sueldo, también lo recibió otro miembro de unidad elite, de 33 años, según consta en los documentos.

Este último policía, de acuerdo con fuentes de la corporación, también se fue a México a trabajar para Los Zetas, aunque a sus familias les dijeron que intentarían pasar a Estados Unidos o que se iba como agente de seguridad privada.

Los parientes no quisieron hablar del asunto y se limitaron a decir que hace mucho tiempo que no saben de él, aunque dijeron desconocer si está fuera del país o no.

A este agente se le vincula con otro miembro de la corporación que fue procesado judicialmente por supuestos vínculos con una banda dedicada al robo de furgones en la zona occidental, aunque posteriormente fue declarado inocente de esas acusaciones.

Documentos a los que El Diario de Hoy ha tenido acceso indican que en la investigación de la Inspectoría General de la PNC se mencionan los nombres de dos sargentos, un cabo y cinco agentes, por supuestos vínculos con el violento cártel mexicano, además de El Carnicero, ya muerto (ver desglose de los casos arriba).

Un sargento y un empleado administrativo, familiares entre sí, serían quienes cumplen la función de reclutadores, aunque arriba de ambos estarían dos oficiales de distintas unidades.

De acuerdo con las indagaciones policiales, es en la casa del empleado, localizada en el occidente salvadoreño, donde a principios de 2010 hicieron las reuniones para plantearles en qué consistía el trabajo que realizarían en México.

Los documentos a los que ha tenido acceso este periódico indican que fue en el primer semestre del 2010 cuando varios de los agentes indagados o señalados de haber viajado a México solicitaron los primeros permisos temporales.

Uno de los primeros en ir a trabajar supuestamente para grupos de narcotraficantes es un hombre de 40 años, quien tiene una amplia experiencia policial y militar en asuntos de seguridad privada y pública, tanto así que también participó en un contingente de guardias de seguridad particulares que fue contratado por una firma extranjera para ir a trabajar a Iraq.

Hasta el momento, fuentes de este periódico, afirman que se ha determinado que Sonora, Chichuahua y Tamaulipas son los estados en los que, aparentemente, hay salvadoreños trabajando con el cártel de Los Zetas.

Las fuentes indican que los salvadoreños contratados por los narcotraficantes en los estados mencionados no son precisamente sólo agentes policiales.

Los nexos del cártel de Los Zetas en El Salvador podrían incluir, además de policías, militares y miembros de la Mara Salvatrucha y, cuando menos a una mujer que estuvo en México, específicamente en el estado de Durango y en el Distrito Federal, trabajando en tareas domésticas con el cártel. Luego regresó a El Salvador.

En noviembre anterior, trascendió la noticia sobre la captura de un ex oficial del Comando de Fuerzas Especiales (CFE) por autoridades estadounidenses bajo cargos de tráfico de armas.

Semanas antes, El Diario de Hoy informó sobre supuestos vínculos del oficial con la pérdida de varios fusiles del CFE y los señalamientos que le hacían en cuanto a reclutar militares especializados y el entrenamiento de pandilleros en tácticas de combate.

Asimismo, en noviembre de 2009, El Diario de Hoy publicó que al menos 12 miembros de la Mara Salvatrucha habían salido en marzo de ese año hacia Guatemala a recibir entrenamiento por parte de Los Zetas en la laguna El Tigre, localizada en el departamento de Petén.

Negocian con la 18

Aparentemente, el cártel de Los Zetas no está conforme con tener a miembros de la Mara Salvatrucha como gente operativa en El Salvador, tal como lo han asegurado autoridades policiales.

Fuentes de este periódico indican que hay muchos indicios de que narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos están intentando reclutar a pandilleros "destacados" de la 18.

El indicio más significativo sería una reunión que tuvieron los principales cabecillas de la referida pandilla con narcos guatemaltecos o mexicanos el pasado 1 de enero.

Ese día, aunque no se tiene certeza de la hora en que ocurrió la reunión, los supuestos narcotraficantes llegaron en una camioneta de lujo y de año reciente a la residencial Bosques de la Paz, localizada en Ilopango.

La propuesta que hicieron a los cabecillas fue que se unieran a ellos y que seleccionaran sus "mejores cuadros" para ser enviados fuera del país a un entrenamiento. Algo similar ocurrió en 2009 con mareros de la Salvatrucha.

Los narcotraficantes les dijeron que si aceptaban debían dejar de cometer extorsiones y otros delitos para que, de esa manera, bajarse el perfil y no estar bajo la lupa de las autoridades.

Además, les pidieron que hicieran un estimado de cuánto dinero recogían con las extorsiones y otros delitos y que ellos proporcionarían esa suma en caso de que aceptaran subordinarse a ellos.

Al parecer, el principal cabecilla salió del país temiendo que una negativa derivara en su asesinato.

Sobre este aspecto, jefes policiales consultados dijeron que no podían dar información sobre eso porque no tenían conocimiento de tal reunión.