Descubren 38 cementerios clandestinos

» Este año, la unidad criminalística forense de la Fiscalía General ha logrado exhumar los cadáveres de 70 personas que estaban desaparecidas

El cadáver del alumno de la ANSP, Francisco Javier Pérez Puente, fue hallado enterrado en un cerro de Montes de San Bartolo. FOTO EDH / ARCHIVO

En julio pasado, la unidad de criminalística forense de la Fiscalía General desenterró los cadáveres de tres miembros de una familia que habían sido secuestrados el 8 de junio pasado en la colonia San José Las Flores, en Apopa y luego asesinados. La recuperación de los cuerpos se realizó en un cementerio clandestino localizado en las riberas del río Guaycume, de Tonacatepeque.

Ese mismo mes se descubrió otro cementerio ilegal en el que exhumaron los cadáveres de seis personas que no fueron identificadas. Los hallazgos se realizaron en El Capulín, en el área general de Lourdes, Colón, en el departamento de La Libertad.

El 12 de septiembre se hallaron cinco cuerpos semienterrados en el sector de Suchinango, Nejapa, San Salvador. Durante las excavaciones se encontró el cadáver del agente de la Policía Evelio Aguilar Avelar, quien estaba desaparecido desde el 12 de julio de 2006. Aguilar Avelar fue secuestrado por pandilleros de la mara Salvatrucha (MS) en el parque Daniel Hernández, en Santa Tecla.

Un mes después, el 12 de octubre, se descubrió el cadáver decapitado del alumno de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) Francisco Javier Pérez Puente, quien había sido secuestrado el 30 de septiembre por pandilleros de la mara 18. Su cabeza apareció un día después en la Carretera de Oro.

Los casos anteriores son parte de los 38 cementerios clandestinos y cuatro pozos abandonados descubiertos entre enero y el 19 de noviembre de este año y en los que se han desenterrado 70 cadáveres de personas que estaban desaparecidas, desde hace cuatro años.

Algunos de los cementerios han sido localizados en el marco de investigaciones que ha llevado la Fiscalía General para esclarecer una serie de homicidios cometidos por las pandillas en las zonas donde mantienen atemorizados a los vecinos para que no los denuncien.

La mayoría de los cementerios ha sido descubierta con la ayuda de testigos criteriados (con beneficios penales) o porque los vecinos de las zonas inmediatas han hallado los cuerpos semienterrados cuando andan trabajando y también por los malos olores que despiden los cuerpos putrefactos.

VÍCTIMAS DE PANDILLAS

El criminalista forense Israel Ticas explicó que las exhumaciones de los cuerpos se lograron gracias a excavaciones en las cuales se han aplicado técnicas arqueológicas hindúes para evitar dañar el cuerpo o las osamentas, así como para evitar echar a perder evidencias que puedan servir para el esclarecimiento del homicidio o la identificación de las víctimas.

Agregó que la mayoría de las personas encontradas en estos cementerios ilegales han sido asesinadas por pandilleros que entierran a sus víctimas para deshacerse de los cuerpos con la intención de que las autoridades no los encuentren y así no los puedan vincular con esos homicidios.

Ticas detalló que la mitad de las víctimas eran del sexo masculino y la otra mitad, femenino. Explicó que 25 de los cuerpos pertenecían a hombres entre 18 y 40 años; 20 correspondían a mujeres entre los 18 y los 65 años; 15 a féminas menores, cuyas edades oscilaban entre 6 y 17 años; y 10 pertenecían a varones menores entre las edades de los 5 y los 17 años.

Con respecto a la zona geográfica, Ticas señaló que 18 fueron localizados en distintos lugares del departamento de San Salvador y donde se recuperaron 25 cuerpos. En La Libertad se descubrieron 14 zonas de ese tipo en las que exhumaron 23 víctimas; otras tres se hallaron en Chalatenango en donde se recuperaron 11 cuerpos y cuatro en Santa Ana, donde desenterraron a igual número de víctimas.

Ticas explicó que la mayoría de los cuerpos recuperados correspondía a víctimas de las pandillas.

Agregó que los cementerios ilegales o pozos se encontraban en colonias o zonas rurales consideradas de alto riesgo por la presencia de pandillas, como por ejemplo Lourdes, Colón; Apopa, Soyapango, Tonacatepeque, Ilopango, y Nejapa, entre otros.

"Las zonas que utilizan para enterrar a sus víctimas se caracterizan por ser desolados, pero cercanas a las áreas urbanas y con acceso de vehículos donde transportan los cuerpos", dijo Ticas.