La masacre en Anamorós sería por rencillas pasionales

» Se registró ayer la captura de un supuesto hechor

el SUPUESTO HOMICIDA Ángel María Reyes Álvarez fue detenido por la Policía, lo vinculan a la masacre en el cantón La Montañita, en Anamorós, La Unión. FOTO EDH / Insy Mendoza

Ángel María Reyes Álvarez está detenido porque lo vinculan a la masacre del sábado en el cantón La Montañita, de Anamorós, al norte de La Unión. Él se defiende y dice que no tuvo nada que ver en el cuádruple asesinato, del que culpa a otro pariente suyo.

Las víctimas mortales fueron Fidel Antonio Espinal, de 40 años; su compañera de vida María Lucía Álvarez, de 38; la hija de ambos Fátima Rubenia Espinal, de ocho meses; el nicaragüense José Luis Dismar Hernández, de 26.

Según el detenido, el crimen fue por móviles pasionales. Relató que María Lucía antes había convivido con el pariente antes mencionado. Por eso Fidel Espinal quiso matarlo hace tres años.

"Fidel llegó a la casa de l otro y le descargó dos pistolas, pero no lo hirió. Entonces el otro le dijo: "Sos tonto porque no me mataste" y le ofreció que él sí lo iba a matar", dijo el arrestado ayer a El Diario de Hoy.

Según el subinspector José Reyes, de la delegación de La Unión, testigos de la matanza informaron que los hechores eran dos a los que identificaron plenamente y otro al que no.

De lo que sí hay certeza es que para asesinar a la familia usaron un fusil M-16 y una escopeta, pero al detenido no le encontraron ningún arma.

Los hechos

Hace cuatro años, una de las víctimas, Fidel Espinal, quiso matar al sospechoso mencionado por Reyes Álvarez, pero no lo logró, por lo que quedaron enemistados. Hace dos años fue a casa de Espinal, para saldar cuentas, pero no lo encontró. Entonces, Espinal lo denunció por amenazas a muerte.

La madrugada del sábado, Espinal ensillaba un caballo en el patio trasero de su casa.

Los asesinos aparecieron por un acantilado y le dispararon. Espinal trató de refugiarse en su casa, pero los hechores lo siguieron y lo mataron adentro.

Los sujetos se percataron de que la compañera de vida de Espinal, María Lucía Álvarez, huía con dos de sus cinco hijos. Pero también vieron que el hijo mayor de Espinal y su mujer los había visto al cometer el crimen y lo siguieron.

Para escapar, la mujer puso a salvo a la niña de 6 años entre los matorrales, y siguió corriendo... La mataron junto a la bebé en una quebrada. La otra niña resultó ilesa.

Cuando los homicidas regresaban de matar a la mujer y a la niña, vieron que un hombre los vio cometer la barbarie. Entonces, también lo asesinaron. Era José Luis Dismar Hernández, un nicaragüense empleado de la familia.

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