70% Homicidios causados por las pandillas

La mayoría de sus víctimas era parte de la mara rival o de la misma pandilla; testigos en contra de mareros, guardias privados, y personas que no se dejan extorsionar

asesinan al vigilante Mario Antonio Fuentes, cuando custodiaba un camión con gas propano.FOTO edh / jaime anaya

P ese a que el gabinete de seguridad pública asegura que en marzo pasado hubo una leve reducción de los homicidios, la ola de violencia que agobia a la población salvadoreña ha causado un mil 128 homicidios entre el 1 de enero y el 5 de abril de este año, lo que mantiene en 12 el promedio diario de personas asesinadas en el país.

Además la cifra anterior representa un incremento de 12 muertes violentas más con relación con el mismo período del año pasado, en el que un mil 116 personas fueron asesinadas.

El gabinete de Seguridad Pública ha insistido en que a partir de marzo pasado se ha comenzado a tener una tendencia a la baja de la ola de criminalidad.

Agregaron que la reducción obedece a las medidas de seguridad impulsadas en las últimas semanas como el acuartelamiento de los policías y el apoyo del Ejército en aquellas zonas con mayor persistencia de pandillas.

Fuentes policiales han asegurado que al igual que en los años anteriores el 70 por ciento de los homicidios es atribuido a las pandillas.

Explicaron que un buen número de las víctimas era miembro de pandillas que son asesinados por integrantes de un grupo rival o por sus propios compañeros; personas particulares que se niegan a ser extorsionadas, testigos en procesos judiciales en los que los acusados son mareros; y las personas a quienes las consideran "estorbos" para sus fechorías en las comunidades donde delinquen.

También se cuentan los asesinatos de vigilantes privados para robarles sus armas de equipo o porque les dificultan sus intenciones de extorsionar, tal como ocurrió ayer por la mañana en Lourdes, Colón, La Libertad.

Seis pandilleros de la mara Salvatrucha interceptaron un vehículo distribuidor de gas propano al final de la 5a. Avenida Norte, de la colonia Las Margaritas.

Los mareros se dirigieron hacia el vigilante que custodiaba el vehículo y le hicieron al menos cinco disparos. El custodio identificado como Mario Antonio Fuentes Guillén, de 40 años, murió al instante.

Las primeras investigaciones de la Policía apuntan a que la muerte de Fuentes Guillén podría estar vinculada a las extorsiones que los pandilleros obligan a los encargados de los vehículos comerciales que llegan a la referida colonia. La Policía descartó el robo como móvil porque no se llevaron el arma de equipo del custodio.

El subdirector de Seguridad Pública de la Policía, comisionado Hugo Ramírez Mejía, sostuvo que oficialmente se maneja que sólo el 10 por ciento de los homicidios es cometido por las pandillas. Sin embargo, aclaró que las cifras varían en algunos sitios, como por ejemplo Sonsonate y Soyapango, donde entre el 60 por ciento y el 70 por ciento de las muertes violentas son causadas por pandilleros.

Sin embargo, en otros lugares como Santa Ana y San Salvador un buen número de homicidios podrían estar ligados a otras causales como la violencia social, tráfico de drogas o delincuencia común, sostuvo.

"Es bien difícil establecer con certeza que porcentaje de los asesinatos se le atribuye a las pandillas porque en algunos lugares es variable las causales", dijo Ramírez Mejía.

En el informe se detalla que 703 de los un mil 128 asesinatos se registraron sólo en 25 municipios del país. San Salvador encabeza el listado de los poblados más violentos seguido de San Miguel, Santa Ana, Soyapango, Colón, Apopa, Ciudad Delgado, Sonsonate y San Juan Opico, entre otros.

aumenta violencia en el campo

Contrario al comportamiento de la criminalidad en los años anteriores, para 2010 los índices de violencia han tenido las zonas rurales del país como escenarios.

De los un mil 128 asesinatos registrados hasta el 5 de abril pasado, 581 (52 por ciento) han tenido como escenarios las zonas rurales del país. El resto de los crímenes, 547, ha tenido como escenarios a las ciudades.

El informe detalla que este año se observa que los homicidios en las zonas urbanas han tenido una reducción del 14 por ciento, mientras que la violencia en el campo se incrementó en un 21 por ciento.

Ramírez Mejía explicó que el fenómeno de las pandillas se ha desplazado hacia las zonas rurales, tal como ha ocurrido en Panchimalco, Rosario de Mora, La Unión, Santa Ana y San Miguel.

Agregó que la violencia está tomando características suburbanas y rurales. Citó como ejemplo las últimas masacres registradas en sitios fuera del casco urbano como en Suchitoto, Tonacatepeque, Huizúcar y San José Villanueva.

Las pandillas han cambiado su modo de operar al privar a sus víctimas, luego asesinarlas y después ir a enterrarlas a lugares solitarios donde puedan tener el mayor tiempo para poder sepultarlas y no ser vistos por algún testigo.

Ramírez Mejía explicó que también muchas de las víctimas son asesinadas en un lugar y luego los cadáveres son lanzados en carreteras, fincas o sitios alejados de las ciudades.

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