Se trata de José Ezequiel Cruz Villegas, de 14 años. La mañana del martes, el adolescente había ido a estudiar al centro escolar de San Luis Talpa, donde cursaba 8o. grado. Pero a las 2 de la tarde, mientras él quizá pensaba en las clases de música, solfeo y canto que recibiría en San Salvador, se convirtió en una víctima más de la delincuencia y la impunidad.
El médico forense Reynaldo Palacios Ramírez explicó que el cuerpo del joven tenía 25 orificios, de entrada y salida de bala en la espalda, cabeza, brazos, pecho y en el tórax. Sin embargo, en la escena del crimen, los investigadores solo recolectaron 11 vainillas.
El jefe de Investigaciones de la Policía en Zacatecoluca, La Paz, Ernesto Retana aseguró que, por el momento, no se tiene una hipótesis sobre el homicidio, aunque detalló que el sector donde ocurrió el hecho es asediado por la mara salvatrucha (MS).
José Reyes Cruz, padre de la víctima, cree que la muerte de José Ezequiel pudo ser el resultado de una confusión, pues el muchacho nunca abusó de la confianza de su padre y nunca le manifestó tener problemas o haber recibido algún tipo de amenaza.
Músico prometedor
"Era el futuro tubista de la (Orquesta) Sinfónica de El Salvador", afirma Eugenio de Jesús López, director del Quinteto de bronces del Cenar al que pertenecía Ezequiel.
"Para la edad que él tenía, tocaba demasiado bien. Se le veía futuro tanto dentro como fuera del país", manifestó antes de recordar que el adolescente era tan talentoso que el año pasado tocó junto a la Sinfónica Nacional como músico extra (o invitado) "una pieza muy difícil": la Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky.
"Quería llegar a ser un músico profesional e integrar la Sinfónica mayor", dijo uno de los 130 compañeros de Ezequiel en la Orquesta Sinfónica Juvenil, a la que se unió hace dos años. Durante el sepelio, ex profesores, ex compañeros, familiares y amigos se notaban impactados. Una allegada a la orquesta y amiga de Ezequiel expresó entre lágrimas que el director de la agrupación todavía no encuentra cómo explicar lo ocurrido a sus discípulos.
Varios de ellos lloraban después de acompañar su féretro hasta el cementerio de San Luis Talpa. "Era un niño talentoso, amante de la música. Deja una huella grande en el grupo. Aún no podemos asimilar su homicidio", dijo uno de sus compañeros.
Mañana al mediodía, en el Cenar, se realizará un concierto en memoria de José Ezequiel: "Un talento nacional que tenía muchas oportunidades", según el director musical de este centro, Leonardo Julián Martínez.