Temen incremento en las deserciones

Terror rodea a centros educativos

» En la escuela de El Cobanal, en Colón hay acoso de mareros. En occidente varios profesores son víctimas de extorsión

el centro educativo San miguel , en El Cobanal, en Colón, departamento de La Libertad es una de las escuelas, en las que sus alrededores se ha convertido en escenario de la violencia. La Policía ha destacado un Grupo de Tarea Conjunta, GTC, pero cuando se retiran suelen ocurrir homicidios. Los alumnos arrastran con el pánico que ello origina.FOTO EDH / Jorge Reyes

Hace menos de un mes, Henry Erineo Joya Castro, de 18 años, ex alumno del Centro Educativo San Miguel, en El Cobanal, en la jurisdicción de Colón, La Libertad, fue asesinado a balazos, a la vista e impotencia de decenas de niños de ese sector.

Según la directora nacional de juventud del Ministerio de Educación, (Mined) Silvia Martínez, ésta es sólo una de las 300 escuelas que han sido diagnosticadas en territorio de alto riesgo a nivel nacional. Los peligros los sufren alumnos, profesores, trabajadores y hasta los padres de familia cuando acuden por sus hijos.

En el caso de El Cobanal, la víctima, quien había egresado de noveno grado el año anterior, se dedicaba al transporte de estudiantes en microbús y fue ultimado mientras esperaba a los alumnos que salieran de clases.

Sin mediar palabras tres sujetos se acercaron con arma de fuego y le dispararon a quemarropa; su cuerpo quedó tendido sobre el timón del microbús.

En circunstancias parecidas también un vigilante de la institución educativa fue asesinado recién. Pero no solo estos crímenes han aterrorizado a la población de la citada escuela, ya que en los últimos meses cinco personas –entre ellos alumnos– han sido acribilladas en los alrededores del mismo centro educativo, sin que hasta el momento se tengan claro los móviles de los hechos.

Estos seis homicidios forman parte de un recuento general de 60 crímenes registrados en la franja norte de La Libertad en lo que va del año. Esta zona está compuesta por los municipios de Colón, San Juan Opico, Ciudad Arce, San Matías y Quezaltepeque.

Profesores de la institución no niegan la espiral de violencia que experimentan en los últimos dos años, pero aseguran que del portón hacia adentro no hay problemas, ya que tanto niños como adolescentes presentan un buen comportamiento.

"Sin embargo cuando los vemos asesinados en las calles nos sorprendemos, pues no teníamos quejas de ellos, tenían buen récord estudiantil, buenas notas, pero a saber en qué pasos andaban...", comenta una persona que por su seguridad omitió su nombre. Como consecuencia, los niños han entrado en shock nervioso y han requerido asistencia profesional para superar el trauma, manifestó la fuente. En estos casos el Ministerio de Educación envía psicólogos y trabajadores sociales para brindar charlas a estudiantes y atención individualizada.

El Mined nos ofreció datos estadísticos de alumnos y centros educativos atendidos por estas circunstancias, aunque suponen que son muchas.

La Policía Nacional Civil por su parte, afirmó que en la zona realizan diversas acciones para combatir el flagelo delincuencial; imparten charlas antipandillas, contra la violencia, drogadicción y alcoholismo. También en el marco de "Escuela segura", procuran acompañar a los estudiantes de lunes a sábado en su recorrido hacia sus hogares, en la entrada y salida de clases.

Policías y soldados

Un Grupo de Tarea Conjunta (GTC), integrado por policías y soldados permanece casi siempre frente a la institución, pero un profesor afirmó que a veces éstos son trasladados a otros lugares y es cuando ocurre lo inesperado.

Como consecuencia de la inseguridad en los centros educativos de Colón, la deserción escolar en la zona va en aumento. Padres de familia después de un homicidio optan por retirar a sus hijos y no solo eso, en algunos casos, también emigran de la zona a una que les brinde mayor seguridad.

En otras escuelas se da un ausentismo porque los pandilleros amenazan a niños y jóvenes y ante el temor se retiran por un tiempo, afirmó el inspector Óscar Nuila, jefe de la Delegación de Apopa.

Sólo en la escuela de El Cobanal en lo que va del año, ya se registran más de 200 deserciones y como ésta, también hay otras en San Juan Opico, Quezaltepeque, Apopa, Soyapango, entre otros municipios donde el acoso de las pandillas es incontrolable.

Un profesor del Centro Educativo de El Cobanal renunció a su cargo debido a amenazas de muerte. Otro profesor en Nejapa abandonó la escuela porque ya no soportó tanta extorsión a la que había sido sometido por las pandillas.

De este fenómeno no escapan los centros escolares de las principales cabeceras departamentales como San Miguel , Santa Ana, Sonsonate, Usulután (ver nota aparte).

Educación sabe situación

La ministra de Educación, Darlyn Meza está consciente del problema, pero indicó que los niveles de deserción escolar se conocen cada vez que finaliza el año escolar, por lo que en este momento es difícil saberlo. "Se nota cada vez, un esfuerzo de los padres de mandar a más niños a la escuela", afirma.

No obstante aclaró que cuando se habla de violencia, el ser humano se traslada a una esfera realmente complicada. "El oriente del país ha sido sujeto de acoso de maras y delincuentes, quienes atacan a estudiantes y maestros", reiteró la ministra.

Acepta que este clima genera "intranquilidad e inseguridad" por lo que el esfuerzo de la Policía debe intensificarse para dar más confianza a los padres a fin de que no dejen de enviar a sus hijos, sobre todo a futuros bachilleres.

Para contrarrestar y prevenir que más niños y jóvenes sean involucrados en las maras, el Mined ha seleccionado a 80 de 300 centros educativos situados sobre todo en colonias o comunidades de los municipios de Colón, San Salvador, Soyapango, Ilopango y San Martín entre otros.

Los centros educativos de estas zonas son apoyados con cursos de defensa personal, programas deportivos, organización de bandas estudiantiles, dotación de centros de cómputo y otros.

La idea de esta infraestructura, según Silvia Martínez, ha sido que los jóvenes canalicen adecuadamente sus energías sin caer en las maras, drogadicción, alcoholismo o narcotráfico.

Pretenden con estos programas que los alumnos en sus horas libres se mantengan entretenidos y forjen su futuro a través de un deporte o un curso de computación, el aprendizaje de un segundo idioma como inglés o francés.

El jefe de investigaciones de la Delegación de Lourdes, Colón, quien por su labor, no quiso identificarse afirmó que trabajan en sensibilizar a las comunidades para que cooperen con información que permita dar con las estructuras delictivas y los cabecillas que hay detrás de estos hechos.

Además coordinan acciones con la red de directores de centros educativos en alto riesgo con la presencia de padres de familia, para ventilar sus problemas e incidencias delictivas, a parte de que buscan compartir posibles soluciones.

En el caso de los maestros víctimas de la delincuencia se ven obligados a tramitar un traslado a otro centro educativo o en los casos más extremos a renunciar a sus puestos. La mayoría de víctimas ceden ante los maleantes.

Aún con estos esfuerzos, las escuelas situadas en zonas violentas del país, siguen asediadas por las pandillas.

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