
Junto a 25 mareros
El Chino Tres Colas enfrenta otro juicio
» Son acusados de homicidio, robo y agrupaciones ilícitas
Una vez más Carlos Alberto Rivas Barahona, alias Chino Tres Colas, fue sentado en el banquillo de los acusados por el delito de homicidio agravado y agrupaciones ilícitas.
El acusado, considerado desde hace varios años como segundo cabecilla de la pandilla 18 a nivel nacional, purga una condena de 24 años por extorsión, 16 por homicidio y 8 más por agrupaciones ilícitas.
Fuentes cercanas al proceso judicial seguido por el Tribunal de Sentencia de Santa Tecla detallaron que es procesado por la muerte de un hombre a quien habría sacado de un club nocturno y llevado hasta la comunidad Las Palmas, en San Salvador, donde fue asesinado y desmembrado. Para tal fin habría contado con la ayuda de otros pandilleros.
Junto a Rivas Barahona son procesados 25 pandilleros más. A algunos de estos les atribuyen los mismos delitos (homicidio y agrupaciones ilícitas) además de robo simple y agravado.
Fuentes de la Fiscalía detallaron que los delitos fueron cometidos entre los años 2005 y 2006, en distintos puntos del país. En total son 22 casos de robo y otros más de homicidios agravados con múltiples víctimas.
Agregaron que como parte de las evidencias en contra de los enjuiciados posee 15 testigos, uno presencial y otro criteriado (que goza de beneficios penales a cambio de cooperación con la justicia). Asimismo cuentan con la declaración de víctimas que han acusado a los pandilleros.
Algunos de estos imputados han sido procesados por las muertes de dos niños y una embarazada en el Plan de la Laguna, indicaron las fuentes.
se excusanEl Ministerio Público informó también que el tribunal determinó que no tenían competencia para enjuiciar a otros 12 pandilleros por homicidio, privación de libertad y robo. El grupo que llevaron a juicio era formado por 38 reos.
Una de las razones es porque algunos acusados ya habían sido juzgados y condenados por dichos jueces. También argumentaron que los delitos fueron cometidos fuera de su jurisdicción, pues ocurrieron en San Salvador y no en Santa Tecla.

