resumen noticias
Además en

Junto a 25 mareros

El Chino Tres Colas enfrenta otro juicio

» Son acusados de homicidio, robo y agrupaciones ilícitas

Lissette Ábrego Lunes, 20 de Abril de 2009

Una vez más Carlos Alberto Rivas Barahona, alias Chino Tres Colas, fue sentado en el banquillo de los acusados por el delito de homicidio agravado y agrupaciones ilícitas.

El acusado, considerado desde hace varios años como segundo cabecilla de la pandilla 18 a nivel nacional, purga una condena de 24 años por extorsión, 16 por homicidio y 8 más por agrupaciones ilícitas.

Fuentes cercanas al proceso judicial seguido por el Tribunal de Sentencia de Santa Tecla detallaron que es procesado por la muerte de un hombre a quien habría sacado de un club nocturno y llevado hasta la comunidad Las Palmas, en San Salvador, donde fue asesinado y desmembrado. Para tal fin habría contado con la ayuda de otros pandilleros.

Junto a Rivas Barahona son procesados 25 pandilleros más. A algunos de estos les atribuyen los mismos delitos (homicidio y agrupaciones ilícitas) además de robo simple y agravado.

Fuentes de la Fiscalía detallaron que los delitos fueron cometidos entre los años 2005 y 2006, en distintos puntos del país. En total son 22 casos de robo y otros más de homicidios agravados con múltiples víctimas.

Agregaron que como parte de las evidencias en contra de los enjuiciados posee 15 testigos, uno presencial y otro criteriado (que goza de beneficios penales a cambio de cooperación con la justicia). Asimismo cuentan con la declaración de víctimas que han acusado a los pandilleros.

Algunos de estos imputados han sido procesados por las muertes de dos niños y una embarazada en el Plan de la Laguna, indicaron las fuentes.

se excusan

El Ministerio Público informó también que el tribunal determinó que no tenían competencia para enjuiciar a otros 12 pandilleros por homicidio, privación de libertad y robo. El grupo que llevaron a juicio era formado por 38 reos.

Una de las razones es porque algunos acusados ya habían sido juzgados y condenados por dichos jueces. También argumentaron que los delitos fueron cometidos fuera de su jurisdicción, pues ocurrieron en San Salvador y no en Santa Tecla.