El abuelo de Katya fue capturado y procesado por primera vez en 2000 por la violación y el asesinato de su nieta. Sin embargo, en aquella oportunidad, Miranda quedó libre de cargos por falta de pruebas de parte de la Fiscalía General.
También en esa oportunidad se acusó a Edwin Miranda, padre de Katya y en ese entonces capitán del Ejército; por el abandono y desamparo de la menor. También quedó en libertad.
Las investigaciones sobre esta nueva acusación se iniciaron en octubre pasado luego que organismos de derechos humanos interpusieran una petición de reapertura del caso antes de que prescribiera el caso.
Las nuevas averiguaciones policiales apuntan a que Miranda planificó el secuestro de la niña Katya en un intento por involucrar a Doroteo Maradiaga, quien ya murió; a raíz de una disputa legal de un terreno que era propiedad de Maradiaga y que sería embargado por Carlos Miranda.
Para realizar el plagio, Miranda habría contactado a Rafael Cuenca, (a) Palo; y al médico Rafael Baires Minero. Este último se encargó de prestar su consultorio para planificar el secuestro de la niña y también para preparar un sedante que utilizaría Miranda para sacar dormida a su nieta del rancho en la playa Los Blancos, en la Costa del Sol. Cuenca, quien fue asesinado hace algunos años, junto al grupo delictivo que dirigía, se encargaría -según investigadores- de trasladar a la niña a una casa de la colonia 18 de Mayo de San Miguel para negociar el rescate e involucrar a Maradiaga.
Sin definir al asesino Las investigaciones policiales apuntan a que la madrugada del 4 de abril de 1999, Miranda le habría suministrado el sedante (somnífero) a la niña para sacarla dormida del rancho y entregársela en la playa a los secuestradores que se supone eran dirigidos por Cuenca. Sin embargo, la dosis que Miranda le habría suministrado a su nieta era demasiado y eso le habría causado la muerte. Miranda habría sacado a Katya envuelta en una sábana hacia la playa, pero los plagiarios no se la recibieron porque creían que estaba muerta y no iban a "andar cargando a la niña muerta".
Los secuestradores se retiraron y el abuelo habría dejado el cuerpo a la orilla de la playa para que lo arrastraran las olas. Pero, en su momento, una autopsia reveló que la niña murió por asfixia por sofocación, es decir, que le taparon la boca y la nariz. Además la víctima tenía arena en los pulmones. También reveló que la niña había sido violada.
El director de la Policía, José Luis Tobar Prieto, sostuvo que durante las investigaciones se estableció que el abogado Miranda había planeado el secuestro de su nieta. Sostuvo que él ya fue procesado por los delitos de violación y homicidio de los que ya hay una sentencia firme de sobreseimiento. "Ya no se puede hacer señalamientos ni por la violación ni por el secuestro, pero sí hemos obtenido nueva evidencia que nos conduce al secuestro", dijo Tobar Prieto. Agregó que "lo que pasa es que para que se concrete el secuestro no necesariamente tiene que existir una exigencia económica, sino que también la privación de libertad de una persona cuando se busca obtener un beneficio", dijo. Destacó la colaboración que han tenido del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (Idhuca). "Recibimos cooperación del Idhuca al contactar a testigos y también la madre de la niña Katya se siente satisfecha de las capturas de este día", dijo Tobar.