Así lo sostiene el estudio del PNUD

Informe de Desarrollo Humano demanda políticas a largo plazo

» Estudio del PNUD revisa las políticas socioeconómicas de El Salvador y los niveles de satisfacción de vida de los últimos 70 años

Según el informe del PNUD El Salvador es un país desigual, ya que las políticas sociales y económicas no favorecen a los más necesitados. FOTO EDH / ARCHIVO

Al igual que en los períodos presidenciales de ARENA, ahora con un gobierno del FMLN, el PNUD dio a conocer el Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010 (IDH), "De la pobreza y el consumismo al bienestar de la gente. Propuestas para un nuevo modelo de desarrollo".

Este nuevo estudio no solo describe una retrospectiva de los últimos años en las políticas socioeconómicas y sus repercusiones en la calidad de vida y la satisfacción de los salvadoreños, "realiza un examen de más largo alcance sobre condiciones sociales y económicas de El Salvador en los últimos 70 años".

Y es que los problemas para terminar con la pobreza y alcanzar el desarrollo requieren una visión de mediano y largo plazo, perspectivas que poco o nada se visualizan en el país.

Este trabajo del PNUD plantea las desigualdades en el país, entre las personas que con mayores recursos y los más desfavorecidos, los beneficios que reciben los habitantes de las zonas urbanas en detrimento de quienes viven en las áreas rurales; la deficiencia de los servicios básicos de la sociedad y la respuesta del Estado, y la interacción de éste con los ciudadanos, cada vez más necesitados de políticas acordes a sus necesidades; y las desigualdades de género.

El análisis plantea el paradigma del optimismo de los salvadoreños y cómo éste se convierte en una paradoja, respecto a las aspiraciones de los más pobres, quienes "son más benevolentes para evaluar sus condiciones de vida y la calidad de las políticas públicas".

Parten de la contradicción de que "si se consideran las enormes desigualdades entre ricos y pobres, se esperaría por ejemplo, que el 20% más rico de la población —que recibe el 52% del total de ingresos del país— se sintiera plenamente satisfecho con su vida. Sin embargo, más de una cuarta parte de ese sector expresa vivir de manera no satisfactoria. En sentido contrario, más de la mitad de las personas correspondientes al quintil más pobre dijeron sentirse satisfechas con sus vidas, pese a que solo perciben el 4.2% de los ingresos".

Además, "el 10% de la población más pobre recibe solamente el 6.2% de los subsidios al transporte colectivo, energía eléctrica y gas licuado, el 10% de la población más rica del país recibe el 11.2%. Si ampliamos el análisis, resulta que mientras el 40% de las personas de menores ingresos (el equivalente de la población del país con ingresos inferiores a la línea de pobreza) se mira beneficiada solo con el 32.5% de las mencionadas erogaciones, el 40% de mayores ingresos se beneficia con el 44.2% de ellas", plantea el IDH.

Señalan que los subsidios —en el área rural— no llegan a las personas destinas ya que no cocinan con gas, y no se ven favorecidos con los subsidios de gas, energía eléctrica y agua potable, ya que no tienen acceso a estos servicios, y ocurre de la misma manera con un 44% con el subsidio del transporte colectivo.

Sobre las desigualdades de género, argumentan que en el país hay 89 hombres por cada 100 mujeres, no obstante, a que las mujeres son mayoría, sus tasas de participación en el mercado laboral continúan siendo bajas: apenas el 47.6% de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la población económicamente activa (PEA), mientras que la participación de los hombres alcanza el 81%. En las zonas rurales la brecha se hace más honda: la tasa de participación de los hombres es del 87%, versus el 35.3% para las mujeres.

En el área de servicios, el PNUD hace eco a los clamores de los ciudadanos, y como ejemplo ponen el caso del acceso a los servicios de agua, planteando la falta de acceso, fallas en la medición del consumo, intermitencia en el servicio, cambios de precios. Destacan que "ANDA es el proveedor que recibe la mayor cantidad de denuncias por parte del público: hacia finales de 2010 concentraba el 68.5% de los reclamos en la Defensoría del Consumidor".

En paridad con Anda está el transporte público. Apuntan la insatisfacción de los usuarios ya que no existen mecanismos para canalizar los reclamos, además del alto índice de inseguridad que se vive en las unidades de transporte. Recuerdan que 9 de cada 10 salvadoreños se sienten inseguros en las unidades de transporte, y subrayan la tolerancia del Estado y la complicidad de la Asamblea con este sector.

Sobre las políticas públicas, el IDH resalta que la opinión de la gente cuenta poco para el diseño de ellas, principalmente en aquellas áreas que más afectan las vidas de los salvadoreños, y sostiene que "pareciera que lo que más preocupa a las elites no son las estrategias de largo plazo, sino para el impacto mediático presente".

Uno de los señalamientos del informe sostiene que el estancamiento se debe a que la metodología de medición de la pobreza empleada en El Salvador ha llegado a ser un obstáculo para construir una economía basada en el bienestar de la gente.

La "metodología arcaica ha llegado a convertirse en obstáculo para construir una economía que aspire a generar bienestar a toda la población", y esto impide la creación de una política social desde la óptica del desarrollo humano.

El informe recomienda trabajar en el diseño de una metodología de medición de la pobreza de carácter multidimensional. "De esta manera, el país podrá contar con un instrumento útil para diseñar, implementar y evaluar políticas dirigidas a personas y hogares con déficit de bienestar en diversas esferas fundamentales para una vida plena y que van más allá del ingreso"

Advierten que la "visión cortoplacista" que domina en la toma de decisiones se ha visto reforzada por las emergencias derivadas de la violencia delincuencial y de los desastres naturales que permanentemente sufre el país. Sin embargo, la necesidad de reaccionar ante lo inmediato está empujando al país a dejar de lado el enfrentamiento de los obstáculos estructurales.

Esos obstáculos son: una macroeconomía débil, bajos niveles de ahorro e inversión, deterioro de la competitividad e incapacidad de insertarse con éxito en los mercado mundiales; y fragilidad en las cuentas fiscales.

Ahondan que la desigualdad muestra brechas importantes y ponen, por ejemplo que "los habitantes del municipio de Antiguo Cuscatlán (La Libertad) disfrutan de un IDH similar al de un país como Portugal, mientras que municipios como Jutiapa (Cabañas) y Lislique (La Unión) se encuentran al nivel de los empobrecidos países del África subsahariana".

Inmediatamente, agregan que "El Salvador presenta un IDH de 0.659, que lo ubica como un país de desarrollo humano medio. Sin embargo, si se tomara en cuenta la desigualdad existente dentro del país —una de las mayores de América Latina—, El Salvador experimentaría una caída en 14 puntos, colocándose en un nivel de desarrollo humano similar al de Honduras".

Uno de los retos está enfocado en las tendencias demográficas que presentan desafíos y oportunidades para distintos grupos poblacionales. En las próximas décadas el número de personas mayores de 70 años casi se triplicará, pasando cerca de 297 mil personas a cerca de 812 mil en el 2050, y de representar ahora el 7.2% del total de la población a representar el 25%.

El PNUD también sostiene que "como consecuencia de los cambios demográficos, los costos de salud se duplicarán en 15 años. Además, mantenerse las actuales tasas de pobreza en la vejez y la baja cobertura del sistema de pensiones, el número de personas pobres que llegan a la vejez sin una pensión crecerá en la misma proporción, lo que ejercerá presión sobre los recursos del Estado".

En los próximos 20 años —advierten— se necesitará crear más de 730 mil nuevos empleos. Si se desea eliminar la subutilización laboral en un período de 20 años, será necesario generar 1.2 millones de empleos con acceso a redes de seguridad social adicionales, o sea, 60 mil empleos por año.

Pero no todo es negativo, el informe documenta que existen avances notables en la esperanza de vida, en la reducción de las tasas de mortalidad, en los indicadores educativos, en el acceso a los servicios sociales básicos. Sin embargo, en los indicadores relacionados a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), no han sido suficientes para sacar al país del grupo de los denominados países tercermundistas, en desarrollo o simplemente subdesarrollados.

Como razón, explican, que "entre los años 2005 y 2010, si se toma como valor del Índice de Competitividad Global construido por el Foro Económico Mundial, El Salvador ha perdido 19 posiciones entre 113 países clasificados".

El país debe responde ante los desafíos macroeconómicos, dentro de los cuales el IDH plantea que "el país consume más de lo que produce: en 2009, por cada $100 que el país produjo, se consumieron $102.4", los bajos niveles de ahorro e inversión, ya que El Salvador invierte poco y ahorra aun menos. "En 2008 y 2009, la inversión promedió el 14% del PIB, y el ahorro el 9.3%".

Si esto fuera poco, se debe sumar el bajo crecimiento económico. El PNUD argumenta que El Salvador ha registrado una tasa de crecimiento per cápita promedio apenas el 1.1% en los últimos 50 años, y se ubica entre los cuatro países de menor crecimiento proyectado para 2011 y 2012 de 25 países de Latinoamérica y el Caribe.

A nivel institucional, informan que el país ocupó la última posición entre 18 países de América Latina evaluados según grado de meritocracia en la administración pública, y la posición 108 de 139 países en la clasificación del Foro Económico Mundial.