En lo que no están de acuerdo de manera rotunda es en el alto porcentaje —un 88%— que considera que hay que tomarse la justicia en sus manos.
Fue en este punto, en el cual los políticos reflexionaron acerca de las alta necesidad de la población salvadoreña de tener una rápida respuesta de las autoridades, pero fueron firmes al subrayar que no es una alternativa correcta y que el Presidente Mauricio Funes y los congresistas tienen en sus manos tomar las medidas urgentes para erradicar la violencia.
Santamaría aseguró que tomar la justicia en sus propias manos nunca traerá ningún beneficio al país, y que "estamos en manos de la institucionalidad, y la institucionalidad es la Seguridad Pública, y es la justicia la que se debe de encargar de este tema y no los particulares".
En este sentido, el edil metropolitano lo rechazó absolutamente. "Eso se llama anarquía y se produce en los Estados colapsados y El Salvador no es un Estado colapsado, es un Estado democrático que está haciendo enormes esfuerzos para salir adelante con diferentes visiones".
Sin embargo, los asambleístas Martínez y Angulo argumentaron que la respuesta obedece a las desesperación en la que ha caído la población.
"Eso refleja la desesperación de los salvadoreños y la incapacidad de los que tienen la responsabilidad de la seguridad. No han hecho nada que dé resultados. Si la gente quiere tomarse la justicia en sus manos, el país está en caos", razonó Angulo.
Sin alejarse mucho de las reacciones de sus colegas, Peña sostuvo que el tema de la violencia merece amplios estudios científicos, no obstante, reconoció "que sí es cierto es que la gente está muy preocupada".
Sí al EjércitoLa casi segura salida del Ejército a las calles ha tenido el visto bueno de los políticos. Han asegurado que su presencia, sin dejar de resaltar que debe continuar siendo de acompañamiento de la PNC, será disuasiva, y que podría ayudar a reducir los índices de violencia que continúan en aumento.
"Que salga el Ejército, pero en labores de acompañamiento de Seguridad Pública. Soy muy firme en este sentido, no le podemos cambiar el rol a la Fuerza Armada, en la misión constitucional que tiene. Si el presidente quiere utilizarlo en tareas de Seguridad Pública, tiene que hacer un procedimiento que la ley ya indica", advirtió Santamaría.
Quijano, Angulo y Martínez coincidieron que el Ejército debe ser capacitado antes de salir a las calles.
Preocupa que, al alejarse de sus funciones constitucionales, pueda comprometerse con acciones para las que no fue creado.
"No comparto que digan que el Ejército está preparado. Lo que hace es una labor de colaboración, y la gente dice eso porque el Presidente lo ha dicho, pero eso no es así", aseguró Quijano.
Preparado o no, políticos y población ven al Ejército como una posibilidad de protección inmediata ante la violencia.