Bajo el signo del odio y la locura

» El puente sobre el río Lempa era una hermosa estructura que se hallaba entre los más largos de Latinoamérica

Atentado contra el pueblo. Miles de personas, comerciantes de todo nivel, fueron afectados por la destrucción del puente.

La madrugada del jueves 15 de octubre de 1981 centenares de guerrilleros del FMLN, apoyados por técnicos en explosivos de la organización terrorista vasca, ETA, y un grupo cubano enviado por Fidel Castro, sometieron a un pequeño destacamento de soldados y guardias nacionales que vigilaban las instalaciones del puente colgante de San Marcos Lempa, mejor conocido como el Puente de Oro.

El operativo se había ensayado meses atrás en la escuela de terrorismo de Miramar, en Cuba, bajo la supervisión de Manuel Piñeiro Losada, alias "Barbarroja". Se dice que un cura de origen español, Jon de Cortina, experto en estructuras, hizo el estudio técnico de los puentes, lo que aprovecharon los terroristas para colocar las cargas explosivas en los puntos claves tanto del Puente de Oro, como del Puente Cuscatlán, también sobre el río Lempa en la Carretera Panamericana, que sería volado dos años más tarde.

El Puente de Oro era el paso sobre el río Lempa, en la Carretera Litoral, que unía a la zona oriental con el resto del país. Para 1981 los guerrilleros habían emprendido una campaña de muerte y destrucción destinada no sólo a aterrorizar a la población, sino también a destruir la infraestructura económica de El Salvador, parte importante de la cual era el Puente de Oro.

En pocas horas, centenares de guerrilleros que llegaron por tierra y en lanchas, colocaron explosivos de uso militar en los puntos vulnerables de la estructura y los hicieron estallar. El estrépito de ocho explosiones de igual número de cargas de alto poder aplicadas a las bases y cableado del puente, estremeció la tierra.

En el ataque no hubo víctimas mortales, dos soldados resultaron heridos, un guardia nacional fue secuestrado y dos soldados que fueron arrojados al río por la fuerza de la explosión se dejaron llevar por las aguas hasta salir a tierra, lejos de la amenaza de los subversivos. Varios explosivos colocados en un puente ferroviario que corría paralelo al Puente de Oro no estallaron.

En segundos quedó reducida a escombros una obra que en su momento fue construida con fondos de los contribuyentes salvadoreños a un costo de 3.1 millones de colones que era una verdadera fortuna al valor adquisitivo del colón en 1952, cuando fue inaugurado, durante la administración del Presidente Óscar Osorio; de ahí que se le conociera popularmente con el nombre de "Puente de Oro".

Entre los propósitos de la voladura se hallaban el cortar el tránsito de pasajeros, así como el de toda clase de bienes entre la zona oriental y el resto del país. La voladura del puente fue un duro golpe para comerciantes de diverso nivel: Campesinos que transportaban granos básicos, artesanías varias y otros artículos a pie o en carretas, buses repletos de pasajeros, camiones con mercaderías, medicinas, comestibles, maquinaria para el beneficiado de café y algodón, procedentes de oriente y con rumbo hacia esta zona.

Por otra parte, pretendían aíslar la zona oriental y con ello reforzar las posibilidades de hacerse con un territorio que les permitiera negociar, con los países simpatizantes de la guerrilla, su reconocimiento como "fuerza beligerante", una condición a la que aspiran hoy en día los narco-terroristas de las FARC, con el apoyo del gobierno venezolano.

El paso sobre el Lempa fue restituido semanas después mediante la colocación de rampas de madera sobre el puente ferrocarrilero que los subversivos no pudieron destruir, para habilitar el paso de vehículos en turnos de ida y retorno ya que no se podían tener dos vías de tránsito simultáneo.

Clásico puente colgante

La construcción del Puente de Oro comenzó durante el período presidencial del general Salvador Castaneda Castro, entre 1945 y 1948, y fue inaugurado por el presidente coronel Óscar Osorio, en 1952. Con 700 metros de longitud era uno de los puentes más largos en Latinoamérica.

El diseño y construcción del puente estuvo a cargo de la prestigiosa firma estadounidense, Roeblings Sons Co., de Trenton, Nueva Jersey, que también había construido los puentes de Brooklin, en Nueva York y el Golden Gate, en San Francisco, California, entre muchos otros. De hecho el Puente de Oro, en escala mucho menor, tenía una hermosa estructura y apariencia similares a la de ambos colosos.

La estructura del puente era elástica, sostenida por columnas firmemente asentadas en las orillas y el lecho del río y la superficie sostenida por cables de acero. Su flexibilidad la volvía resistente a los sismos y vientos huracanados.

Participaron en la obra, además de los expertos de la compañía, los ingenieros salvadoreños Héctor Butter y W. Mejía. El representante de la compañía fue don Luis Castro, de la empresa "La Casa Castro".