Polémica por un proyecto residencial en Santa Tecla

» Habitantes dicen que obra dañará el medio ambiente. Constructora opina lo contrario. Alcaldía tecleña autorizó talar 36 manzanas

Ya no crece hacia el sur, pero sí hacia el norte. Mientras una ordenanza prohíbe construir nuevas colonias en las orillas de la Cordillera del Bálsamo, otra ordenanza y el Plamadur -- documento elaborado a inicios de la década de los 90 -- sirvieron para autorizar la tala 36 manzanas al otro extremo de la ciudad, en las faldas del volcán de San Salvador, para construir la nueva terminal de occidente y una residencial.

La primer ordenanza, publicada en el Diario Oficial el 31 de marzo de 1998, considera que la industria de la construcción ha sido la causa principal del deterioro de la Cordillera del Bálsamo y en su artículo 3 establece que no se emitirían nuevos permisos para construir viviendas en esa zona.

La segunda ordenanza, publicada en el Diario Oficial el 24 de enero de 2007, reconoce que la zona norte del municipio, "correspondiente a un tercio del volcán de San Salvador", se encuentra bajo una fuerte presión de desarrollo urbano. Sin embargo, en su artículo 12, excluye la porción del volcán correspondiente a la Finca Buenos Aires y otra porción del cantón Victoria de la zona de máxima protección.

Y fue con base en esa ordenanza y a la Ley de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del Área Metropolitana de San Salvador y de los Municipios Aledaños que la alcaldía de Santa Tecla ya dio el permiso de tala solicitado por la empresa Avance Ingenieros para construir el proyecto Villa Veranda en esa zona.

La autorización es deplorada por el Comité Ambiental del sector norponiente de Santa Tecla, integrado por habitantes de las colonias Quetzaltepec, Quequeishque, Acovit, Residencial Girasoles, Alpes Suizos I y II, Europa, comunidad Nuevo Amanecer y el cantón Victoria.

El 27 de julio, esta agrupación realizó una concentración en el parqueo de la colonia Quetzaltepec para expresar su desacuerdo con ambos proyectos y denunciar, en sus palabras, que los proyectos de Villa Veranda y de la Megaterminal de Occidente fueron aprobados "sin consultar a la ciudadanía".

Proyectos autorizados

A pesar de las protestas, los proyectos siguen en marcha, ya que cuentan con los permisos del Ministerio de Medio Ambiente, de la OPAMSS (Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador) y la alcaldía tecleña.

El área de comunicaciones de la OPAMSS indicó que Villa Veranda, la colonia que Avance Ingenieros construirá al pie del volcán y a un costado del bulevar Diego de Holguín, "no está en la zona de protección", que se inicia a partir de los 1,000 metros sobre el nivel del mar (límite conocido como la cota 1,000). De hecho, el cantón el Quequeishque, con el que limitaría al norte, está en una altura de 950 metros sobre el nivel del mar.

El jefe de Gestión y Planificación Territorial de la municipalidad tecleña, Godofredo Vásquez, agregó que el proyecto Villa Veranda está en un área urbanizable, según el Plan General de Zonificación del Área Metropolitana de San Salvador, elaborado en la década de los 80 y respaldado por la Ley de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del AMSS y de los municipios aledaños. El documento fue emitido en 1993.

Al preguntarle a Vásquez ¿cuál es la zona no urbanizable en Santa Tecla?, detalló: "Hay varias, parte de la Cordillera del Bálsamo, cierta parte, pegado a donde se va a elaborar el proyecto (Villa Veranda)".

Tras ubicar la zona donde se construirá la colonia en un mapa del Plamadur (Plan Maestro de Desarrollo Urbano), el arquitecto Francisco Peña, experto en desarrollo y ordenamiento territorial de la Asociación Salvadoreña de Ingenieros y Arquitectos (ASIA), confirmó que el proyecto se ubica en la zona catalogada como "urbanizable".

No obstante, advirtió que si él fuera asesor de la alcaldía, mandaría a hacer estudios geológicos más profundos y serias obras de mitigación: "No cositas así a la ligera".

Según Peña, en esa zona de Santa Tecla confluyen varios ríos pequeños: "son zonas donde las laderas se unen y donde pueden bajar posibles deslaves".

Objeciones

Para el Comité Ambiental del sector norponiente de Santa Tecla, el proyecto Villa Veranda formaba parte de la zona no urbanizable, pero la más reciente versión de la ordenanza reguladora del uso del suelo en el municipio la convirtió en "urbanizable".

Los integrantes del comité deploran también el que las autoridades otorgaron los permisos sin consultar con los habitantes de las zonas aledañas. ¿Y las publicaciones en las que el MARN notifica sobre los proyectos, invita a leer los estudios de impacto ambiental y a presentar observaciones si un ciudadano se considera afectado?

Gilberto Mancía, coordinador del comité ambiental, sostiene que eso es insuficiente. En sus palabras: "Como está la economía, uno no compra el periódico todos los días y no se entera de los avisos tan pequeños que publican".

Mancía asegura que él y sus vecinos se enteraron del proyecto Villa Veranda hasta que representantes de la empresa constructora visitaron las colonias Quetzaltepec y Acovit para explicar cómo la futura construcción beneficiará a quienes ya viven en el lugar: "Dijeron que iban a arreglar el parque y la calle". Además, la urbanizadora aumentará la capacidad de distribución de agua potable y mejorará la captación de aguas negras en la zona, según explicó el Director Comercial de Avance Ingenieros, Jorge Rivas.

Pero para los miembros del comité ambiental, esos beneficios no compensarán el que se destruya una zona boscosa y de recarga acuífera.

El 15 de julio, en un último intento por frenar el proyecto, enviaron una carta al alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, solicitando una audiencia y que se negara el permiso de construcción para Villa Veranda... Antes de las vacaciones de agosto, el permiso ya había sido aprobado.

El director del Centro de Tecnología Apropiada (Cesta), Ricardo Navarro, sostiene que hay algo más importante que la autorización de los proyectos. Él resalta: "A veces nos queremos defender diciendo que eso ya estaba declarado urbanizable. ¿Pero quién la declaró urbanizable? ¡No fue Dios!... Legal o no legal, lo que urge es detener la tala indiscriminada de árboles".

Navarro considera que han sido los políticos de diferentes partidos los que desde la década de los 80 han ido aumentando las zonas que se pueden urbanizar a su conveniencia. Como un ejemplo, recordó que antes había una cota de 700 u 800 metros sobre el nivel del mar como límite para construir en las faldas del volcán de San Salvador: "Recuerdo que el diputado Guevara Lacayo, la subió para construir su casa... Si usted se descuida se agarran otro poquito. Es vulnerable. Ese Plamadur y las leyes las hacen hombres guiados a veces por intereses no muy dignos", indicó.

El arquitecto Peña, reconoció el uso variable que las municipalidades han dado al Plamadur: "Las alcaldías adoptan parte del plan cuando les conviene y cuando no, no lo aplican".