Contaminación de agua no se probó

» El Ministerio de Salud omitió de sus estudios los análisis de laboratorio que demostraban que la fábrica Record no había contaminado con plomo los pozos y las aguas de consumo en Sitio del Niño. Las estadísticas fueron manipuladas

El plomo en los huesos de José Adonay García, de 4 años, fue detectado por el ministerio en junio de 2007, pero no se investigaron daños a su salud.FOTO EDH / ARCHIVO

El 6 de marzo de 2006, la doctora Orbelina Hernández de Palma, coordinadora de la Unidad Nacional de Investigación y Epidemiología de Campo (UNIEC) del Ministerio de Salud, constató un desarrollo significativo en la investigación del caso Record: el agua de consumo humano en Sitio del Niño, San Juan Opico, no estaba contaminada, según documentos oficiales a los que tuvo acceso El Diario de Hoy.

Seis muestras recolectadas en tres pozos de la colonia Sitio del Niño, con dos análisis por cada una de ellas, realizados entre el 20 y el 22 de febrero, coincidieron en este resultado: las aguas contenían menos de 0.004 miligramos de plomo por litro (mg/L), por debajo del nivel máximo de plomo permitido en agua potable, el cual es de 0.01 mg/L.

Después de concluir la verificación de pruebas en Sitio del Niño se analizaron "blancos", es decir, muestras de agua para consumo de otras partes del país que serían utilizadas para comparar sus niveles de plomo en agua con los del agua recogida en los alrededores de la fábrica Record.

En una serie de muestras recolectadas entre el 8 y el 22 de febrero de 2006, en 10 puntos muy distantes entre sí, se descubrió que, sin excepción, las aguas para consumo de El Salvador contenían plomo dentro de un margen menor a los 0.004 mg/L.

Las muestras provenían de las plantas de tratamiento de Río Lempa, Joya Grande y Sensuntepeque, y de las redes de distribución de La Unión, Ilopango, San Bartolo, Tonacatepeque y San Martín, y de pozos artesanales de Cabañas y La Libertad.

En un análisis tras otro, realizados el 3 de marzo de 2006, las doctoras Guadalupe de Guzmán, jefe del Laboratorio Central, y Mayra García de Vela, jefe del Laboratorio de Control de Alimentos y Aguas, descubrieron que los niveles de plomo en agua de los pozos de Sitio del Niño eran idénticos a los encontrados en todo El Salvador.

La doctora de Palma firmó los resultados de los análisis del agua en Sitio del Niño y los sumó al expediente del estudio.

Pero cuando llegó el momento de redactar el "Informe Final de Investigación de Contaminación de plomo en niños de 2 a 10 años en dos lotificaciones y en trabajadores de fábrica de baterías" en Sitio del Niño, estos hallazgos no fueron incluidos, aunque son parte del estudio.

Omisión deliberada

El "Informe final", publicado en mayo de 2006, sostiene que "los mantos acuíferos del lugar no poseen Pb (plomo) en forma natural, lo cual fue demostrado en los análisis de las pruebas blancos realizados en diferentes puntos del país y del área misma, lo que indica una contaminación propia del lugar".

Para llegar a esta conclusión, el Ministerio de Salud recurrió a los análisis de laboratorio efectuados entre el 21 de septiembre y el 18 de noviembre de 2005. A estos resultados se refiere el informe cuando dice que "el 100 por ciento (13/13) tienen valores de Pb mayores de 0.01 mg/L".

Ese 13 en el paréntesis, que se refiere al número de muestras, es el detalle crucial, porque en realidad se tomó un total de 21 muestras de agua para la investigación. Sólo en la primera etapa se recolectaron 15, dos más de las que fueron utilizadas. Esto significa que el ministerio excluyó ocho pruebas del análisis de plomo en agua.

El protocolo de investigación, de agosto de 2005, propuso que el estudio debía enfocarse en dos áreas residenciales adyacentes a la fábrica. Pero durante la recolección de muestras de agua, coordinada por Vanessa Renderos entre el 8 de septiembre y el 28 de octubre de 2005, también se visitó el Residencial Santa Fe y Las Violetas.

Aunque en ambos sitios se detectaron niveles alarmantes de plomo en agua, estos resultados no se incluyeron en el análisis.

La razón de esa omisión es que si el estudio se limitaba a las muestras de agua de las dos lotificaciones identificadas en el protocolo, el "Informe Final" no tenía por qué incluir las otras seis muestras tomadas en la colonia Sitio del Niño, las que demostraron en febrero de 2006 que los niveles de plomo en agua estaban dentro de la norma.

Esta no fue la última vez que el Ministerio de Salud omitió datos de un estudio. Hay varios ejemplos. Por ejemplo, está la resolución del 28 de enero de 2008, emitida por el ministro de Salud, Guillermo Maza, para iniciar un proceso "encaminado a establecer la existencia de daños a la salud" causados por Baterías de El Salvador.

Esa resolución se fundamenta en un informe del 11 de enero de 2008, para el cual se tomaron 41 muestras de agua en un área de mil 500 metros alrededor de la fábrica.

Una de esas muestras arrojó un resultado con una centésima arriba del límite permitido. Dado que las otras 40 muestras dieron niveles mínimos, con una mediana estadística de 0.003 mg/L, no se comprobó la existencia de plomo en agua.

Sin embargo, el resumen estadístico de la resolución indica que la mediana de plomo en agua es de 0.011 mg/L. Este es un resultado estadístico falso basado en una sola muestra. Salud excluyó 40 análisis de agua y manipuló los resultados del informe para justificar otro proceso contra Record.

Una empleada del Ministerio de Salud, que habló con El Diario de Hoy de manera extraoficial, relató cómo y por qué se omitieron esas muestras y explicó en detalle los resultados del laboratorio.

Cuando se le advirtió que su versión de los hechos no era publicable si no se podía comprobar, se encogió de hombros.

"Hay actas de todo", recalcó.

incapacidades

El Código de Salud obliga a los funcionarios del Ministerio de Salud a consignar todas las actuaciones derivadas de una denuncia. Todo está en los expedientes.

Por ejemplo, es fácil establecer que la discrepancia entre los resultados de las muestras de agua analizados antes de diciembre de 2005 y los de aquellas que se tomaron después, no ocurre sólo entre las muestras del "Informe Final".

Las discrepancias también ocurren entre los resultados de las muestras utilizadas para ese informe y los de todas las muestras de agua que el Ministerio de Salud analizó desde entonces y hasta la fecha, las cuales no volvieron a registrar niveles de plomo en agua fuera de la norma.

Hay un acta que explica porqué sucedió esto. El 15 de julio de 2005 se reunieron las doctoras Lilian Cruz y Orbelina de Palma, la investigadora principal y la coordinadora de la UNIEC, respectivamente, con Mayra García de Vela y Ana Vilma de Vásquez, del Laboratorio Central.

El objetivo de la reunión era conocer las capacidades de Salud para procesar muestras en la investigación de contaminación, ordenada por Maza.

Hasta esa fecha no se había realizado en El Salvador un tamizaje de plomo en sangre. En ese entonces, para determinar exposición al plomo, el Ministerio utilizaba "pruebas no específicas": hemograma, frotis periférico y punteado basófilo.

Las doctoras de Palma y Cruz, quienes firmaron el acta, anotaron que en El Salvador "no se contempla el plomo dentro de la vigilancia de metales" en agua. Simple y sencillamente no se hacía. Las encargadas del laboratorio no sabían, por lo tanto, si el Estado podía "determinar niveles de plomo en agua". Había que hacer "coordinaciones para saber si se podía determinar".

El acta revela que Salud poseía el equipo necesario; "sin embargo, al momento no se tiene personal capacitado para el procesamiento de muestras, ni reactivos".

Había otra cosa: además de la capacitación se necesitaba saber cómo calibrar y controlar el equipo para análisis de plomo, "lo que requiere tiempo", se indicó.

Por esta razón, concluye el acta, "se están realizando coordinaciones con el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta), para obtener el apoyo técnico y la capacidad en el procesamiento de muestras, dado que por la naturaleza de la investigación se requiere de pruebas con base científica que puedan apoyar o descartar la contaminación".

El peso de un rumor

Según el "Informe Final": "Todas las muestras (sangre, agua, aire, suelo y superficie) se analizaron en laboratorio por espectrofotometría de absorción atómica".

Hay que subrayar esto: todas las muestras, todas, se analizaron en el equipo de espectrofotometría de absorción atómica.

Las muestras de sangre y agua se tomaron y analizaron entre septiembre y noviembre de 2005, pero el acta de las actividades desarrolladas por los científicos del CDC indica que los técnicos de Salud no recibieron la capacitación sobre control y calibración de equipo hasta diciembre de 2005.

Los científicos del CDC visitaron El Salvador entre el 11 y el 18 de diciembre. El lunes 12 ofreció la "capacitación de los empleados del MSPAS en las técnicas de toma, manejo y envío de las muestras", y el martes 13 el CDC enseñó "la técnica de estandarización del equipo de espectrofotometría y procesamiento de muestra a dos técnicas del MSPAS".

Los análisis posteriores a la capacitación dieron resultados radicalmente distintos.

Las muestras de agua analizadas en febrero de 2006, omitidas del estudio, demostraron exactamente lo opuesto de lo que el informe afirmaría en mayo.

Si las pruebas de blancos tomadas en diferentes puntos del país son el parámetro para determinar si hay contaminación local o no, como sostiene el informe, entonces el nivel de plomo en agua en Sitio del Niño se daba "en forma natural" al momento del estudio, dentro del margen promedio del país, por debajo de 0.004 mg/L.

Dado que el informe determinó lo contrario, el ministerio le impuso a Baterías de El Salvador la obligación de "dotar de agua en suficiente cantidad y calidad a los habitantes de las comunidades investigadas".

Cuando nuevos análisis demostraron que las aguas no estaban contaminadas con plomo sino con coliformes fecales, la empresa rehusó cumplir.

En una carta al diputado Donato Vaquerano, escrita el 28 de noviembre de 2006, el ministro de Salud, Maza, admitió que la problemática del agua en Sitio del Niño no era competencia de la empresa, la cual había "cumplido con financiar la realización de pruebas".

Con esa carta, el ministro confirmó que el agua de consumo humano no estaba contaminada. Pero el mal ya estaba hecho.

El 8 de marzo de 2007 la Fiscalía General de la República recibió la primera denuncia en contra de Baterías de El Salvador, y el 5 de julio de 2007 la Unidad de Salud de Sitio del Niño inició el proceso que condujo al cierre de Record el 24 de septiembre de 2007.

En ambos casos, se partió de la convicción de que los mantos acuíferos de la zona habían sido contaminados con plomo.

De hecho, cuando el juez de paz de San Juan Opico, Rafael Menéndez, ordenó abrir un proceso formal (instrucción), citó en su resolución la denuncia original.

En ella, la madre de una niña explica que interpuso la denuncia porque habían empezado a "circular rumores" de que Record había contaminado los pozos de Sitio del Niño.