Internet, escaparate usado por prostitución

» Mujeres, hombres y proxenetas ofrecen sus servicios a extranjeros y nacionales

Celeste (der.) cumplió la promesa de llevar una chica de 16 años a un centro comercial. No hubo trato.FOTO EDH / lizette moreno

Bajo los eufemismos de chicas escort (de acompañamiento), damas de compañía, modelos, edecanes o gigolos, decenas de prostitutas y prostitutos se promocionan en sitios de Internet donde pueden anunciarse sin costo y hacer negocios a diario después de un breve enlace telefónico.

Muchos salvadoreños dedicados a esos menesteres han hecho de la web su centro de convenciones. Hombres, mujeres o proxenetas ofrecen sus servicios a nacionales y extranjeros.

Basta colocar un número de teléfono, mayormente celular, o un correo electrónico para afinar detalles y, a veces, hasta cerrar trato sin siquiera haber tenido contacto visual.

En sitios como mundoanuncio.com, elsalvador.yaclasificados.com, clasificados.com y otros similares se pueden hallar anuncios de mujeres, hombres y agencias de prostitución que ofrecen servicios sexuales por 25, 40, 80 y hasta 175 dólares por una sesión erótica de una hora o fracción.

En la mayoría de los anuncios, se hace una descripción somera y a veces hasta vulgar de lo que el ofertante puede hacer por unos cuantos dólares.

Pero tras esos anuncios, donde la mayoría de prostitutas y prostitutos dicen ser mayores de edad, se esconden proxenetas que ofrecen a chicas de 16 y hasta 14 años por 80 dólares la hora, previa aclaración de no tener problemas legales porque las "niñas ya saben lo que hacen y si aceptan un trato es porque saben a lo que van", según reveló Gaby, nombre con el que se identifica una mujer de aproximadamente 25 años y regente de un círculo de "preciosas chicas universitarias" que ofrecen sexo por precios que oscilan entre 40, 80 y 200 dólares la hora, según la apariencia o edad de la joven.

Gaby es una chica de figura esbelta, de apariencia refinada, y estudiante de Derecho, según comentó a un periodista de este diario que se hizo pasar como interesado en el anuncio. Tiene como socia a Ángela o Celeste pero también parecen tener relaciones con otras "damas de compañía" que se anuncian gratis en la web.

El punto de operaciones de Gaby y Ángela o Celeste es un centro comercial de San Salvador. Allí citan a los interesados para conocerlos y cerrar el negocio en un café o restaurante. Gaby se hace acompañar de varias chicas, para que el cliente escoja una, dos o un combo de tres por poco más de 100 dólares.

El Diario de Hoy contactó con múltiples mujeres, gigolós y proxenetas nacionales que se anuncian en la web y pudo constatar que las ofertas son reales en casi todos los casos, excepto uno que otro anuncio que realmente consiste en una broma de mal gusto para mujeres u hombres de parte de alguien que conociendo su correo electrónico o teléfono celular o domiciliar, redactó un anunció.

A la pregunta de si es cierto lo del anuncio o es una broma, la respuesta que se obtiene en la mayoría de casos, sea hombre o mujer, es un palabrerío erótico que termina poniendo como punto de encuentro un centro comercial, la habitación de un motel u hotel de escasas estrellas.

Pero los chicos o chicas escort que se anuncian en esos sitios de la web no entienden, al parecer, de códigos de ética publicitaria. En muchos casos, el hombre o la mujer con quien se pactó una cita, difiere en mucho de lo que aparece en las fotografías.

Por ejemplo, Marisol, una asidua anunciante, no es ni la sombra de la joven escultural que aparece en dos fotografías. Esto lo han podido comprobar otros cibernautas o, incluso, otras prostitutas que se anuncian en el mismo sitio, quienes impulsadas por el ánimo de conocer a la competencia, arreglan encuentros sólo para ver la realidad o falsedad de las fotos.

Otro caso de engaño publicitario es una de las tantas Vanesas, quien se describe como una joven mujer culta con curvas envidiables por cualquier otra joven. Pero en realidad no es nada de eso. Es una flaca mujer que, junto a dos o tres más, se dedican a las ventas ambulantes de fruta de temporada o ropa interior barata en las calles del centro de San Salvador. Ella es una de las más criticadas por los cibernautas que han arreglado encuentros, pero que al verla se han decepcionado y evadido la cita.

Pero está la otra cara de la moneda. Las chicas escort más caras no arreglan citas en parqueos de plazas comerciales. Si acaso, aceptarán un encuentro en un restaurante. La regla inquebrantable para ellas es llegar a la habitación del motel u hotel donde de entrada se les tiene que cancelar los 150 ó 175 dólares que piden por una o dos horas de sexo.

Caras "universitarias"

Pero tras esas prostitutas hay toda una red de proxenetas o, cuando menos, un pequeño círculo de amigas de las cuales, una o dos son las que manejan los hilos de la actividad.

Tal es el caso de María Fernanda, la mujer que al marcarle ofrece un abanico de mujeres que cobran cien dólares por una hora de servicio. Ella se incluye también entre las oferentes.

María Fernanda y sus colegas son chicas jóvenes de cuerpos esbeltos y de buen vestir. A las citas no acuden en transporte colectivo o taxis. Se las ve llegar conduciendo sus bonitos autos. Cuando viajan por el bulevar Constitución o bulevar Santa Elena, cualquiera que se las encuentre jamás pensaría que van de prisa a vender su cuerpo por unos dólares.

Un poco menos ocurre con la chica que se anuncia como "La amada Laurita". "Yo llego directamente a la habitación del motel", afirma. Cobra 175 dólares por dos horas y no acepta otro punto de encuentro. "Yo no me doy ese colorón", responde cuando se le pregunta si es posible arreglar el encuentro en un sitio aparte de un motel para no incurrir en gastos superfluos en caso de que ella no sea lo que aparece en las fotos del anuncio que casi a diario actualiza en la web. La amada Laurita es una chica de finas facciones y cuerpo de miss que vive en una colonia de Ciudad Merliot. No supera los 20 años y su disponibilidad está sujeta a su horario de clases universitarias.