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Sugieren más control

Más abogados que policías en El Salvador

» Piden más calidad en la enseñanza universitaria, pero también temen una sobresaturación

Óscar Iraheta/J. López/E. Velásquez Lunes, 17 de Diciembre de 2007

En El Salvador hay 21 mil abogados y sólo 16 mil policías. Esa proliferación de profesionales del Derecho preocupa a autoridades judiciales y educativas y miembros del gremio porque se masifica la profesión, se pierde calidad, no se ejerce un adecuado control e incluso deja de ser rentable.

El magistrado presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, (CSJ), Miguel Ángel Cardoza, explica que cada año en El Salvador son juramentados cerca de 1,500 abogados.

Esto significa que un promedio mensual de 200 a 300 abogados se suma a la profesión.

De estos, cinco mil son notarios autorizados.

Para el magistrado Cardoza, lo anterior vuelve urgente un análisis de si se ha sobresaturado el mercado o si la demanda también es alta.

Pero a lo anterior se agrega la necesidad de que las universidades no estén graduando a licenciados de la misma manera que las fábricas que producen en serie.

Según datos de la Corte Suprema, en 1994 había siete mil profesionales del Derecho, la mayoría de los cuales eran notarios. Entonces, para ejercer esa función, no había exámenes sesudos como los de ahora, sino que eran orales ante comisiones especiales de magistrados.

La Corte tuvo que imponer ese requisito hace cinco años en vista de los fraudes cometidos por abogados y notarios autorizados.

Actualmente menos del 5 por ciento pasa el examen, lo cual se ha atribuido a la deficiente preparación universitaria.

Funcionarios judiciales han propuesto diplomados o maestrías especiales de notariado, pero sólo se ha quedado en eso y cada año se repite la historia de reprobaciones masivas.

Cardoza explicó que actualmente hay 6, 600 aspirantes a notarios cada año, lo cual refleja que el número de abogados ha crecido en la última década. "Hay que comenzar a preguntarse cuántos abogados y cuántos notarios siguen siendo necesarios en el mercado de trabajo", indicó Cardoza.

Los notarios autorizados por el Órgano Judicial son cinco mil, según fuentes oficiales.

Si bien la Corte tiene la obligación de mantener el control y el orden entre los abogados de la República, para el magistrado cada vez es más difícil hacerlo ya que sólo existe una oficina de investigación profesional para vigilar a miles de profesionales.

"La saturación nos va a llevar primero a no poder controlarlos y cada vez más se va a ir desprestigiando el ejercicio de la profesión. Esta es una institución el cual requiere de credibilidad de la población", explicó.

En toda Centroamérica

El Procurador General de la República (PGR), Gregorio Sánchez Trejo, advierte que la saturación de abogados se produce en toda Centroamérica.

Guatemala, por ejemplo, tiene 18 mil abogados y Costa Rica 12 mil, dijo el procurador.

"Es un fenómeno en el cual ha crecido la población jurídica, quienes tienen que reflexionar son los mismos gremios de abogados y las universidades", enfatizó Sánchez.

Sánchez Trejo sostuvo que actualmente a muchos abogados les resulta difícil ejercer porque tienen poca clientela y el aparato estatal ya no los puede absorber, de tal manera que está generando desempleo e insatisfacción.

"Creo que el enfoque tiene que ser más amplio hasta donde las universidades deben limitarse a orientar carreras que realmente el país necesita y quienes definir qué tipo de profesional necesita. Una de ellas puede ser las organizaciones sindicales, empresariales, el ciudadano común debe decir sus necesidades profesionales", declaró el procurador.

Indicó que el tema ya no se puede evadir y en un momento determinado el país tiene que sentarse a reflexionar sobre el futuro del profesional.

"Tenemos que ver la calidad de servicio que estamos dando, no sólo abogados, sino en todas las carreras", abundó.

Carrera "fácil"

Por su parte, Cardoza enfatizó que resulta fácil y práctico estudiar para abogado ya que sólo se necesita un pupitre, pizarra y un profesor, pero no se reflexiona que se pone en juego el futuro jurídico de los salvadoreños.

El magistrado indicó que una de las recomendaciones que se presentó hace seis años a la Asamblea Legislativa fue poner una especie de colador para los aspirantes a ser abogados.

Se sugirió realizar un examen para medir la capacidad académica de los aspirantes, para así tener la certeza de la calidad de abogados que tendrá el país.

"El ciudadano debe saber que su defensa está garantizada por alguien que no sólo cumple con los requisitos de honradez, sino que de capacidad académica", enfatizó el magistrado.

Cardoza declaró que un pequeño número de licenciados en derecho no llegan a autorizarse como abogados.

Los que no aspiran son aquellos que han tenido un problema de carácter legal, es decir, que tienen problemas en la Procuraduría General de la República o antecedentes penales.

El magistrado también reconoció que para acreditar a un licenciado como abogado, algunos magistrados de la CSJ valoran mucho la universidad de donde salió para medir su capacidad.

Preparación es clave

El ex magistrado de la CSJ y catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA) Enrique Argumedo coincide con la opinión del magistrado Cardoza y la de Sánchez Trejo, al explicar que son las universidades las que deben mejorar la educación académica y la ética en los alumnos.

Argumedo opinó que sería mejor aún si la CSJ tuviera filtros para antes de juramentar a los abogados.

En tanto a la saturación de abogados, Argumedo declaró que el ritmo de trabajo va avanzando en las empresas y el sistema del país, es decir, que siempre habrá trabajo para los abogados y notarios.

"Estamos en un país de libertades, donde cada quien escoge lo que quiere estudiar. Como profesor soy exigente y no es para sacar o detener al alumno, sino para darle un buen elemento a la sociedad", declaró el ex magistrado Argumedo.