Abreu se reunió ayer con la dirigente efemelenista Lorena Peña, quien manifestó que su encuentro había sido informal, pues guardaba una relación amistosa con el cubano.
No se pudo conversar con el mensajero cubano, pese a que se llamó a la habitación de hotel en la cual se encuentra hospedado.
El Diario de Hoy también quiso conocer cuál será la participación de Abreu durante la convención nacional farabundista, pero el vocero del FMLN, Sigfrido Reyes, explicó que no podía dar detalles, sino hasta hoy por encontrarse de viaje en Washington.
El FMLN ultima ya los preparativos para presentar ante su militancia a su fórmula presidencial encabezada por Funes y el dirigente Salvador Sánchez Cerén.
En un breve comunicado, el FMLN anunció ayer que el Consejo Nacional se reunió el sábado 3 noviembre y "por unanimidad, tomó la decisión de elegir al licenciado Mauricio Funes como candidato a la presidencia".
ReaccionesLa presencia del enviado cubano provocó diversas reacciones, pero el ex diputado y analista Kirio Waldo Salgado la consideró una "intromisión clara y descarada" del gobierno de la isla en los asuntos del país.
Salgado opinó que la llegada de Abreu debe mantener alerta al organismo de inteligencia y al Presidente Elías Antonio Saca.
"La presencia de cubanos en el país es preocupante. El mensaje es que no les importa lo que digan los salvadoreños. Es parte de la estrategia envolvente que trata de meterse en forma descarada en los asuntos internos del país", dijo el analista.
Para el articulista de origen alemán Paolo Lüers, la presencia de Abreu es "normal", porque a su entender en todas las convenciones se invita a cubanos.
No es la primera vez que Abreu visita el país. Ya estuvo invitado para una convención efemelenista a finales de 2001 y además dio consejos al FMLN luego que perdió las elecciones de 2004. En agosto de ese año, Abreu se reunió con los entonces aspirantes a dirigir el partido: el fallecido Schafik Handal y el alcalde de Santa Tecla, Óscar Ortiz, quien en esa oportunidad lideraba el movimiento "Alianza por el cambio" que se redujo ante el dominio ortodoxo dentro de la formación de izquierda.