A diez años de la evaluación

"Esta Paes va a medir la calidad de la reforma"

» Cuando se cumple una década de esta prueba de conocimiento, especialistas hacen un balance de sus avances y retos

El colegio García flamenco es uno de los centros privados más aventajados en la Paes. Hace poco realizó una evaluación interna como parte de su preparación.FOTO EDH / ARCHIVO

El próximo miércoles 26 de septiembre, fecha en que se realizará a nivel nacional la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media, mejor conocida como Paes, marca algo más que una plataforma para que más de 60 mil alumnos den un salto hacia estudios superiores.

Especialistas en educación como Óscar Picardo imprimen un significado más preponderante a la jornada al afirmar que "este año la Paes va a empezar a medir la calidad de la reforma educativa".

Picardo basa su lectura en el hecho de que esta generación de bachilleres inició su formación precisamente con la reforma, por lo que ellos develarán si ya es tiempo de recoger frutos importantes. "Vamos a ver la calidad de la reforma y eso es importante", enfatiza.

En 1995 el país entró en esos vientos de cambio cuando se planteó mediante la reforma educativa el anhelado salto a la calidad en materia académica. Doce años después, la Paes sea quizá la mejor radiografía sobre los avances que va teniendo el sistema educativo de nuestro país.

Por eso, para especialistas como Picardo esta prueba de evaluación "es uno de los valores técnicos más importantes de la reforma educativa".

"Hasta ahora la Paes midió lo que heredamos, lo que teníamos y en cierta medida midió algunos aspectos de la reforma circular en educación media", dice Picardo.

En esa misma línea y sin mencionar la palabra reforma, parece apuntar el análisis que hace Ana María Carreras Soriano, directora general del Colegio García Flamenco: "Una Paes no te mide lo que estudiaste ayer en la noche, en el desvelo, sino lo que aprendiste a lo largo de tu vida".

Para Carreras Soriano, la Paes cobra relevancia en el sentido de que impone una exigencia a nivel de instituciones, maestros y alumnos para "subir a la calidad".

"Se está empujando a reflexionar a los centros educativos y docentes sobre qué se está enseñando, cómo se está enseñando y que tanto están aprendiendo los alumnos", sostiene Carreras.

Para la docente y asesora pedagógica, un logro importante de esta medición es que antes de 2005, cuando el resultado de ésta no tenía ninguna ponderación dentro de la nota final del estudiante, representaba un aporte al Ministerio de Educación. Ahora es distinto, dice, porque ha pasado a ser una medición que aporta a los centros, luego a los maestros y después a los estudiantes "dentro de un proceso natural de competencia".

Desde hace diez años, los aspirantes a egresar del bachillerato se esmeran por mejorar su rendimiento en la prueba. Sin embargo, los bajos promedios a nivel nacional en los últimos años indican que aún hay un largo camino que recorrer.

Para 2005, la nota global fue de 5.04 en un grupo de más de 50 mil examinados. El año pasado, 90 mil se realizaron la prueba y el puntaje subió a 5.53.

El modesto incremento en el promedio no es del todo bueno, sobre todo si se toma en cuenta que desde hace dos años, el resultado en este examen significa el 20 por ciento de la nota final de año, y que además determina en muchos casos si el estudiante obtiene su título de bachiller y el pasaporte para ser aceptado en la universidad.

La ministra de Educación, Darlyn Meza, ha dicho que subir el promedio de los últimos años es un objetivo que persiguen con la prueba de este año.

Sin embargo, el puntaje obtenido hasta ahora no es algo tan negativo para algunos. Óscar Picardo no ve cambios dramáticos ni en favor ni en contra del sistema educativo. A los ojos de Carreras, cada décima que sube el promedio nacional es un logro muy positivo y no significa que estamos muy mal. "Cuando la Paes esté llegando cerca del siete habrá que ponerla más difícil para que haya un estímulo de crecimiento", propone.

A la luz del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y El Caribe (Preal), en el último informe referido a El Salvador, se refiere a "modestos avances" en la realización de pruebas de logros de básica y media. También valora los esfuerzos del país por participar en pruebas internacionales.

La Matemática es, según el informe, la materia donde los alumnos muestran más deficiencias. En 2006, donde se obtuvieron los resultados más altos de los últimos años, el promedio nacional en esa asignatura fue 5.22, siete décimas más que hace dos años (4.67 en 2004), pero lejos de promedios como Lenguaje y Sociales (ambos de 5.87).

En el análisis de la Preal, la mayoría de alumnos se ubica en un nivel intermedio (nota entre 3.76 y 7.50). El estudiante comprende textos literarios y los procesos lógicos matemáticos, pero le cuesta aplicarlos a la vida cotidiana.

Entonces, ¿cuál es el reto ahora? Picardo cree que este es el momento para ir creando una prueba que se acerque a las de carácter internacional y que le dé un "valor agregado". Menciona por ejemplo las pruebas OCDE que se basan en las metodologías de Rash, que consiste en aplicar un aprendizaje según la curva de crecimiento del niño. "Con este mecanismo, tú puedes detectar dónde hay deficiencias", afirma.

En un análisis publicado recientemente en La Prensa Gráfica, Joaquín Samayoa dice que si bien la Paes evalúa la capacidad del estudiante para aplicar conocimientos básicos en la solución de problemas y en la comprensión de conceptos, textos y leyes científicas, éste es un instrumento limitado que puede empañar el análisis de otras dimensiones importantes de la educación.

Samayoa es de la opinión de que además de mejorar la calidad de la enseñanza de las asignaturas básicas, también "hay que prestar más atención a la educación física, cuyo valor es indiscutible para la salud mental y corporal de los jóvenes".