Salvadoreña vende pupusas en Facebook, Estados Unidos

La connacional emprendedora inició el negocio hace un año

Ella se mueve rápidamente de un refrigerador a otro, ambos están llenos con los ingredientes listos para preparar las pupusas, es un viernes, el día del encuentro en la casa de la salvadoreña Silvia Cruz, quien se ha convertido en el oasis de las pupusas en una ciudad fronteriza donde no hay un restaurante salvadoreño.

Silvia inicio hace un año un negocio de pupusas muy peculiar, a través de la red social Facebook empezó a promocionar el platillo salvadoreño que sabe preparar muy bien, pues hace tres años antes de emigrar de El Salvador tenía un comedor de pupusas en el mercado de San Marcos que lamentablemente no funcionó, tuvo que cerrar y la situación económica en la que se encontraba la obligó a emigrar.

"He llegado a vender más de cien pupusas en un día", dijo Silvia. "Me gusta hacer pupusas, las hago revueltas, de pollo con queso, de calabaza, de chicharrón, de lo que me encarguen", dijo la compatriota de 49 años de edad.

Silvia vende durante la semana las pupusas por encargo a través de su página de Facebook Corazón Alma o por teléfono. La docena cuesta 15 dólares y puede tardar 30 minutos en tenerlas listas. "Cuando me hablan les digo que pasen en 30 minutos por ellas, ya tengo todo listo solo es colocar las planchas y armarlas", contó.

Y es que con las pupusas Silvia, originaria de San Salvador, ha salido adelante y puede enviar dinero para ayudar a su madre y sus hijas que se quedaron en su tierra.

Llegar a Estados Unidos no fue fácil para ella, tuvo bastantes tropiezos pero lo logró, pudo evadir los controles migratorios en México y Estados Unidos. "Me vine porque allá la situación se me puso bien difícil, salí de El Salvador con 19 dólares y llegue hasta México, no había comido nada y me encontré con una señora que se convirtió como en mi ángel, me ayudó mucho", contó la compatriota.

Su plan era continuar el viaje hacia California pero decidió quedarse en Tucson, Arizona.

"Aquí en Tucson vive un tío, él y un amigo me ofrecieron la ayuda y me quede. Empecé a ir a la iglesia y conocí a Mujeres en Acción", relató Silvia.

Este grupo de mujeres dan ayuda a los menos favorecidos con comida y ropa. Allí a Silvia le surgió la idea de preparar las pupusas y fue así como a los seis meses de haber llegado empezó su pequeño negocio. Luego se le ocurrió utilizar la red social para promover y comercializar el platillo salvadoreño entre sus conocidos cercanos, el negocio fue creciendo hasta acomodar un área de su casa comedor con cinco mesas y asientos para recibir a los clientes.

También con sus pupusas ayuda en eventos de recaudación de fondos, hace dos semanas vendió ocho docenas de pupusas para ayudar a la familia de un joven que había perdido la vida en un accidente. "Empecé a las 7 de la mañana y terminamos a las 10 de la noche, reunimos 900 dólares", comentó.

Los jueves manda una invitación a través de su cuenta de Facebook para que no olviden pasar a comer pupusas y como cada viernes ella organiza su comedor.

Son pasadas las 5:00 de la tarde y empiezan a llegar los clientes, varios de ellos salvadoreños que buscan sentir un poquito de su tierra y compartir experiencias en lo que convierte un ameno convivio que puede durar hasta la media noche.

"Muchos vienen me compran una docena, se comen 3 o 4 y se llevan el resto. He llegado a tener hasta 40 personas", contó Silvia.

Según ella está trabando duro porque quiere reunir el dinero y así cumplir su sueño de abrir la primera pupusería en Tucson.