Salvadoreños participan del Vía Crucis en Nueva York

Miles de feligreses soportaron las bajas temperaturas para revivir el camino de Jesús hacia la cruz

Héctor Sermeño

Aunque el clima en Nueva York, es totalmente opuesto al que se viven en El Salvador durante la

Semana Santa, el fervor religioso es el mismo, ya que con todo y las bajas temperaturas, fueron

miles de feligreses de todas las nacionalidades, los que desde temprano en la mañana esperaban

pacientemente en la esquina de la calle 60 y la 5a. Avenida de Sunset Park, Brooklyn, donde

se localiza la iglesia "Nuestra Señora del Perpetuo Socorro", a que saliera la procesión del Vía

Crucis.

Las XIV estaciones fueron bien representadas por los feligreses, en cada una

hubo una persona encargada dirigiéndola. Todo esto bien coordinado por los párrocos

y el constante auxilio de la policía local controlando el tráfico vehicular y la seguridad de los

participantes.

"Me tuve que poner guantes, gorro, termales y por supuesto el abrigo, para colaborar con

la actividad, como lo he venido haciendo por 10 años", asegura Arnoldo Cortez, un paisano

originario del sur de Ahuachapán.

Cortez es miembro de la organización, "Ministros de la hospitalidad", integrada por la

comunidad hispana de la iglesia, que se encargan de realizar estas actividades religiosas.

A diferencia de años anteriores, para el 2013, el catolicismo tiene una motivación extra para

celebrar estas tradiciones religiosas en Estados Unidos y es la de un Papa hispano, ya que consideran que

podría interceder ante Dios por los inmigrantes que más sufren en EE.UU. "Salí

del país hace mas de 20 años y aunque estoy bien establecido en este lugar con mi familia

amparado al TPS, todavía no he podido regresar a celebrar la Semana Santa a Sonsonate como lo

hacía cuando participaba de cargador en mis años de adolescente", recuerda Cortez.

Cuando está cerca a cumplir sus 50 años de edad, Cortez dice que ha tratado de inculcarles la fe

religiosa a sus tres hijos. Aunque al mismo tiempo acepta que en la sociedad estadounidense no

es tan fácil hacerlo, por todos los distractores que la juventud tiene. "Allá en mi cantón la gente

aprovechaba cualquier oportunidad para ir a la iglesia y reunirse con los demás jóvenes. Aquí

mis hijos piensan que ir a misa los domingos es como un castigo", recapacita el compatriota.

Hay otras cosas que en la actualidad llenan de alegría y esperanza a Cortez. La primera es

la posibilidad de que el presidente Obama finalmente otorgue la amnistía que ha venido

prometiendo desde su primer periodo presidencial y la otra es que el Papa Francisco, siendo

hispano, tenga la posibilidad de canonizar a monseñor Romero. "Eso es algo que nos daría

mucho más reconocimiento a nosotros los salvadoreños por estos lados", comentó.

Pese a que en Nueva York, la primavera llegó hace unos días, todavía hay que protegerse del

frío. No obstante esto no evitó que la actividad fuera multitudinaria como todos los años.