Compatriota de la informática sirve con alta tecnología a gobierno de EE.UU.

Ana Pilato inició la carrera de sistemas informáticos cuando las computadoras apenas eran novedad a principios de los años 80s, en la actualidad esta connacional presta sus servicios con tecnología de punta para proteger los bancos de información del Departamento de Estado y otras dependencias del gobierno estadounidense.

El termino "Top clearance" aparece como una constante en la conversación con la profesional de la informática Ana Pilato, empresaria salvadoreña que desarrolla con su compañía Pillar Systems plataformas de protección para las bases de datos sensibles del Departamento de Estado y de la Agencia Internacional de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), por sus siglas en inglés, entre sus clientes más importantes.

Dirigir a su equipo de unos 30 profesionales de la informática -con claves para ingresar a las bases de información del gobierno federal- en un trabajo constante para repeler con escudos virtuales los atentados de piratas y espías que durante las 24 horas del día intentan saltarse las barreras del sistema para buscar

información confidencial no es tarea simple, de ahí la consigna de alta seguridad que matiza la conversación.

"Es sorprendente, cuando uno revisa, la cantidad de veces que gente desde cualquier lugar del mundo intenta entrar en las bases de información en busca de información o documentos", comenta Ana.

Ana Pilato entró en la carrera de la informática a falta de cupos en la carrera de idiomas que se proponía en un centro de formación superior en Oregon, cuando llegó en el año de 1980; su plan inicial era convertirse en traductora. Pero sin una primera opción de estudios vio en la entonces novedosa carrera de computación algo interesante y ahora no duda en decir que fue lo mejor que pudo haber pasado en su vida.

Su llegada a la costa oeste de Estados Unidos inició por otro azar, su padre un reconocido médico en Usulután, Mario Alvarenga, quien dirigió por muchos años el Hospital Nacional San Pedro en esa cabecera departamental del oriente del país, le puso a elegir como regalo de 15 años, entre la tradicional fiesta rosa o un viaje de intercambio a Estados Unidos en un programa educativo.

"Yo pensé que la fiesta iba durar un día y se acababa y el viaje era de 3 meses que los iba pasar con una familia en Estados Unidos para conocer el país y la cultura y tenia que estudiar en lo que era mi vacación de fin de año; así que no fue muy difícil decir", recuerda entre risas.

Un intercambio educativo que le cambió la vida

Para entonces pasaba sus años como interna del Colegio Santa Gema en Santiago de María, Usulután junto a sus hermanas, donde aprendió a tocar la guitarra. De ese tiempo recuerda la estancia en las aulas del internado con la ahora diputada Margarita Escobar, que también tocaba guitarra ambas son

zurdas, pero ella toca hacia la derecha mientras que la figura política agarra la guitarra a la izquierda.

Esa estancia con la familia de Oregon, con la que mantiene buena comunicación hasta la actualidad, fue la llave para el futuro que le esperaba, recuerda Ana; pues sus anfitriones un abogado y una dedicada ama de casa americanos, recomendaron al galeno salvadoreño cuan pronto visitaron El Salvador a finales

de la década de 1970, que debería enviar a su hija a estudiar a Estados Unidos para el "College" y así paso, para entonces el país ya estaba convulsionado con la guerra.

Al finalizar su formación como informática, a mediados de los 80s, regresó a El Salvador que para entonces no vislumbraba en el horizonte entrar a la revolución tecnológica más importante la que ha durado hasta la actualidad con y la sofisticada tecnología y masificación de la computación.

"Al graduarme, que había estado con mi visa de estudiante, me fui a Alaska para trabajar para una empresa telefónica como programadora de computación por un corto tiempo, luego regrese a El Salvador y trabaje con USAID en la misión, esa fue una muy buena introducción allá por el 84", recuerda.

Regresó a Alaska con una oferta de trabajo permanente, pero el gélido estado del ártico no le suplió las expectativas y de ahí saltó hacia el mediterráneo por una oferta en la republica de Chipre, donde estuvo cerca de un año y de ahí dio otro salto hacia Virginia, donde desde finales de 1986 sembró raíces al establecer su familia en ese estado vecino de Washington DC.

Las puertas de USAID estaban abiertas. "Yo trabaje en AID aquí en Washington DC y me hice experta en los sistemas para todo el mundo, estábamos aquí haciendo todo el código, el grupo de programadores y analistas están aquí en Washington y así empezó mi relación con el gobierno yo he estado enfocada en

el trabajo siempre para tener resultados", comenta Pilato en su amplia oficina de Pillar Systems en Old Town en Alexandria, Virginia.

Luego de muchos años de trabajo con el gobierno federal decidió crear su empresa hace 10 años, desde entonces han conseguido en competencia o por designación expresa del ejecutivo estadounidense, proyectos de desarrollo de plataformas informáticas para salvaguardar y procesar la información federal.

Ana Pilato, que se ve en muchos años en situación de retiro en el país que ama: El Salvador, dice que desde 2003 han logrado mantener un nivel de crecimiento sostenido como empresa de asistencia en sistemas informáticos, con facturaciones anuales de varios millones de dólares que le permiten pensar

en ampliar su empresa hacia Centroamérica, lo que ha comenzado con la instalación de una oficina de representación de Pillar Systems en El Salvador.