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Compatriotas llegan a Canadá
El primer grupo de salvadoreños ya está en Brandon para empezar sus labores en la planta procesadora de carne.
Con las maleta cargadas de ilusiones y con sentimientos encontrados llegaron a Canadá los 40 salvadoreños que fueron contratados por Maple Leaf, la planta procesadora de carne. El lunes en la tarde salieron de "El Pulgarcito de América" escoltados por dos representantes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y por la noche aterrizaron en Toronto, donde fueron recibidos por el cónsul salvadoreño Óscar Toledo y su equipo de trabajo.
A tempranas horas del martes, los compatriotas viajaron a Winnipeg divididos en dos grupos, y representantes de la empresa ya los esperaban en el aeropuerto.
Cuando llegó a Winnipeg, Ariel Alfaro, quien tiene un hermano que trabaja en la planta, manifestó: "(Esta oportunidad) es un regalo hermoso que Dios me ha dado... Todos estamos contentos y con ganas de trabajar y poner en alto nuestro país".
Además, no dudó en expresar que tuvo emociones encontradas cuando dejó a su familia en EL Salvador. "Al principio todo fue risa, pero cuando me despedí, entonces comenzaron las lágrimas... Todos sabemos que es para un futuro mejor".
Los nuevos trabajadores de Maple Leaf están agradecidos con la empresa por la oportunidad brindada y aunque no ignoran que el trabajo en la planta es bastante pesado o "duro", como lo califican los salvadoreños que ya abrieron brecha años atrás, el ánimo parece no opacárseles porque mantienen la esperanza que después de un tiempo podrán pedir a sus familias.
Cuando fueron seleccionados de entre casi 5 mil solicitantes, la empresa les mencionó que después de algunos meses y dependiendo del desenvolvimiento laboral y del buen manejo del idioma les ofrecerían la posibilidad de aplicar por la residencia canadiense.
Milton Pineda no estuvo alejado de las mismas emociones sentidas por Alfaro. Sintió tristeza al dejar su terruño pero sabe que "ha sido un gran logro porque uno nunca piensa que va a salir del país y menos legalmente... es una puerta abierta en mi vida. Mi familia en realidad no quedó triste porque es una puerta para ellos también", dijo.
Marie Helene L´Heureux y Adela Joza, las representantse del OIM que acompañaron al grupo, manifestaron que los compatriotas no tuvieron percances con sus visas de trabajo.
Los recién llegados, entre ellos seis mujeres, llevan bajo el brazo un abanico de expectativas sobre cómo desarrollarse dentro de la empresa, más allá del trabajo operario de cada día.
Tal es el caso de Gamaliel Cámbara, de 23 años, quien es técnico de ingeniería electrónica y laboró en el departamento de mantenimiento en el prensa Goss U70 de El Diario de Hoy y simutáneamente en un "call centre". Este compatriota sabe que Canadá es "un país de oportunidades".
"Quiero obtener una certificación como técnico en ingeniería electrónica y aplicar a otra posición y crecer dentro de la empresa", aunque está consciente que primero ha llegado a trabajar para cortar carne, pero la meta de estudiar no la aparta de su mente.
Los salvadoreños dejaron Winnipeg alrededor de las 11 de la mañana a bordo de un bus que en dos horas los trasladaría a Brandon.
La empresa tenía preparada una barbacoa para darles la bienvenida. En el transcurso de la semana recibirán unas charlas de adaptación impartidas por las autoridades de la ciudad y la próxima semana se incorporarán a la capacitación laboral de la planta.

