Glamour tras las rejas

Una pasarela fuera de lo común. Las internas de un penal se convierten en diseñadoras y modelos de ropa deportiva, casual y vestidos de noche.

Este vestido con detalles en el escote fue uno de los más aplaudidos durante la pasarela.

Susan Verenice González soñaba desde niña con ser una modelo famosa de revista, de esas que caminan sobre glamurosas pasarelas. A sus 33 años su sueño se hizo realidad.

Los destellos, las luces de colores y los aplausos la acompañaron en su primera aparición como modelo en una pasarela, la cual fue improvisada en la cancha del Centro Penal de San Miguel.

El nerviosismo la invadía previo a su salida al escenario, al igual que a sus compañeras. En el "backstage", en las aulas de la escuela penitenciaria, las internas se ayudaban unas a otras con la ilusión de lucir realmente bellas y ganarse los aplausos del público, y la simpatía del jurado.

Cada uno de los atuendos fueron diseñados y confeccionados por la internas, durante semanas de preparación.

"Al principio me sentí nerviosa, pero cuando me empezaron a aplaudir estaba confiada y puse lo mejor de mí", comenta Verenice, al final de la noche, mientras luce su traje casual de falda y blusa en color lila confeccionado en su totalidad en crochet. La tela y el hilo fueron los dos materiales utilizados en la ropa, por ser los que les permiten practicar los conocimientos adquiridos en los talleres impartidos en la prisión.

Tal vez para Verenice no sea la cárcel el mejor lugar para modelar, pero su sueño se hizo realidad. Después de esa noche junto a sus compañeras volvió a la vida cotidiana de la prisión, deseando que su principal sueño se haga realidad: Alcanzar la libertad.