Cepal: El Salvador debe elevar al 1% del PIB la inversión en innovación

El porcentaje que el país destina hoy para la innovación y el desarrollo es muy baja

El representante de la Cepal, Alvaro Díaz P., explicó que el gobierno no debe dejar sólo en manos de los empresarios la tarea de innovación y desarrollo, sino que también debe acompañarlos con incentivos tributarios. foto edh / omar carbonero

Uno de los grandes retos de El Salvador en este momento, al igual que para la mayoría de Latinoamérica, es la promoción del desarrollo basado en el conocimiento. Según el doctor Álvaro Díaz P., representante de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), ese es el paso que hay que dar si se quiere lograr un desarrollo sustentable con igualdad social.

Díaz, quien es economista y sociólogo especializado en temas de innovación tecnológica, dijo que son pocos los países que llevan la delantera en los esfuerzos por superar la desigualdad social, entre ellos Costa Rica y Uruguay.

¿Pero cómo lograr ese salto acá y en la región?

"El principal reto que yo veo es construir una institucionalidad sólida dentro del sector público, y que esto signifique, por un lado, que haya presupuesto, programas que duren en el tiempo; que venga un fuerte diálogo con otros actores como las universidades, empresas; que haya un plan y una política de desarrollo en esa materia".

De acuerdo con el economista, la falta de institucionalidad es la gran debilidad que muestra El Salvador y muchas naciones latinoamericanas para hacer esfuerzos prolongados en el campo de la innovación. Uno de los pocos países que ha avanzado en el tema de institucionalidad es Brasil, para quien el reto en este momento es avanzar mucho en materia de coordinación entre la Federación y los Estados.

El economista expuso que el país ha dado pasos en construir esa institucionalidad, primero con la creación del Viceministerio de Ciencia y Tecnología y la legislación que ha generado sobre ciencia, tecnología e innovación.

Sin embargo, también considera que más allá del préstamo de $30 millones que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha otorgado a El Salvador para proyectos de Ciencia y Tecnología - y que aún es discutido en la Asamblea - es necesario que el flujo presupuestario del Gobierno salvadoreño para este rubro "sea de mayor nivel".

El hecho de que el gobierno destine más recursos propios en esta actividad permitirá que haya inversión en la formación de recursos humanos, en promover la modernización del sector público, lo que, a su vez, provocará una dinámica de innovación y promoverá nuevas oleadas de empresarios innovadores que monten nuevas empresas, que desarrollen nuevos bienes y servicios.

"Para eso necesitamos también un sistema financiero. En este caso, yo diría que el Banco de Desarrollo de El Salvador (Bandesal) es muy relevante, y (también lo es) terminar con las desconfianzas, porque aquí se requiere un sector público más activo. No se puede pretender que la empresa privada lo haga todo, porque no lo puede hacer todo en este campo. Requiere del sector público o, si no, vean el caso de Estados Unidos, donde el apoyo público al esfuerzo de investigación, desarrollo e innovación de las empresas es muy grande", subrayó Díaz.

El representante de la Cepal, quien fungió como viceministro de Economía de Chile durante el gobierno de Ricardo Lagos, explica que el 0.1 ó 0.2 por ciento del PIB que El Salvador gasta en Inversión más Desarrollo (I + D) "es muy bajo". Ello mientras naciones pequeñas como Nueva Zelanda y Dinamarca destinan 2% de su PIB en Inversión más Desarrollo, citó.

"Debería avanzar al umbral de llegar al 1% del Producto (Interno Bruto del país). Al proponerse eso, El Salvador va a estar haciendo una contribución al esfuerzo, a un desarrollo basado en el conocimiento", aseveró Díaz, en cuya hoja de vida también destaca como exembajador de Chile en Brasil, durante el gobierno de Michelle Bachelet

El profesional considera que se está ante un rezago en inversión en innovación tecnológica que no es extraño al resto de Latinoamérica, pero es una situación urgente de cambiar.

"Si nosotros no avanzamos en el campo de la sociedad del conocimiento y del esfuerzo en innovación, vamos a quedar rezagados. Ese es el punto central que hay que entender y eso requiere más formación de recursos humanos de excelencia mundial", subrayó el economista, quien estuvo de visita para participar como ponente en el Curso Políticas de Innovación para Gestores Públicos, que se desarrolla esta semana.

Para Díaz esta situación hay que tenerla clara, porque, si no, se a perderá, frente a lo que está haciendo la República de China: tener recurso humano de calidad mundial. "Yo destaco esto porque los asiáticos se han dado cuenta y los latinoamericanos tenemos que darnos cuenta de que eso es clave para el desarrollo", precisó el especialista de la Cepal.

Para lograr una sociedad del conocimiento y de la innovación se requiere potenciar la educación y la formación de los ciudadanos en general, apuntó Díaz.

"En El Salvador, la tasa de crecimiento demográfica está cayendo. Al año 2023, el 75% de la fuerza de trabajo de El Salvador de ese año va a ser gente que hoy está en la fuerza de trabajo. Los jóvenes van a componer el 25%. Entonces hay que capacitar a los trabajadores de hoy. Eso es crucial", agregó, para luego enfatizar por qué se deben acelerar los pasos de cara a elevar el nivel educativo de los niños, jóvenes y de los universitarios.

Detalló que en la actualidad se necesita lograr que más personas tengan otros niveles de maestría y postgrado.

Asimismo, insiste mucho en que las naciones deben tener una mayor masa de ingenieros, pero también al lado de ingenieros se necesitan técnicos. Un ingeniero va a diseñar sistemas, pero un técnico va a poder reparar bien las máquinas e instalar nuevas.

"Hay una escasez de técnicos en El Salvador y eso pasa en toda Latinoamérica. No es sólo un problema de El Salvador", manifestó.

Y es que la experiencia de la Cepal les indica que la formación de recurso humano es fundamental para contar con una masa crítica de empresas que innoven, que generen nuevos productos y servicios, pero al mismo tiempo se necesita un sector público que contribuya.

Aunque el país no produce bienes, sino servicios, Díaz externó que incluso en este rubro tiene que haber innovación porque genera cadenas productivas, cadenas de agregación de valores muy significativas.