"Yo quiero que se repita mi historia"

En 2004 se convirtió en la primera Vicepresidenta de El Salvador y con ello su nombre quedó grabado en la historia del país. Hoy, en su cargo de diputada, quiere dejar un legado para las nuevas generaciones

El Salvador nunca había contado con una mujer dentro del ejecutivo, y al asumir el cargo en 2004 Ana Vilma de Escobar sentó un precedente para que más mujeres entendieran que preparándose podían también aspirar a cargos de este tipo.

"Con mi llegada a la vicepresidencia se abrió una brecha para las aspiraciones de las mujeres. Obtener estos puestos no solo eleva las posibilidades de ellas, sino que aumenta su autoestima, sus motivaciones y su nivel de responsabilidad ...", explica entusiasmada la diputada.

Ana Vilma, quien es conocida por su carácter fuerte, reconoce que le es difícil quedarse callada cuando no está de acuerdo en algo, pese a que esto le cause sinsabores a otros, incluso a miembros de su propio partido.

Ella, que defiende su derecho a expresarse, es también una mujer que ama la literatura, que disfruta de la naturaleza y de la música.

Se confiesa bailarina, de cualquier ritmo, y no se queda sentada cuando una melodía suena.

También es amante de la buena cocina y de la fotografía, actividades que tiene postergadas debido a sus múltiples compromisos en la Asamblea Legislativa.

Ana Vilma se convirtió en diputada por ARENA en las pasadas elecciones de 2012, puesto al que llegó alcanzando el mayor porcentaje de votos, 75 mil salvadoreños le dieron la primera diputación por San Salvador.

La asamblea, expresa, es un lugar desde donde se puede incidir en las decisiones políticas que cambian el rumbo del país.

A sus 58 años, la también economista cree que su responsabilidad desde su cargo es tratar de mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños, sobre todo de las mujeres que sabe necesitan más y mejores espacios.

"Lo que nivela la condición de las mujeres es la educación. Ellas pueden crecer de la misma manera que los hombres. En la medida que se vayan educando van a ir desapareciendo los patrones culturales que privilegian al hombre sobre la mujer...", declara Ana Vilma.

Uno de los proyectos más importantes para la diputada es volver a ver a otra mujer en el cargo de vicepresidenta.

"Yo quiero que en El Salvador se repita mi historia...", comenta emocionada.

Una mujer disciplinada

Ana Vilma de Escobar habla inglés y francés, tiene una licenciatura en economía y aunque su familia es apolítica, ella se enamoró de esta desde que era una niña.

Hija de un abogado y una oficial mayor del Ministerio de Trabajo se crió en un hogar donde la disciplina regía la vida de ella y de sus tres hermanas.

Fue su madre, dice, quien ponía las reglas en casa y eso formó su carácter y la convirtió en una mujer fuerte e independiente.

"Yo tengo mucha fortaleza y me enseñaron a ser independiente... Mis padres nunca nos trataron diferente ni a mí ni a mis hermanas solo por ser mujeres. Nos exigían mucho... Siempre desde pequeña yo sabía que tenía que estudiar una carrera porque de ahí iba a comer...", explica.

Amante del ejercicio se levanta todos los días a las 5:45 de la mañana, porque le gusta cumplir con este hábito que tiene desde los 13 años; también disfruta comer sano.

Aunque siempre se le ve vestida con elegancia, su accesorio favorito son los pantalones de mezclilla y los usa siempre que sus actividades se lo permitan.

La diputada se considera una mujer exitosa, porque ha podido con su trabajo beneficiar al país, y quiere seguir haciendo política desde la trinchera que le toque.

"Tengo mucho que dar. Sé cómo se genera el empleo, he tenido experiencia en eso y quiero seguir aportando en ese campo; además la defensa de la institucionalidad democrática requiere de mucha valentía. Estoy dispuesta a seguir luchando para que en este país sigamos viviendo en democracia...", concluye.