"Estamos destinadas a cumplir lo que nos propongamos"

La mitad de su vida la ha dedicado a la docencia y a la investigación. A sus 86 años dice sentirse orgullosa de todo lo que ha alcanzado

La doctora Concepción Lemus de Béndix demuestra, con el entusiasmo que la caracteriza, que nada es imposible en esta vida.

Prueba de ello es que hace más de seis décadas, y a pesar de enfrentar muchos problemas para ser aceptada en una institución de educación superior logró concluir una carrera profesional en química y farmacia en la Universidad de El Salvador, cuando la presencia de mujeres universitarias en esos años era casi nula.

"Me costó ingresar a la universidad. Siempre habían problemas y los padres de ese entonces no querían que las mujeres siguieran estudiando, sino que se dedicaran a la familia, a los hijos y al esposo", dice.

En medio de controversias sociales y de género, sus progenitores comprendieron al fin lo importante que era para doña Concepción continuar con sus estudios superiores.

Fueron su esfuerzo y coraje los que le permitieron cumplir sus primeros sueños: graduarse de doctora en Química y Farmacia y dedicarse al campo de la investigación.

Con una voz fuerte doña Concepción se confiesa una apasionada de la ciencia, de la química y de la investigación.

Sus sentimientos quedan a flor de piel cada vez que habla de lo emocionante que es elaborar proyectos científicos.

En ese instante, a su memoria llegan los recuerdos de la oportunidad que tuvo de descubrir un antibiótico para contrarrestar infecciones.

Después de varios experimentos lo envió a un instituto en el exterior para que fuera evaluado.

Hace una breve pausa y su tono de voz cambia. Confiesa que durante una intervención de la Universidad de El Salvador (en el período del conflicto bélico de los 80) se perdieron todos los archivos de aquella investigación que tanto la ilusionaba.

"Ya no seguí, era un estudio muy largo y tedioso", añadió con tristeza.

Pero este contratiempo no le impidió continuar con otras investigaciones. Así que decidió trabajar con un grano muy abundante en la campiña salvadoreña: el café.

Por muchos años se ha dedicado a realizar experimentos con la pulpa del café, que desecha esta industria, para transformarla en una nueva proteína unicelular.

"(Esta proteína) puede servir como alimento humano y resulta útil para resolver problemas como la escasez de alimentos y la desnutrición infantil", añade convencida.

A pesar de la importancia de ese hallazgo, doña Concepción explica que ese novedoso experimento aún no cuenta con el apoyo de ninguna institución, pero ella está esperanzada.

Más experiencias y retos

La vida profesional de esta emprendedora científica también está marcada por los más de 30 años que ejerció la docencia.

Empezó a dar clases en la Universidad de El Salvador, una tarea que fue de mucha satisfacción hasta que se jubiló.

Después impartió clases en la Universidad "Dr. José Matías Delgado", donde asesoró a varios estudiantes que realizaban sus tesis en el área de la microbiología.

Doña Concepción recalca que en todas las etapas de su vida profesional y personal siempre tuvo el apoyo de sus alumnos, sus colegas y su familia.

Aunque asegura que sobresalir como profesional no fue fácil aclara que tampoco se sintió en desventaja. "Creo que eso depende de uno, porque intelectualmente todos somos iguales", recalca.

Para la también nombrada farmacéutica del año en 1970 y en 1984 la vida hay que aprovecharla de la mejor manera, en especial realizando proyectos que beneficien a los demás.

La profesional insta a las mujeres a seguir adelante, a no desfallecer y a poner todo su esfuerzo para cumplir con sus proyectos de vida.

"(La mujer) nunca debe creer que es inferior a otros. Somos seres humanos y todos tenemos los mismos derechos. Hay que demostrar que también somos capaces en igualdad de circunstancias", concluye.

Doña Concepción Lemus de Béndix asegura que su mayor satisfacción es que está dejando un importante legado a la sociedad con su última investigación: la producción de levaduras para la obtención de la Proteína Unicelular, aunque todavía espera obtener el apoyo de alguna institución para echar a andar una planta piloto y dar con ello enormes beneficios al país.