Quintillizos ya son bachilleres

Los cinco hermanos de la familia Del Cid Flores ahora aspiran a continuar con su educación superior a pesar de las dificultades económicas que tienen

Los quintillizos ya son bachilleres

Los cinco hermanos de la familia Del Cid Flores ahora aspiran a continuar con su educación superior a pesar de las dificultades económicas que tienen. Un orgullo multiplicado por cinco

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"Salir adelante ha sido muy difícil, pero hoy estamos cumpliendo una nueva meta que nos llena de orgullo", expresó Edwin Oswaldo, uno de los quintillizos de la familia Del Cid Flores, que ayer se graduaron como bachilleres generales.

Los cinco hermanos, cuatro hombres y una mujer, concluyeron sus estudios de educación media en el Complejo Educativo Refugio Sifontes, en Ciudad Delgado.

Aunque de pocas palabras, el entusiasmo y orgullo se reflejaba en el rostro de los jóvenes y de sus padres, que no dudaron en expresar que las dificultades económicas han sido los mayores obstáculos durante toda la vida de los hermanos.

"Me siento alegre y le doy gracias a Dios porque pensé que este momento nunca se iba a llegar. Hoy no es un día cualquiera. Le doy gracias a mi lugar de trabajo, porque me dieron el día libre para poder estar aquí con mis hijos", dijo el padre de los quintillizos, José Abel Del Cid.

"Ahora que ya son bachilleres, esperaríamos que nos apoyaran con algunas becas para que puedan continuar con sus estudios en la universidad. Todos quieren estudiar y trabajar", agregó el orgulloso padre salvadoreño.

Los quintillizos nacieron el 19 de enero de 1995, por lo que el próximo año se convertirán en mayores de edad. Desde su nacimiento llamaron la atención de los medios de comunicación. A pesar de la fama, la realidad de la familia ha sido sacrificada en el sentido económico, pero eso no ha impedido que los padres hagan grandes esfuerzos por darles educación.

"Cuando supimos que eran cinco, fue una mezcla entre alegría y preocupación porque no sabíamos cómo íbamos hacer para mantener a cinco niños. Gracias a Dios, los hemos podido sacar adelante", confesó el padre.

"Cuando nacieron, lo único que nos dieron fue la cuna y algunos alimentos, pero nada más. Quizá lo que más necesitábamos era una casa, pero en eso nadie nos ayudó", relató el señor Del Cid.

"Los primeros cinco años fueron los más difíciles, aunque sí hubo empresas privadas que nos colaboraron para que les pudiéramos dar a nuestros hijos lo necesario", agregó.

Una meta cumplida

Por su parte, Stephanie Del Cid, la única mujer entre los hermanos, afirmó sentirse muy alegre por convertirse en bachiller.

"Ahora será un poco difícil porque por primera vez cada quien va a seguir su camino por separado. Hasta ahora hemos estudiado siempre juntos... Todos queremos seguir estudiando en la universidad, aunque sabemos que no será fácil", confesó Stephanie, quien aspira a estudiar la carrera de Idiomas.

Los hermanos afirmaron su interés por trabajar para poder continuar sus estudios.

Junto a ellos, 150 jóvenes más se graduaron del Complejo Educativo R. Sifontes.

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