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El Salvador cuenta con una obra de Óscar Niemeyer

Alfredo García/Agencias tendencias@eldiariodehoy.com Viernes, 7 de Diciembre de 2012

El arte del laureado arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, fallecido esta semana a los 104 años, está presente en El Salvador.

En la carretera hacia Santa Tecla, unos metros después del Instituto Emiliani, se encuentra la Plaza Brasilia que luce un monumento diseñado por Niemeyer.

Para lograr concretar el proyecto intervinieron varios actores; la embajada de Brasil en El Salvador, la Alcaldía de San Salvador (durante la gestión de Héctor Silva) y la empresa salvadoreña H Barrientos Arquitectos.

Esta última donó la plaza y se encargó de la producción del monumento diseñado por Niemeyer.

"En Brasil existe una figura similar pero de menor tamaño. El diseño de este monumento, con mayores dimensiones, fue creado por Niemeyer especialmente para El Salvador como un regalo para que tuviéramos una muestra de su calidad como arquitecto mundial", describió Hugo Barrientos, propietario de H Barrientos Arquitectos, quien trabajó de cerca en la creación de la Plaza Brasilia.

El monumento posee una altura aproximada de unos cinco metros y una estructura metálica recubierta de concreto.

La plaza fue inaugurada en 1997.

El monumento posee una figura abstracta, de la cual se desconoce el significado que tenía para su creador.

Sin embargo, para el arquitecto Barrientos "Niemeyer era un hombre muy idealista y sencillo. Yo siempre he creído que es una antorcha que evoca libertad, pero esa es una opinión personal".

"Es un verdadero privilegio para El Salvador contar con un monumento de este gran arquitecto. Es el único país de Centroamérica que lo tiene", afirmó Barrientos.

Niemeyer falleció el pasado miércoles en su natal Brasil a causa de una infección respiratoria tras permanecer 33 días internado en el Hospital Samaritano de la capital fluminense.

"Fue un verdadero maestro de la arquitectura moderna de Brasil así como del mundo. Tuvo impacto mundial por su ingenio nato por la creación de nuevas formas... Generó formas especiales utilizando mucho el concreto armado con una flexibilidad de la forma, revolucionó la plástica de la forma. Sus obras no parecen edificios, parecen realmente monumentos. A pesar de eso, era un hombre muy sencillo y respetuoso", reiteró el arquitecto Barrientos, quien tuvo la oportunidad de conocerlo de cerca en una conferencia impartida por Niemeyer mientras cursaba sus estudios en Brasil hace varias décadas.

Calificado estos días de "revolucionario" y "genio" por destacadas personalidades del mundo y la cultura, Niemeyer trabajó hasta casi el final de sus días.

El próximo 15 de diciembre hubiera cumplido 105 años.

Óscar Niemeyer "ha sido uno de los maestros del movimiento moderno de la arquitectura y, en Sudamérica, uno de los grandes arquitectos, si no el más grande del siglo XX", ha dicho la directora ejecutiva del Premio Pritzker de Arquitectura, Martha Thorne.

Su enorme legado

"Dejó tras de sí una carrera admirable, muy larga, con obras muy significativas y entregada siempre a la arquitectura", indicó en una entrevista con Efe la también vicedecana de la Facultad de Arquitectura de la Univesidad del Instituto de Empresa (IE) de Madrid.

Niemeyer recibió en 1988 el Pritzker de Arquitectura -conocido como el Nobel de Arquitectura- "porque sus edificios destilan color, luz e imágenes sensuales de su país, Brasil", recordó Thorne.

"Desde el punto de vista formal, sus edificios son muy llamativos", ha añadido la directora ejecutiva del Premio Pritzker, que otorga la estadounidense Fundación Hyatt cada año.

A pesar de su prolífica carrera, sobre todo, en Brasil, Niemeyer (Río de Janeiro, 1907) es más conocido por la ciudad de Brasilia, recordó la directora ejecutiva del Pritzker.

En Brasilia, Niemeyer creó los palacios presidenciales de Planalto y da Alvorada, la sede del Senado y la Cámara de Diputados, entre otros edificios.

Esas formas circulares dieron elegancia a Brasilia, la ciudad que abrió al mundo el vasto interior de Brasil en 1960 y albergó desde entonces a la capital del país, trasladada desde Río de Janeiro.

Oscar Niemeyer Soares Filho se recibió de arquitecto en la Escuela de Artes de Río. Rápidamente ganó la atención por sus trabajos.

En 1936, colaboró en el diseño de un nuevo edificio para el Ministerio de Educación en Río, un clásico de la funcionalidad en líneas horizontales y verticales.

En sus últimos días, encorvado y de paso lento, acudía diariamente a su oficina, diseñaba y seguía sus proyectos por videoconferencia.