Estudiantes aprenden a debatir como una herramienta laboral

El Club de Debate es una prueba piloto, que desarrolló Glasswing International con el apoyo de una empresa privada

La inauguración de la semana se llevó a cabo el pasado lunes por la noche. Foto EDH/ Marlon Hernández

Más que un entrenamiento sobre cómo hablar en público, cómo reaccionar ante puntos de vista distintos a los propios, estudiantes de bachillerato del Complejo Educativo Walter A. Soundy, de Santa Tecla, recibieron una capacitación para fomentar el pensamiento crítico y el desarrollo habilidades que permitan atacar correctamente el mercado laboral.

"El debate es la clave para venderse en el mercado. Los jóvenes se liberan de la pena, del temor a hablar y proponer. Se gana seguridad personal y, lo más importante, desarrolla su propio juicio", dijo Maritza Trejo, gerente de programas de educación de Glasswing Internacional, una institución que se dedica a desarrollar diferentes actividades extracurriculares. Al momento, tienen presencia en siete centros educativos.

El Club de Debate, que contó con el apoyo de una empresa privada, es una prueba piloto que se inició hace dos meses. Jóvenes de entre 15 y 19 años se reunían una vez por semana para argumentar sus posiciones en favor o en contra, en especial, sobre temas polémicos como el aborto y la eutanasia.

Un grupo defendía que cada persona es dueña de su cuerpo y que por ende, puede decidir sobre él, en especial cuando hay situaciones que ponen en riesgo tanto su salud física como psicológica. Es decir, este grupo consideraba que el aborto debería ser una opción legal siempre y cuando sea comprobable que la madre tiene dificultades para darle una vida digna al ser que se espera.

"No es justo que una criatura venga al mundo a sufrir. Claro está, todo acto tiene consecuencias y estas pudieran ser medidas si fuera una opción. Sin embargo, en países como este no solo se necesita un cambio legal, sino un cambio mental", justificó, Jenniffer Carolina Guevara, que recién terminó el primer año de bachillerato general.

La parte defensora aseguró que nadie tiene la potestad legal ni moral para decidir quitarle la vida a otra persona.

"No se puede pretender que como consecuencia de una locura se conviertan en asesinos. Si no se le puede dar lo necesario a esa criatura, que se dé en adopción", sentenció el estudiante Joaquín Bonilla.

En cuanto a la eutanasia, el grupo a favor concluyó que era un acto de piedad con la personas que estaban postradas en una cama, sin la más mínima posibilidad de poder valerse por sí misma.

Como contraparte, los defensores respondieron que de una u otra manera el punto era el mismo: quitarle la vida.

No obstante, la esencia de la actividad era evaluar la coherencia en la estructura de sus ideas, presentación apropiada y en general, si los jóvenes se habían preparado para atrapar a los oyentes. "Lo importante es aprender a mover las piezas a nuestro favor, y crear más piezas que me ayuden a darle jaque al contrincante", concluyó Bonilla.

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