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La visualización en 3D representa problemas de salud, según especialista

Durante la niñez es preferible evitar la exposición a este tipo de imágenes porque las capacidades visuales se encuentran en desarrollo y se supera el estrabismo

Juan José Morales tendencias@eldiariodehoy.com Lunes, 30 de Julio de 2012

La forma en que las personas consumen entretenimiento ha cambiado de forma radical en los últimos años, gracias a los avances tecnológicos que brindan la posibilidad de vivir nuevas experiencias de la realidad.

El caso de los televisores con capacidad de mostrar imágenes en tercera dimensión (3D) es un ejemplo de lo anterior. Sin embargo, no hay que obviar que una exposición prolongada a estos equipos conlleva diversas problemáticas de salud visual a corto y largo plazo.

Un punto de partida para explicar este desgaste tiene que ver con la estereopsis, un proceso visual por el cual, a partir de dos imágenes diferentes proyectadas en la retina de cada ojo, se construye otra tridimensional, algo fundamental en la percepción de profundidad de la vista.

Según el oftalmólogo Rigoberto Cartagena, el efecto 3D es posible por la sobreexposición de imágenes cercanas y lejanas para crear una ilusión óptica de volumen, lo cual suma a la capacidad de visión estereoscópica que se perfecciona durante la niñez.

Sin embargo, las tres dimensiones en una pantalla implican un proceso donde se obliga a los ojos a mirar de una manera no natural para percibir la proyección, ya sea a través de un televisor o con gafas.

"El problema del 3D es que los ojos tienen que enfocar y desenfocar más rápido y eso causa un agotamiento visual y muscular de la zona ocular", explicó Cartagena.

En este sentido, el especialista recuerda que la distancia entre un ojo y otro - 6.5 centímetros - es lo que permite modificar el ángulo de visión en diferentes circunstancias y que, bajo la sensación 3D, se requiere un esfuerzo adicional del cerebro.

"Si un espectador sufre alguna anomalía en su visión, deberá hacer un sobreesfuerzo pudiendo provocar dolor de cabeza, mareos y otras molestias leves", añadió Cartagena, quien además recordó que estos desequilibrios son manejables siempre que no exista una exposición por períodos de más de una hora.

Hay que subrayar que los problemas leves con el 3D le afectan a un 80% de personas, mientras que el resto podría experimentar, según Cartagena, derrames cerebrales o ataques epilépticos cuando se exponen a imágenes intermitentes o luces de múltiples colores.

"Esto aún no está comprobado científicamente, pero en otros países el abuso de esta tecnología tiene sus antecedentes que los fabricantes de televisores ya están tomando en cuenta", puntualizó.

Mayor cuidado con los niños

Los profesionales que estudian las patologías del globo ocular consideran que a edades tempranas hay mayores susceptibilidades a problemas de salud asociados con la visualización 3D.

Una de las razones es que entre los siete y ocho años el ser humano supera el estrabismo. Pero si no se estimula de forma positiva el desarrollo de las habilidades, se genera una falta de coordinación entre los músculos oculares y la fijación de la mirada de los dos ojos en el mismo punto.

"La percepción de profundidad es determinante para que no se presenten otras enfermedades y está ligada a estos dos factores. Por ende, hay que controlar más a los niños, ya sea si ven televisión convencional o en 3D", sugirió Cartagena.

Así, la mayor recomendación tiene que ver con el tiempo de consumo de estas tecnologías porque se mantiene fija la vista de un modo diferente al natural por un tiempo prolongado.

Por último, emplear gotas lubricantes podría compensar, desde la perspectiva clínica, este desgaste. Y si se visita una proyección de cine 3D, hacerlo previo a un buen descanso de la vista para evitar una sobrecarga ocular y otros daños.