
"La fe y la ciencia actúan sobre la vida"
Después de investigar científicamente una hostia sangrante en Buenos Aires, Argentina, y demostrar que no había ninguna explicación desde la ciencia para dicho fenómeno, Ricardo Castañón le da un giro a su vida profesional y personal.
Hoy es un renombrado conferencista internacional, que incluso ha impartido cátedras para el Vaticano y ha desarrollado la tesis del poder de la palabra y el positivismo, aspectos elementales y a su vez descuidados en la vida de las personas.
Usted pasa de un férreo ateísmo, que sostenía desde su época de estudiante, a la fervorosa práctica del cristianismo, ¿por qué?
— Hay algo más allá de la razón que es inexplicable. La fe es algo que sostiene la vida de las personas, que les hace escapar de su vacío existencial y, al igual que la ciencia, actúan sobre la vida. Pero creer en un ser espiritual permite encontrar un mayor sentido en el mundo, el cual está tristemente lleno de distractores y de cuestiones irrelevantes que no nos hacen mejores personas y nos confunden todos los días.
¿Cree que la ciencia y la religión, o la misma espiritualidad, son elementos compatibles para entender la complejidad humana?
—Definitivamente. Y la Santa Sede (El Vaticano) está mostrando una mayor apertura al respecto. La fe es la razón del espíritu y está en grado de ofrecer la verdad última sobre el mundo. Pero la ciencia también es un recurso para elevarse más alto y seguir buscando la verdad todos los días.
¿Qué recomienda para vivir en plenitud emocional y lograr la madurez de la fe?
—Como seres humanos estamos ante un punto de inflexión en nuestra historia. No es que la sociedad sea un total fracaso, pero si necesita que cada individuo se reconcilie con su alma para ser mejor. Eso va más allá del credo religioso, es un compromiso inalterable.
¿Hacia donde apunta la investigación sobre el ser humano?
—Se pueden lograr muchas cosas, controlar las enfermedades y volvernos más inmunes, pero la fe y la espiritualidad son más cruciales.

