Berrinches, tome control de esta ruidosa situación

Las rabietas pueden ir desde sollozos y gritos hasta patadas y golpes. Estos descontrolados ataques de ira no son más que manifestaciones de frustración, enojo y deseos no cumplidos. Conservar la calma es principal consejo para los padres que enfrentan esta situación

La mayoría de padres de familia, en algún momento, ha tenido que enfrentar o lidiar con los berrinches de sus hijos pequeños. En estos episodios tan caóticos, cuyos protagonistas suelen ser niños entre 1 y 3 años, hay expresiones muy diversas y extremas. Se suelen manifestar con gritos, llanto, insultos, golpes, puntapiés, jalones de pelos... Esa situación es el equivalente a un cortocircuito: una vez que se inicia, ni un adulto la puede interrumpir ni el niño puede detenerlo a voluntad. Y es aquí donde la paciencia, el control y el "ingenio" de los papás se ponen a prueba.

En esos incidentes confusos surgen en los padres de familia muchas preguntas ¿Qué hago? ¿Cómo controlo la situación? ¿Puedo castigar o asumo el problema con indiferencia?

Según la sicóloga Natalí Pacas de Monge, los berrinches son manifestaciones de manera descontrolada o desbordada de los niños ante las frustraciones, enojos, deseos no cumplidos y desesperos, con el fin de liberarse de la emoción o de lograr lo que quieren.

"Los berrinches comienzan a presentarse aproximadamente al año, aunque puede ser antes. Ocurren cuando el niño está molesto y enojado", expresa Pacas de Monge.

Algunas veces esa acumulación de tensión es lenta. Puede que algunos padres, a la hora del almuerzo ya se den cuenta que en sus hijos se está encubando un berrinche, el cual puede manifestarse terriblemente en la noche, cuando es la hora de ir a dormir. Otras veces las pataletas aparecen de una forma tan rápida e inesperada que realmente es como si un fusible del niño se hubiera fundido porque alguien presionó el botón equivocado.

Mientras dura la rabieta, el niño está abrumado por su propia rabia interna; incluso está horrorizado de los violentos sentimientos que no puede controlar.

En los niños, el modo de comportarse en un episodio de enojo es muy variable. Es probable que corran de manera alocada y gritando; pueden lanzarse al piso dando patadas, a lo mejor les de por gritar hasta quedarse roncos e incluso hasta quedar azules por falta de aire.

La licenciada de Monge manifiesta que las rabietas suelen manifestarse alrededor del primer año, aunque no descarta que pueda ser antes.

"Los berrinches deberían desaparecer a los 4 años, cuando los niños ya tienen control de sus emociones, pueden expresar mejor sus necesidades y han tenido un aprendizaje de cómo deben pedir las cosas", expresa.

La licenciada Silvia de Solís, pedagoga y directora del kindergarten Santa Teresita, sostiene que no hay una edad específica en la que comienzan a aparecer las pataletas, aunque admite que puede ser desde una edad muy temprana cuando aún son bebés. También manifiesta que es una situación que tampoco tiene límite de término, ya que existen personas que llegan a la edad adulta y todavía hacen berrinches.

"Eso depende de la manera cómo se les educó. Por ejemplo podemos en ocasiones observar adolescentes haciendo berrinches con sus padres o maestros, e incluso a personas adultas", expresa la especialista.

Según De Solís, en este problema influyen el carácter y el temperamento del niño.

"Si el carácter del niño tiende a esta práctica, es necesario corregir lo más pronto posible. Esto se logra por medio de reglas claras y precisas, no olvidando que también se debe ser tolerantes y flexibles cuando la ocasión lo amerite", dice la educadora.

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