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Se reportan 98 casos de lepra en 15 años

Santa Ana, Chalatenango y La Unión con más diagnósticos

Yamileth Cáceres nacional@eldiariodehoy.com Lunes, 30 de Enero de 2012

La lepra no es una enfermedad del pasado. La transmisión del bacilo mycobacterium leprae aún existe en el país y en el mundo. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, en los últimos 15 años 98 personas han sido detectadas con la afección.

La mayoría de ellos se localizaron en el área norte de Santa Ana, Chalatenango, La Unión, en la zona sur y norte de San Salvador y algunos casos esporádicos en San Miguel, Usulután, Ahuachapán, Sonsonate y La Libertad.

"Hay personas que no creen que existe la enfermedad, a pesar de que hemos hecho publicidad sobre ello. La gente tiene ese tabú de que es de la época de Cristo y que no existe en el país", manifestó Gladys de Bonilla, coordinadora del Programa Nacional de Lepra del Minsal.

La patología es transmitida por el bacilo mycobacterium leprae, pero para ello se necesita convivir por más de cinco años con una persona infectada y tener la predisposición a adquirirla.

La lepra o enfermedad de Hansen es curable, por ello la apuesta de los encargados del programa es la detección temprana y de esta manera evitar que sufran discapacidades.

La patología afecta la piel, los nervios, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Algunos pueden quedar ciegos, perder los dedos de las manos y los pies y el cartílago nasal.

E l32 por ciento de todos los casos detectados en el país presenta pérdida de la sensibilidad o dolor muscular, el 34 por ciento tiene deformaciones de las manos y problemas oculares y un tres por ciento presenta complicaciones más severas.

Con el paso de los años el número de personas con discapacidad se ha reducido. De Bonilla expresó que al momento son siete personas las que están en tratamiento, de ellas el 72 por ciento no presenta problemas de este tipo.

La enfermedad de Hansen en El Salvador está en etapa de eliminación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para entrar a esta fase en los países debe haber un caso por 10 mil habitantes, algo que se cumple.

Pero si se va a algunos municipios los indicadores son superiores como la Nueva Concepción donde hay 1.5 por 10 mil habitantes.

Bonilla expresó que en esta etapa es más difícil controlar la enfermedad porque son menos personas las que se infectan y se produce una sensación de que ya no hay transmisión.

"Ya no está tan visible; se hace más difícil. Nuestro propósito como programa es que el personal de salud a nivel nacional tenga los conocimientos actualizados de lo que es la enfermedad, ya que tenemos exámenes de laboratorio para poder detectarlos", acotó de Bonilla.

El número de casos se ha reducido en los últimos años; ha oscilado entre ocho y uno. Los departamentos en los que generalmente se diagnostica a una persona es en La Unión y Chalatenango.

De los 98 detectados en los últimos 15 años, 25 fueron en Santa Ana, 23 en Chalatenango, 17 en la Unión, 13 en San Salvador, cinco en La Libertad, cuatro en Usulután, entre otros. San Vicente es el único departamento que no tiene registros de la infección.

En 2010 y 2011 se reporta un casos cada año; ambos fueron en La Unión. "Quiere decir que la transmisión de la enfermedad sí se da y existen casos ahí. La importancia es detectar tempranamente", dijo la coordinadora del programa

De Bonilla expresó que uno de los problemas con los que lidian es la discriminación hacia estas pacientes, ya que se las rechaza.

Uno de los últimos casos es una señora de la tercera edad; a ella la detectaron en una etapa bien avanzada porque abandonó su tratamiento hace años. Reside en La Unión.

De acuerdo con el historial clínico ella comenzó con el problema en su adolescencia y fue chequeada en el hospital Rosales, pero por lo lejos y lo difícil de viajar hasta la capital su madre ya no la llevó.

La lepra avanzó y ha sido hasta hace poco que la detectaron, pero ya no puede ver, caminar, ha perdido los dedos de las manos y de los pies. Nuevamente está en tratamiento.

Entre los signos de padecer lepra se encuentran las manchas blanquecinas en la piel o rojizas. Estas no pican, no duelen, y pierden la sensación de calor, tacto o dolor.

En el mundo, entre 1985 y 2008 más de 14 millones de personas fueron detectadas y curadas.