Redes sociales, ¿adicción o habito pasajero?

Son una útil herramienta de comunicación y educación, pero su mal uso o abuso pueden llevar al aislamiento

Una de las principales características del mundo moderno es el fácil e inmediato acceso a la información.

Esta ventaja contrasta con la sed tecnológica de los jóvenes y el asombro en los adultos al encontrarse en las redes sociales un mundo que jamás imaginaron.

Pero esta dependencia, atrayente y seductora, está conllevando a que el ser humano modifique sus relaciones interpersonales tradicionales por otras que se reducen a 140 caracteres o a una simple actualización de estatus.

La imagen se puede ver muchas partes de la calle y hasta en la intimidad familiar.

Hombres y mujeres, casi programados, sin despegar la vista de un pequeño aparato que con un simple "beep" traslada a otro mundo a su propietario.

En esta pantalla azul "todo" está a un touch de distancia. "¿Qué estás pensando?", dice. Y a partir de ahí todo tiene respuestas interminables. Fotos, videos, enlaces, aplicaciones y más. ¿El límite? Inexistente, en teoría.

No obstante, en términos generales las redes sociales son benéficas desde el punto de vista de la comunicación humana.

¿Acercamiento o aislamiento?

Por su naturaleza, esta herramienta agudiza el sedentarismo y contribuye a aislar a las personas en una realidad demasiado virtual que impide la ejecución de prácticas sociales como el deporte, la conversación cara a cara y la formación académica, por mencionar algunas.

Para la psicóloga Guadalupe Martínez, muchas personas ya experimentan casos de pérdida de las herramientas de interacción social como el lenguaje y la expresión artística, sobre todo en adolescentes o en parejas de esposos jóvenes que crecieron con un patrón de conducta más apegado al consumo tecnológico que al contacto real.

"La comunicación oral, por mencionar un caso, está muy deteriorada, hoy se tiene facilidad y capacidad expresiva a través de Internet, pero cuando es cara a cara se ven limitantes, inseguridades y hasta miedos", analizó.

Bajo esta perspectiva, Martínez cree que se puede idealizar una red social, porque se genera una dependencia afectiva que conlleva una idealización del servicio por la inmediatez que ofrece.

"Facebook y Twitter nunca nos confrontan, nos obedecen tal y como lo deseamos, el abuso va en detrimento del encuentro afectivo con los otros o hasta con nosotros mismos porque cuando alguien no se conoce lo suficiente cree encontrar en Internet una extraña sensación de reconocimiento", apuntó.

Dicho esto, la especialista valora la sociedad actual como "muy demandante" en tiempo, sobre todo en entornos donde se exigen resultados inmediatos. Por ende, no se puede esperar para "vaciar" ideas o resultados, y es aquí donde la web 2.0 se convierte en la mejor y quizá única opción en un esquema de movilidad e interconectividad.

"Antes esperar era parte de la rutina, hoy para el mundo laboral eso es imposible, he ahí la ansiedad, los aparatos y las redes sociales están pensados en aumentar la eficiencia del individuo y al alcanzar ese estado ideal comienza el estrés y otras manifestaciones de comportamiento", explicó Martínez.

Memoria en riesgo

En un pasado no muy lejano era frecuente someter al cerebro al ejercicio de respaldar números de teléfono, fechas importantes o cantidades monetarias. Hoy, esa práctica es anacrónica y depender de un iPhone, Smartphone o tableta para realizar y recordar estas tareas puede llevar a lo que, desde un punto de vista antropológico, se le denomina "desmemorización del cerebro".

Según algunos estudios, la reserva cerebral cognitiva se debe de capacitar todos los días para no ser empobrecida y no tener, a futuro, una memoria frágil y fragmentada.

Eso, con las redes sociales, se ve minimizado porque estas plataformas "centralizan la información" y la ponen al servicio de los intereses de cada uno de los usuarios, dependiendo del estilo de vida y la capacidad de consumo electrónico que posee.

"El grado en que afecta o no a la memoria puede variar, dependiendo del individuo, pero es evidente que genera ciertas secuelas porque el esfuerzo es mínimo; alguien que ha cultivado bien la capacidad retentiva no la pierde tan fácil como un joven sobreexpuesto a estos dispositivos o portales", reflexionó Martínez.

Muchos expertos coinciden en indicar en que un aspecto positivo del consumo digital es que se está frente a una puerta infinita de información, y que se está generando cierta "omnipresencia digital" y toda una serie de habilidades que antes eran impensables para aprovechar al máximo el potencial de Internet.

Vidas paralelas

Carlos Molina, catedrático del Departamento de Filosofía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), considera que en la sociedad contemporánea los valores de brevedad y simultaneidad que ofrecen las redes sociales se aplican también en la vida cotidiana, por lo que aconseja a los usuarios de las diferentes herramientas de interacción cibernética "inteligencia y habilidad" para poder dominar la tecnología.

"Facebook, Twitter, y todos estos servicios son como una ilusión de socialización que modifica las relaciones, el lenguaje y la comunicación nos sirve para decir cosas importantes, expresar deseos, emociones, sentimientos, y eso, ahí, es muy difícil en toda su dimensión", acotó el académico.

En este sentido, Molina ve varios condicionantes que favorecen el sometimiento hacia muchos elementos informáticos.

Uno de ellos es la carencia de modelos de éxito y de actitudes hacia el entorno, en específicos aquellos en los que se desenvuelve el individuo tanto a nivel personal, laboral y familiar.

"La tecnología compensa a la perfección los vacíos emocionales o referenciales de las personas, hay que buscar algo que incite ir más allá que la simple información aislada para poder tener un contacto directo y cercano con la gente", determinó.

Sin embargo, el catedrático universitario advirtió que la tecnología tiene muchos elementos positivos, sobre todo para la educación, pero es tarea de los padres de familia "orientar" a sus niños para aprovechar al máximo sus ventajas.

"No hay que tenerle fobia a la red, todos estos inventos hay que vivirlos y la mejor recomendación para los tutores de los niños es que ellos experimenten sus ventajas y desventajas para que puedan sacarle el mayor provecho posible", finalizó Molina.