Salud mental en El Salvador, tras un cambio de enfoque

Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental para crear reflexión sobre estas enfermedades

La salud física y mental son dos conceptos que deben de ir de la mano porque son parte inseparable del ser humano. Pero por mucho tiempo se encasilló, de forma errónea, la atención siquiátrica como algo "de manicomio", sin medir las causas y consecuencias para el bienestar.

Hoy, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, esta temática cobra mayor vigencia, debido a que El Salvador es uno de los países de América Latina donde seis de cada 10 personas sufren de depresión, el trastorno mental que más afecta a la población, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Al tomar en cuenta este padecimiento, la pregunta es si la salud de la psiquis de los salvadoreños está condicionada por un entorno determinado por la inseguridad y el costo de la vida, acompañado de la falta de cultura ciudadana de atender este componente de salubridad.

Para el jefe de salud mental del Ministerio de Salud (Minsal), Carlos Escalante, los últimos tres años se ha visto una tendencia elevada de intervenciones y consultas siquiátricas debido a que siete de los 30 hospitales nacionales ya cuentan con espacios para abordar estas patologías.

Sin embargo, el siquiatra del hospital de Diagnóstico, Óscar Saravia, agregó que el estrés y el mal manejo de otras reacciones fisiológicas son la manifestación del poco interés del salvadoreño por sentirse mejor debido al estereotipo "manicomial" con el que gran parte de la población ve la salud mental y su relación con el cuerpo.

"Está demostrado que los cambios en el patrón del sueño, la alimentación, el estreñimiento y las gripes son la expresión de un desequilibrio que tiene su germen en la insatisfacción y en vivir muy de prisa, sin detenerse para pensar en lo mejor para el organismo y el cerebro", afirmó Saravia.

Por otra parte, la ansiedad, el alcoholismo y la drogadicción —problemas que preocupan y cuestan grandes cantidades de recursos a las autoridades sanitarias— tienen su germen en un abordaje tardío del desequilibrio mental. La razón, para la OMS, es que entre un 60 y un 65 por ciento de los individuos con estos padecimientos no recibe atención (o lo hace de forma tardía) cuando la intervención es más prolongada y compleja.

"Una depresión es algo reactivo que el individuo trata, erróneamente, ingiriendo alguna sustancia. Pero hay casos moderados donde solo se requiere apoyo social a través de la familia, las iglesias o las organizaciones sociales, acompañado de la voluntad de cambio del sujeto", indicó Saravia.

Otros de los trastornos mentales que enlista la OMS en su último informe sobre el tema es el pánico, la psicosis, la obsesión compulsiva y la bipolaridad. No todos estos casos culminan en suicidio aunque el Minsal determinó que la tasa de intento de suicidios aumentó en un 40 por ciento, lo que equivale a 731 intentos de inmolación hasta agosto del presente año.

Para mejorar en el tema de salud mental, tanto Escalante como Saravia coincidieron en que es crucial que se cambie el enfoque con el que es vista la temática, tanto desde entes públicos como privados.

Además advirtieron que también se debe impulsar un abordaje multidisciplinario donde se deben de participar siquiatras, neurólogos, trabajadores sociales y otros facultativos.

"La idea del manicomio ya no cuaja en la población. Pero tampoco la de la indiferencia porque el equilibrio mental no es cuestión de edad ni de sexo", finalizó Escalante.

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