Ahuachapán, tierra de color y alegría

[Turismo y aventura] Coloridos murales, pintorescos cafés, paraísos termales, una laguna de singular belleza y muchas opciones podrá disfrutar en esta cálida y amigable ciudad

La parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Foto EDH/ René Estrada

Localizada a 100 kilómetros de la capital, es reconocida por ser una zona de cafetales, pero Ahuachapán tiene mucho más que ofrecer a los turistas.

Empresarios locales y autoridades municipales han hecho grandes esfuerzos para mostrar su nuevo y colorido rostro a los visitantes.

Una de las primeras cosas que enamora de Ahuachapán son los murales de los hermanos Bruno y Fabio Jiménez.

Mujeres de ojos grandes y rostros morenos- conocidas como Memitas-, hombres con enormes bigotes, perros y gatos descansando a los pies de sus amos y otras imágenes de la campiña salvadoreña están presentes en cada una de las obras, mismas que adornan varios edificios públicos y privados de la ciudad.

La iniciativa que comenzó de manera privada ha ido creciendo y hoy es un sello en Ahuachapán; un lugar perfecto para admirarlos es el pasaje La Concordia, localizado a un costado de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, justo en la Plaza Mayor o centro histórico de Ahuachapán, una parada obligada al visitar la ciudad.

La Plaza Mayor está cargada de historia y cultura. Ahí se localiza la municipalidad, una moderna estructura reconstruida en la década de los 50, a un extremo la Iglesia Nuestra Señora La Asunción, hermosa edificación de estilo colonial que data de 1776 y es considerada una joya arquitectónica, y frente a esta, el parque La Concordia, un centro de entretenimiento.

Seguro, limpio y con jardines muy bien cuidados, está cubierto de árboles, y es común que la gente se siente a descansar y a disfrutar del aire fresco de la ciudad.

El Pasaje La Concordia, frente al parque, fue recientemente rescatado y remodelado por la Alcaldía y hoy es una área peatonal con preciosos y coloridos murales, una bellísima fuente luminosa y varios negocios donde los lugareños se detiene a descansar o a tomar una deliciosa taza de "café de altura" y un rico postre.

Les recomendamos el Café El Imposible- que sirve los más deliciosos frozen de café y una variada selección de postres, pizzas y otros bocadillos. En el pasaje también se ubica el Hotel y Restaurante La Casa de Mamapán, uno de los más importantes de la ciudad.

Cultura, paseos y color

La mejor forma de conocer la ciudad es rentar un mototaxi numerado, pues son los más seguros, para que lo lleve a conocer los edificios más representativos.

Un imperdible es el Centro para la Cultura y las Artes Alfredo Espino- excasino ahuachapaneco-. Es un hermoso edificio que ha sido remodelado y que posee cuatro salas donde se desarrollan de manera gratuita, conciertos de música, recitales, festivales de ballet y mucho más.

Durante la semana casi todas las actividades son de carácter escolar, sin embargo, sábados y domingos los espectáculos están siempre presentes y no tienen costo.

Administrado por la Alcaldía de Ahuachapán en el lugar también funciona una pequeña galería donde artistas locales y del occidente del país exponen de manera frecuente.

Frente a este edificio se encuentra otro de singular belleza: la Casa de la Cultura, riqueza arquitectónica de la ciudad. Visitarla es entrar en contacto con el pasado al observar su imponente estructura, sus enormes columnas y sus amplios patios.

De hecho Ahuachapán posee varios edificios históricos que no debe perderse en su visita, entre ellos la casa donde nació el escritor Alfredo Espino y la residencia donde vivió el General y ex presidente salvadoreño Francisco Menéndez, entre otras.

Y si busca enriquecer aún más su curiosidad, dé un paseo por el cementerio. Su pintoresca estructura y sus colores chillantes lo hacen muy peculiar.

Su administrador está convencido que la muerte ya es suficiente tragedia y por ello ha pintado de colores brillantes todas las paredes e imágenes religiosas que hay en el camposanto.

Además, ha colocado duendes en los jardines que contrastan con las imponentes figuras en mármol que adornan las lápidas de las más acomodadas familias ahuachapanecas. Pregunte por las actividades de nectroturismo, y si hay una programada no se la pierda.

Otro punto importante en su agenda debe ser la visita al Arco Durán, una estructura centenaria catalogada como Bien Cultural Protegido por la Convención de La Haya de 1954.

Y ya, muy cerca de ahí, aproveche para visitar la Laguna El Espino, cuyo color café oscuro- debido al barro de sus profundidades- le da un aspecto único. Los fines de semana, en sus riberas se abren modestos restaurantes donde puede disfrutar de mariscos, en especial tilapia, cultivada ahí mismo y hasta dar un paseo en lancha.

Y ya para cerrar su visita, deténgase en la placita El Amatillo, donde otro mural de los hermanos Jiménez le dará la bienvenida. Situada en las afueras de la ciudad, a partir de las cuatro de la tarde, podrá saborear una extensa variedad de antojitos típicos, mientras se despide de este hermoso departamento, que además de tener mucho que ofrecer, posee gente amigable y dispuesta a hacer su viaje inolvidable.