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[TURISMO repleto de emociones únicas]

Dulce Nombre de María: delicia natural y extrema

En Chalatenango hay una tierra oculta que está ansiosa por compartir sus bondades. Clima fresco, montañas históricas y ríos cristalinos van de la mano con la dosis de adrenalina y el placer de desconectarse.

Texto: Juan José Morales Fotos: Marlon Hernández Jueves, 13 de Septiembre de 2012

Sentidos estimulados, emociones desbordadas y adrenalina sin cesar. Es la síntesis de un día en el que la naturaleza comparte sus dulzuras con aquellos que, curiosos, recorren cerros y bosques, ríos y quebradas, para disfrutar la sinfonía de las aves en el mejor de los escenarios.

Situada a 72 kilómetros de San Salvador, en el departamento de Chalatenango, Dulce Nombre de María es un refugio para la historia. Pero además es una meca para todos los que practican deportes extremos, entre ellos el bicimontañismo en caída libre, una práctica desafiante que no da derecho a vértigos.

Para los más conservadores – y no por esto menos deseosos de impresionarse – las opciones son múltiples, comenzando con el casco urbano, un espacio donde la iglesia (de estilo ecléctico, pero acogedor), el parque municipal, con todo y sus ventas, y los restaurantes estimulan la fe con una pizca de curiosidad y sabor. Eso sí, de postre, más de 200 pinturas de artistas locales que adornan cada esquina con detalles. "Es el pueblo de los murales", dice su gente.

William Menjívar, guía turístico de Ermitaños Tours, describió Dulce Nombre de María como un pueblo donde el tiempo es imperceptible porque su clima fresco, la amabilidad de sus lugareños y la múltiple oferta turística hace que todos terminen "encantados y con ganas de volver".

"Somos un pueblo de la época colonial (1790) y que asentó a muchas familias españolas y europeas. Durante la guerra experimentamos cierto éxodo, pero hoy destacamos por nuestros lugares y bellezas", describió.

Sin ir lejos, bajo la agradable sombra de una ceiba, el museo municipal muestra parte de la historia local. Resalta una colección de piedras precolombinas encontradas en la zona, herramientas antiguas de labranza, vestidos elaborados con maíz y hasta una máquina para elaborar ladrillos de bajareque.

"Muchas de estas piezas han sido donadas por familias y otras se han encontrado en terrenos municipales. Esto nos hace sentirnos orgullosos", relató Marina Rivas, encargada de la galería.

¡A subir la montaña!

Los cerros de Dulce Nombre de María son conocidos por ser auténticos ojos de agua. Incluso el pueblo se logra abastecer a través de un sistema que bombea desde los manantiales del cerro El Candelero y La Conquista, a más de 1,200 metros sobre el nivel del mar.

Acá, a ocho kilómetros del municipio, está el parque ecológico El Manzano, administrado por una cooperativa de desmovilizados de la guerrilla que luego del conflicto armado decidió abrir un centro de recreo donde hay cabañas, senderos y el río Ereguan con sus pozas y cascadas.

"El contacto con la naturaleza y las anécdotas que acá se comentan son inigualables", recordó Carlos Chacón, mejor conocido como Maclovio, su seudónimo de guerra, quien además destaca el museo Héroes de Chalate, un recinto donde converge el pasado reciente del país.

Según sus inquilinos, en el bosque nebuloso hay alrededor de 26 especies de pájaros, junto con mamíferos como cotuzas, gatos de monte, tepezcuintles, zorros y hasta pumas.

En todo Dulce Nombre de María los precios son muy accesibles y oscilan ente los tres y diez dólares – las comidas – y 30 el alojamiento.

Lo más pintoresco del poblado se presenta en diciembre, época del año en la que se celebran las fiestas patronales en honor a la Virgen María y los festivales del maíz.

Más información

Se puede contactar con Ermitaños Tours al 7694-9198, con William Menjívar. Para alojamiento, el Hotel Dos Alas, al 2356-9247, con Miriam de Alas. Parque El Manzano:7914-6596.