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[Rincón escondido]
Taquillo, un deleite visual en La Libertad
El área ofrece un paisaje impresionante que mezcla la zona costera con la riqueza vegetal y animal
Ahora y media de San Salvador, sobre la carretera Litoral en el kilómetro 63 y medio se encuentran 201 manzanas de área natural protegida ubicada en Taquillo, municipio de Jicalapa, La Libertad.
La zona forestal es evidente al llegar al puente Taquillo, el aire que se respira es diferente y se escuchan las olas del mar, ya que esta conservación ecológica tiene los dos recursos: vegetación y costa.
El centro de operaciones está ubicado a la orilla de la carretera y se trata de una cabaña de madera, con todos sus servicios básicos sirviendo de oficina de los guardarrecursos que también hacen el trabajo de guías.
"Lo que hacemos primero es explicarle a los visitantes las dos rutas que tenemos programadas y les hacemos ver lo difícil del terreno por el cual se camina", explicó Johnny López, uno de guardaparques.
El primer recorrido es "El Tacuazín", el preferido por los caminantes, ya que solo se trata de unos tres kilómetros, aunque su terreno es muy quebrado y resbaladizo.
El esfuerzo es bien recompensado con dos excelentes lugares: los farallones en donde se puede apreciar el ya casi extinto caracol púrpura o más conocido como "jute teñidor", el cual solo se reproduce en estas rocas, pues se ha ido perdiendo su reproducción con el tiempo.
La otra parte de este sendero comienza con una cuesta de unos 300 metros, que representa como la parte más difícil del camino para llegar a un bordo conocido como "El pescadero".
Se trata del bordo de uno de los acantilados en donde se tiene una vista maravillosa hacia el poniente y el oriente de la zona costera.
Después de descansar unos 30 o 45 minutos se emprende el regreso a la cabaña.
En este recorrido se puede encontrar con animales mamíferos como pezotes, mapaches, tacuazines, gatos de monte y con un poco de suerte con un oso hormiguero.
También en el área abundan los corales macho, víboras castellanas, cascabeles y masacuatas, por lo que los guías piden a los visitantes fijarse al caminar y de encontrar uno de estos reptiles mantenerse quieto y en silencio mientras se aleja.
El segundo recorrido es el de los petrograbados, una zona de más difícil acceso, pues se sube gran parte de una colina río arriba, hasta llegar a un paredón en forma de ola de unos 20 metros de largo por unos ocho de alto en donde se pueden apreciar una serie de jeroglíficos, que lastimosamente los habitantes de ese lugar han dañado repintándolos con pintura industrial.
"No podemos cuidar este tesoro arqueológico, pues no podemos permanecer en el lugar todo el tiempo. Cuando venimos a la mañana siguiente ya los encontramos manchados", afirmó el guardaparques Moisés Reyes.
Para solicitar el permiso para visitar esta área debe llamar o visitar el Ministerio de Medio Ambiente, Tel. 2132-6276.

