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Ecoturismo

Cascadas El Salto, un paraíso cálido

Un ambiente natural para relajarse y disfrutar de las bondades curativas que ofrecen las aguas termales, ubicadas en Atiquizaya, Ahuachapán

Foto y Texto: Miguel Villata Jueves, 21 de Junio de 2012

Luego de una semana intensa de trabajo se le antoja una ruta "bañada" de aguas termales, lo mejor es visitar Ahuachapán, llamada también la capital geotérmica de América Central, debido a la cantidad de ausoles, que emanan vapores y agua caliente a manera de un cráter volcánico, que se encuentran dispersos en unos 20 kilómetros cuadrados en los alrededores de la ciudad.

Los mismos ausoles dan vida a un afluente de aguas termales que hacen especial el lugar, localizado entre los límites del municipio de Atiquizaya y la ciudad de Ahuachapán, donde está un paraíso rodeado de mucha vegetación y que, indudablemente, es una belleza natural casi inexplorada turísticamente.

Llamada en idioma náhuat cascada Malacatiupán, cuyo significado es Templo redondo, es conocida por los pobladores del lugar como El Salto. Se trata de una caída natural de aguas termales de aproximadamente 12 metros de altura, formada por el río Agua Caliente, que a su vez da origen a un conjunto de lagunitas que nacen en el lugar conocido como El Salitre, cercano a la ciudad de Ahuachapán, y que luego recorre unos 13 kilómetros hasta desembocar el río Paz.

Para ir a las cascadas primero hay que llegar a Atiquizaya, tomar una calle polvosa hasta llegar al puente del cantón Río Frío, aproximadamente a unos cinco kilómetros y medio, hasta el límite entre Atiquizaya y Ahuachapán; luego deberá caminar unos cinco minutos en una vereda hasta la cascada.

Es común ver niños y adultos bañándose en el río Agua Caliente, a pesar de las altas temperaturas que mantienen sus aguas. Muchas personas se aventuran a visitarlo para darse un buen chapuzón, ya que, según los visitantes, estas aguas tienen poderes curativos.

Existen diversas leyendas sobre las cascadas, entre ellas una que los pobladores han adoptado con especial cariño: cuentan que en las cuevas bajo la caída del agua de la cascada habita un cangrejo dorado, el cual fue convertido en tal por una diosa que bajó y lo tocó, pero este crustáceo no se deja ver durante el día.

También uno de los atractivos de la zona es visitar el "puente viejo", ubicado a pocos metros de la calle principal que lleva al cantón Agua Fría.

Se trata de una estructura que data de 1903 y que aún permanece en pie buena parte de la obra. Según Juan Vicente Matizo, habitante de la zona, fue elaborada por el creador del Arco de Durán de la ciudad, el ilustre ahuachapaneco Onofre Durán.

Los residentes del lugar cuentan que el puente servía de conexión para las familias que habitaban cantones y caseríos cercanos al municipio de Atiquizaya, pero una parte de este fue dañado por un ciclón en 1982.

Sin embargo, actualmente aún es utilizado como puente peatonal por algunos pobladores.

El puente luce casi intacto en algunos de sus tramos, a pesar de que su construcción se realizó hace más de un siglo.

Matozo explica que la estructura es diferente a las demás porque no incluye el hierro entre sus materiales.

A unos diez metros de distancia del puente se unen las aguas cálidas con las frías del río El Jutal o Río Frío, así usted podrá tomar la opción de bañarse en agua caliente, fría o la combinación de ambas, y ello hará más placentero su paseo.