A 22 años de los Acuerdos de Paz en El Salvador

Lea un avance de la entrevista, que se publicará este jueves en EDH, con el director del Museo de la Palabra y la Imagen, Carlos Henríquez Consalvi, quien estuvo durante más de una década en las entrañas de la guerra y que se convirtió en la voz emblemática de Radio Venceremos

El director del Museo de la Palabra y la Imagen, Carlos Henríquez Consalvi. Foto EDH/ Lissette Monterrosa

Mañana se celebran los 22 años de la firma de los Acuerdos de Paz entre la insurgencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el gobierno de El Salvador; este último encabezado por Alfredo Cristiani, presidente de la nación en aquella época y salido de las filas del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Para hablar de aquel momento que marcó la historia del país, El Diario de Hoy conversó con uno de los protagonistas que estuvo durante más de una década en las entrañas de la guerra y que se convirtió en la voz emblemática de Radio Venceremos. Se trata del director del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), Carlos Henríquez Consalvi (alias Santiago). Este hombre se dedicó a la cultura popular, indígena y a la fijación de la memoria. También a la conservación de la vida y obra de importantes personajes del país como Salarrué, Roque Dalton, María de Baratta, Hugo Lindo, monseñor Romero, Pedro Geoffroy Rivas, Matilde Elena López, Kijadurías.

El director del MUPI cree que al llegar al cumpleaños número 22 de los Acuerdos de Paz, es justo y necesario analizar lo bueno y lo malo que se ha hecho en este periodo. También cree que es vital refundar a El Salvador, porque la "clase política ya dio lo que tenía que dar".

También es crítico con él mismo y con el resto de la sociedad salvadoreña al afirmar que "todos le negamos a la cultura una oportunidad" tras la firma de los acuerdos.

La entrevista —que saldrá en la edición de El Diario de Hoy de este jueves— también aborda el rol de un nuevo gobierno en materia cultural. Consalvi quiere "ver realmente la presencia de las políticas culturales en esas zonas olvidadas. No en la capital, donde las mismas personas acuden a los mismos espectáculos".