Paul van Dyk, la noche en la que la leyenda se consagró

El DJ de música trance y reconocido productor alemán hizo vibrar con sus éxitos a los fanáticos salvadoreños, quienes disfrutaron de cada una de sus interpretaciones

Paul van Dyk fue ovacionado desde que salió al escenario. Las luces y el ritmo se combinaron en una gran noche.

El trance es un género de la música electrónica que hipnotiza. Entra por los nervios, sale por los oídos, regresa a la médula. Es adictivo. Y desde hace más de 20 años un alemán no deja de reinventarlo: Paul van Dyk, la leyenda. El pasado viernes por la noche hizo de El Salvador una gran atmósfera entre beats y melodías que crearon el compás perfecto para que la catarsis estallara.

La presentación fue especial. Un escenario único en medio de las ansias de los devotos feligreses que recordaban las otras tres ocasiones que van Dyk visitó el país, en la cumbre de la carrera de alguien que va más allá de las mezclas porque es un artista, un músico completo.

Incluso viajaban en el tiempo. Recordaban éxitos como "For an Angel", "Nothing but You" o "Crush", himnos que nunca dejan de sonar porque evocan los orígenes de la escena: la transición del sonido oscuro al melódico, con angelicales vocales y celestiales sensaciones. Pero el pasado siempre apunta al presente.

Y hoy, el varias veces nombrado el mejor DJ según la lista de la revista DJ Mag, sigue siendo uno de los referentes.

Su sexto álbum "Evolution" demuestra esa madurez, ese estilo que solo puede dar la trayectoria, reconocida en todas partes.

Fue así que casi a la medianoche, "The Ocean", una producción junto con Arty, un talento emergente y fuerte en el movimiento electrónico, hizo que de la oscuridad se pasara a la luz. El plato fuerte estaba servido.

Previo a este momento, Alex M.O.R.P.H., un alemán que con el paso de los años ha resaltado por sus brillantes producciones, hizo del tornamesas algo divertido, con sus constantes interacciones con el público y un sonido fresco que combinó elementos del progressive house con su trance uplifting, fuerte, pero rítmico.

Van Dyk tenía todo a su favor: el calor de la gente, un escenario único con luces y hasta fuego y un repertorio que jamás defrauda. Por ello combinó su nueva propuesta pero además fue más allá, con hits de otros discos como "New York City", "Time of our Lives" y remezclas 2013 de esa melodía indiscutible, "For an Angel".

Transcurrida la primera hora de la sesión incluso PvD, como le dicen muchos, se atrevió a sonidos techo y un poco de house, pero nunca dejó detrás su naturaleza como uno de los emperadores del dance.

"Es único volverlo a ver. Aunque ya no sea el número uno su estilo no cambia y sigue encantándome. Es como el vino, entre más añejo, mejor", contrastó, emocionada, Jennifer Salazar, que dijo que su calidad música es universal y va más allá de los conciertos. Quedó encantada.

Pasadas las 2:25 de la mañana, ya del sábado, el telón comenzó a descender. Otro de sus grandes éxitos, "The Other Side", terminó de retumbar. Y así la noche puso su punto final, donde también dos talentos regionales demostraron que están a la altura: FerK, de El Salvador, y Francis Dávila de Guatemala, quien incluso está dentro del top 100 de la DJ Mag. Una locura musical que no respetó horarios. Solo el ritmo de la buena música.

No cabe duda de que los salvadoreños siguen siendo amantes del beat. Lo saben, lo disfrutan y lo sienten. Y Paul van Dyk recordó que su legado, acá, sigue intacto. Sin duda se consagró, nuevamente, en el escenario.