El árbol de Navidad abstracto que crea discordia en Bruselas

Algunos han rebautizado la estructura como "La Famarcia", por considerar que los cubos resplandecientes de que está formada asemejan la cruz verde que identifica a esos establecimientos en muchas partes del mundo

El árbol de la discordia mide 25 metros. FOTO EDH

No es la paz y la prosperidad lo que rodea un árbol de Navidad que se erige en la principal plaza de Bruselas, capital de Bélgica, sino la controversia.

Se trata de una estructura abstracta, compuesta de varios módulos iluminados, que ha provocado una protesta airada por parte de miles de personas, que piensan que en la raíz del asunto hay razones políticas.

Más de 11,000 personas firmaron una carta en la que piden que el artefacto sea desmantelado, para poner en su lugar el tradicional pino proveniente de los bosques de Ardenes, que ha agraciado el lugar por años.

Los críticos consideran que las autoridades optaron por la estructura contemporánea por temor a ofender a los no cristianos, en especial los musulmanes.

Pero la municipalidad alega que la idea es mostrar que el carácter "de avanzada" de la ciudad, así como ofrecer a los visitantes una vista sin igual de la capital belga desde lo alto del árbol.

Algunos rotativos han apuntado que el asunto del árbol de navidad es un ejemplo de decisión "políticamente correcta", tomada para apelar a grupos no cristianos.

Sin embargo, es posible que los medios hayan creado una tormenta en un vaso de agua, que esté influenciando a la opinión pública más que reflejándola, señala nuestra corresponsal.

Hubo aplausos y gestos de sorpresa en la plaza la noche que el árbol fue develado. Y el entusiasmo que algunos mostraron sugeriría que algunos escépticos habrían sido ganados a la causa de la Navidad contemporánea.

"Lo que queremos es modernizar el placer del invierno, de este mercado de navidad y de la imagen de Bruselas", dijo el concejal Close.

"El árbol de Navidad no es un símbolo religioso, y de hecho muchos musulmanes tienen uno en su casa", añadió.

Semsettin Ugurlu, jefe del Ejecutivo Belga Musulmán, que representa a esa comunidad, declaró que a su organización no le importaba para nada la presencia de los árboles de Navidad.

"Sabemos que vivimos en un país con una cultura cristiana, no nos ofenden los árboles de Navidad", dijo.