MARTE: al compás del tiempo de las artes plásticas de El Salvador

La exhibición "Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño" cumplirá un año en el Museo de Arte de El Salvador. En esta sexta edición de "Diálogos de otro mundo" conversamos con los curadores de la muestra

El 22 de mayo de 2003 nació en este país centroamericano el Museo de Arte de El Salvador (Marte). El Marte exhibe una muestra permanente de arte salvadoreño con obras de su colección, de colecciones privadas y de la colección nacional. El próximo año estará cumpliendo 10 años de existencia. Esta entidad (sin fines de lucro) ha recibido hasta el momento miles y miles de visitantes. Hoy por hoy, es uno de los recintos más profesionales para la exhibición de las artes plásticas en sus distintas disciplinas.

Marte investiga, documenta y difunde el arte salvadoreño, exponiendo de manera permanente un amplio panorama del desarrollo de las artes visuales en el país. Hasta la fecha se han presentado dos exhibiciones: "Puntos Cardinales. Momentos Claves en el arte salvadoreño (1900–1992)" y "ReVISIONES. Encuentro con el arte salvadoreño".

Desde el día 6 de diciembre de 2011, Marte cuenta con una nueva exposición: "Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño". Fue formalmente inaugurada el día 6 de enero de 2012 (para captar la atención de los medios de comunicación y vincularla con el inicio del año escolar). Esta nueva exhibición estará abierta hasta diciembre de 2016 y se espera que sea vista por más de 300,000 personas. Por primera vez, el museo le dedica una sala al arte contemporáneo.

La muestra en el seno de Marte se apoya en tres importantes aspectos para la plástica salvadoreña: el arte moderno, el posmodernismo y el arte contemporáneo. En ellos se traza una línea histórica: la modernización cultural, las primeras escuelas de arte, la repercusión de las corrientes europeas, el impacto del conflicto armado en la pintura de este país y los nuevos lenguajes contemporáneos.

El catálogo de la exhibición fue presentado el pasado mes de mayo y abarca la escena artística de finales del siglo XIX hasta la actualidad, es decir: 1870 a 2011.

En la edición número seis de "Diálogos de otro mundo" conversamos con los curadores que tuvieron bajo su responsabilidad "Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño". Ellos son los arquitectos Rodolfo Molina y Rafael Alas.

Ambos nos cuentan el proceso de selección de las obras, los hallazgos en la confección del trabajo —no solo del catálogo, sino también del montaje de las obras y de lo que significa ahora el trabajo curaturial.

"El museo optó por una curaduría colegiada y les encomendó a los arquitectos Rodolfo y Rafael curar la exposición 'Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño'. Ellos tenían que enriquecer esta nueva lectura de las artes visuales de El Salvador", recuerda el director del Marte, Roberto Galicia.

A pesar de que la exposición terminará en 2016, Galicia ya piensa en la próxima exhibición (sería la cuarta):

"El gran reto que vendrá es cómo contar la misma historia de manera diferente para que enriquezca el conocimiento de lo que hemos sido capaces de hacer a lo largo del tiempo".

Alas y Molina dividieron su investigación por etapas.

El primero trabajó con los antecedentes históricos y el arte salvadoreño hasta los años de 1960. El segundo abordó la década de los años 70, 80 y 90 junto con el arte contemporáneo.

"Fue importante visitar a los coleccionistas y la misma colección del museo. Eso condicionó cómo quedaría la exhibición de la obra. Fue un proceso que duró más de un año", comenta Molina.

Cuando se habla sobre el decisivo apoyo de los coleccionistas al Marte, Galicia no puede dejar de hablar de "una persona que ha jugado un papel importantísimo: Jaime Balseiro".

El director de Marte recordó que Luis Croquer (cuando realizó la curaduría de "Punto Cardinales"), Balseiro prestó inicialmente sus obras. No había transcurrido tres meses cuando él expresó a la junta directiva del Marte "su voluntad de donar las obras al museo". Más otra selección preliminar que hizo el curador. Eso constituye una donación de 37 obras.

"Para sorpresa nuestra, cuando Rodolfo y Rafael lo visitan, estos hacen una selección de obras y Jaime Balseiro decidió donarlas. Él se ha convertido en un donante fundamental para la construcción de la colección del museo".

La primera obra que adquirió el Marte con sus propios fondos fue "el Sumpul" del actual Premio Nacional de Cultura 2012, Carlos Cañas.

El catálogo

"Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño" reúne un perfil muy elocuente sobre las artes plásticas del país. El mismo director del Marte acepta que no fue sencillo el trabajo:

"Son procesos muy complejos que contrastan mucho con la visión que tienen algunas personas sobre arte. Para ellos, una exposición solo necesita clavos, martillo y muchos cuadros. Y eso es totalmente falso".

El trabajo de selección es una línea cronológica, según los curadores. El dilema era cómo mantener la coherencia del discurso, un discurso sólido y emblemático al mismo tiempo.

"El gran reto fue definir esos grandes temas y esos periodos. En buena medida estaban condicionados por lo que estaba sucediendo en el arte. Es aquí donde surge el darle espacio al arte contemporáneo. Cerrar el catálogo con una buena cantidad de obras que pudieran hablar de este tema", recuerda Alas.

Los curadores afirman que la década de 1970 es un periodo de afirmación o consolidación de la escena artística del país que empezó a partir de los años 50, pero aún tímida y para círculos pequeños. El catálogo —según lo expertos— describe la historia de ese momento y cómo se fue desarrollando, por ejemplo, el interés por la abstracción.

El conflicto armado (1980-1992) tiñó de oscuridad y silencio la escena artística del territorio.

"Los años 80 tienen una pared: la guerra. Esta pared es de luto donde están obras muy contundentes como "el Sumpul (Carlos Cañas). El resto de años de ese década se refieren a la guerra pero de una manera más simbólica, sutil. El leguaje del arte con referencia a la política tenía muchos temores", afirma Molina.

Con el cese del fuego armado, la posguerra presenta otros temas como la migración, la familia y la referencia a la violencia urbana. De esto se encarga más el arte contemporáneo con sus expresiones multidisciplinarias

"Hemos tratado que la exposición sea educativa y poner cuadros que den ejemplos de los cambios en las artes plásticas El Salvador. Explicamos a los guías que cierto cuadro es posmoderno porque se ha hecho de otra forma", asevera Molina.

Los curadores reconocen que ha habido una deuda con la comunidad de artistas salvadoreños radicados en el exterior. "Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño" muestra a algunos de ellos en otras tierras como Muriel Hasbun (Whashington, EUA) y Luis Paredes (Dinamarca).

"Creo que hace falta, porque en realidad hay una desconexión de los que se fueron y no han vuelto. Ese es un capítulo que falta, definitivamente. Estamos conscientes de que hace falta más gente", reconoce Molina.

Mientras los curadores empezaban a darle vida a "Al compás del tiempo. Procesos e influencias en el arte salvadoreño", estos tropezaron con algo que no estaba dentro de sus planes:

"Encontramos una obra de Marcelino Carballo que nunca habíamos visto. La encontramos en casa de un coleccionista. Eso fue una sorpresa. Ahora está en el catálogo y en la exposición. Esa obra nos dice mucho, no solo de la temática, sino también el desarrollo de la fotografía en el país", afirma Rafael Alas.

Curaduría en El Salvador

Galicia, Alas y Molina también hablaron sobre la importancia de la curaduría en el país. El primero afirma que Janine Janowski (recién fallecida) es "quizás el primer intento serio de generar procesos profesionales de exhibición" en El Salvador. El segundo revela que un curador no necesariamente tiene que ser artista, porque "el requisito del curador es ser un especialista y debe tener una respuesta para explicar por qué esa obra está colgada ahí, por qué ocupa ese espacio y por qué está antes y no después". El tercero —es decir Molina— hace una diferencia entre un crítico de arte y un curador:

"Un curador está involucrado en el proceso. Esa es la diferencia básica entre crítico y curador. Nosotros, a parte de la investigación y la selección también hemos diseñado la museología. Hemos creado el diálogo entre las obras". Ser curador tiene su lado negro, porque "hay artistas que quieren estar a la fuerza en una exposición. Cuando uno tiene criterios muy claros, uno sabe quién debe de ir y quién no", enfatiza Molina.