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Carlos Toledo: "Gracias a Dios mi tata se equivocó con el periodismo..."

Es director y conductor principal del noticiero Telemundo en Oklahoma (EUA) Llegó como atleta y terminó fortaleciendo el mejor de sus músculos: el periodístico

Tomás Andréu Twitter: @tomazs_andreu Martes, 7 de Agosto de 2012

En Estados Unidos se levanta un poco tarde. Escucha la radio 102.9 de El Salvador. Prepara su coctel de frutas con yogur. El café no puede faltar, por supuesto. Su trabajo solo está a unas cuadras de su domicilio y él las anda a pie. Legado de sus días como atleta, quizás. O callejero nato.

¿Qué fue primero el inmigrante o el periodista?

—El inmigrante. Llegué a Estados Unidos con una beca deportiva para entrenarme para los Juegos Centroamericanos de Maracaibo (1998). Fui parte del equipo nacional de atletismo. Fui campeón nacional en los 100, 200, 300 y 400 metros. En Estados Unidos, me dije que quería probar suerte en ese país... estaba a punto de graduarme de la UCA en periodismo y cómo son las cosas: una semana antes de que nos dijeran "van para Estados Unidos" me salió un trabajo que anduve taloneando en Teleprensa para ser reportero de deportes...

¿Y...?

—Balanceé el abanico de posibilidades que se me abrían al viajar a Estados Unidos. Estando allá con la familia, aún dudaba si quedarme o no...

¿Y en qué momento aparece el periodista...?

—Yo tenía en mente sacar una maestría y regresar a El Salvador, pero en medio de la maestría (en los semestres para realizar la tesis) vine al país. Y cómo es la suerte. Voy al canal 33 y Nacho Castillo me da la oportunidad para ser editor de las noticias internacionales, aunque yo andaba ganas de estar en la calle. Así empecé la carrera de televisión, pero no hice ni "mier..." de la tesis. Yo no estaba acostumbrado —como los demás compañeros— a trabajar y estudiar. Fui franco conmigo mismo y no me di paja. Así que renuncié y me fui a terminar la tesis a Estados Unidos. Me gradué y regresé al país y no tuve suerte, no encontré trabajo. Me fui agüevado de regreso.

¿Y por qué televisión?

—Tengo que ser claro: a mí no se me hacía fácil escribir. Yo sentía que tenía más facilidad para la televisión, de hecho, de mi promoción yo fui el mejor evaluado.

¿Hay diferencias entre el periodismo hispano-estadounidense con el de la región centroamericana...?

—A mí no me gustaba el reporteo que hacíamos en Estados Unidos, porque en algunas ocasiones era muy sensacionalista. Era todo lo contrario de lo que yo había aprendido. En El Salvador los periodistas nos consideramos servidores públicos para arrojar luz sobre temas oscuros que generen cambios de actitud, pero a mí me mandaban a hacer reporteo orientado a explotar la emoción humana que muchas veces era un tragedia [además] no le dábamos seguimiento a la noticia. Ahora que soy director sí le damos seguimiento a los casos. Eso no lo hacíamos en Telemundo. El periodismo que hacemos en El Salvador es mejor, en promedio, al periodismo que hacen las televisoras locales de buena parte de los mercados en la televisión hispana, en promedio, porque ellos hacen cosas muy bien.

¿Hubo alguna cobertura que cambiara su vida o que marque un antes y un después...?

—Sí, fue algo que sucedió en nuestro país: la ofensiva de 1989. Mi papá sabía que algo iba a suceder y nos sacó del país. A los 13 o 14 años yo tenía la noción de que quería ser periodista, pero los dos meses en los que yo estuve fuera en San Francisco (EUA) cambiaron mi vida. Yo era un tipo jodarria. Si no hubiese ocurrido la ofensiva y mi salida del país, yo hubiese sido uno de esos "cabro..." que a toda la mara le cae mal. La soledad que sentí en Estados Unidos, a pesar de que estuve con mi familia, me hizo pensar, "put...", qué estoy haciendo por mi vida y por mi país". Estar aislado de mi país me hizo una persona más política en el sentido amplio de la palabra y eso reforzó mi intención de ser periodista, porque mi tata quería que fuera ingeniero, pero en el cursillo de verano me di cuenta que lo único que me gustaba de esa carrera era realidad nacional.

¿Y qué dijo su viejo cuando cambió de carrera...?

—Se "emput...". Es que mi tata es tradicional. Me dijo que cura, abogado, médico o ingeniero. El cambio de carrera primero se lo conté a mi mamá, después a mi tata. Lo que me preguntó era de qué iba a vivir con el periodismo. Gracias a Dios mi tata se equivocó.

Si alguien le preguntara qué son los medios de comunicación en El Salvador, ¿qué respondería?

—(Largo silencio...) Diría que son iluminadores, educadores, provocadores y fiscalizadores. Y esto último con limitaciones.

¿Dónde están las limitaciones?

—En la línea editorial. Nuestro medios de comunicación no son exclusivamente informativos.

¿Y qué papel ha jugado la censura o autocensura en el periodista Carlos Toledo?

—Fue cuando arrestaron a 12 o 15 personas entre Nuevo México y Oklahoma, arrestaron también al "Z-40" (hermano de uno de los líderes de Los Zetas). Reportamos sobre los hechos pero no le dimos seguimiento. Tuve temor porque mis periodistas son bichos (jóvenes). O a mí, cualquiera puede llegar a balacearme a mi oficina porque en la entrada ni hay portón ni hay guardia. Fue así que nos autocensuramos (...) de ahí el 99% del periodismo que nosotros hacemos nadie lo censura. Eso sí: nunca vamos a mentir sobre algo y nunca vamos a inventar nada. Eso sí lo he escrito en piedra y se lo he dicho a mis reporteros: yo me puedo equivocar, ustedes se pueden equivocar pero nunca me vayan a mentir, porque si ustedes pierden la credibilidad conmigo, ya la "cagar...", porque eso es lo único que tenemos como periodistas: la credibilidad.