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Lucía Figueroa se retira del cisne
Las balletistas Marta Castellón e Irina Flores tomaron los papeles estelares que Figueroa tenía en "El Lago de los Cisnes". Se dijo que la joven sufrió una lesión
Como noticia de última hora, la compañía Ballet de El Salvador informó ayer que la joven bailarina Lucía Figueroa, estrella de "El Lago de los Cisnes", no podría seguir en las presentaciones de la obra en sábado y domingo.
La puesta en escena de cuatro actos debutó la noche del viernes en el Teatro Presidente con Lucía como bailarina principal, pero la joven no pudo seguir con las funciones del fin de semana.
"Por motivos de fuerza mayor, vamos a asumir Marta Castellón como el cisne negro, y yo con el cisne blanco", explicó Irina Flores, primera bailarina de la compañía y maestra en la misma.
Fuentes extraoficiales a esta redacción afirman que Figueroa decidió no seguir en la obra debido a desacuerdos con una profesora durante los últimos ensayos. Sin embargo, la directora de la compañía, Alcira Alonso, dio un argumento diferente.
"Fue algo inesperado, una lesión que no es grave pero que le impide bailar por 10 días", aseguró Alonso, refiriéndose a una lesión en el dedo de un pie de Figueroa, propia de atletas y bailarines.
"Ella hizo un trabajo muy bueno, aguanto hasta el final. La inyectaron dos veces antes y durante el evento. Sacó el trabajo muy bien, muy profesional", agregó.
Por otra parte, la inclusión de la salvadoreña Marta Castellón fue oportuna, ya que tenía 10 años fuera del país y había llegado de vacaciones. Además, Alonso apuntó que Castellón interpretó recientemente el Cisne Negro como parte de la Compañía Clásica Nacional de México a la que pertenece.
Y por su lado, Irina se consideró apta para asumir las circunstancias. "Yo ya había bailado 'El Lago de los Cisnes' antes, además toda Primera Bailarina está capacitada para tomar cualquier rol cuando sea necesario", estimó.
"Lucía se va del país en agosto, pero ella siempre va a seguir con nosotros. Estos son gajes del oficio", concluyó la maestra Alcira, quien dirige una vez más la obra, con las coreógrafas Mayra Villacorta y Dulce Agujar (Cuba).
En cuanto al espectáculo del viernes, fueron 40 bailarines, vestuarios finamente estilizados y mucho talento los conjugados para deleite de un abarrotado auditorio.
Las piruetas, levantadas y paseos de los artistas se ganaron a pulso la simpatía y los aplausos del público.
Cabe mencionar que antes de iniciar, se dedicó un minuto de silencio en respeto al recién fallecido esposo de Alcira, el escultor y arquitecto salvadoreño Enrique Salaverría, quien fue su compañero de toda la vida y la razón por la que la maestra argentina se radicó en el país.
Procedente de su formación en la academia Joffrey de Chicago, Lucía Figueroa interpretó los papeles de Odette y Odile, los recordados cisne blanco y cisne negro que representan el lado puro y el maligno de una misma joven.
Stephan Moys, también iniciado en el Ballet del El Salvador, corrió con el papel del príncipe Sigfried, mientras que el hechicero maléfico lo hizo Francisco Castillo.
Aunque la destreza y la dedicación de cada bailarín quedó clara sobre las tablas, la larga duración de la obra hizo que varias personas del público decidieran retirarse en el tercer receso de la gala.
Como en toda primera presentación, los nervios causaron más de una descoordinación en la coreografía, pero mayores fueron los logros en solitario, donde explotaron pasión y seguridad.
La última función de este clásico será hoy, a las 4:00 de la tarde. La entrada es de $6 y los boletos están a la venta en quioscos de TodoTicket El Paseo, Multiplaza y Galerías.

