resumen noticias

Alejandro Saravia: "No me puedo quedar callado"

—CAFÉ EXPRESSO—El presentador de Cultura Extrema disfrutó de un café y una amena charla

Jhoel Díaz @jhoel_diaz Martes, 19 de Junio de 2012

Siempre dinámico, sonriente, natural y sin inhibiciones, Alejandro Saravia, más conocido como "el Borrego", nos contó de su ingreso accidental a los medios de comunicación, de sus éxitos y aspiraciones en radio y TV.

¿Desde cuándo te apodan el Borrego?

—Desde que entré a radio Exa, como en 2007. El pelo lo andaba bien a lo afro, y el Turrón (Gabriel Salazar) me empezó a decir Borrego. Había una buena relación con él.

¿Nunca te molestó que te dijeran ese apodo?

—No, fíjate. Jamás, viejo. Creo que me hubiera molestado más si me dijeran "Negro Pupú" o cosas así. Igual, nunca me ofendió un apodo, porque los que tienen apodo se le quedan más a la gente. A tus cheros se les queda más el apodo que el nombre. Cuajada me decían de chiquito.

¿Cuándo empezó tu fijación por los medios?

—Fíjate que jamás me imaginé que iba a vivir de esta onda. De pequeño quería ser cobrador (de buses), después de la Selecta (de fútbol), porque ganan más. Ya cuando salí del colegio dije que ingeniero industrial. Comencé a estudiar eso en la Universidad Nacional. De allí me fui al ITCA a estudiar Técnico Industrial...

¿Cómo entraste a la radio?

—No sé. Mis hermanas escuchaban la radio y hubo un concurso en la Exa para ser locutor; yo me fui a inscribir, pagué unas "bolas" y fui un practicante en la Exa.

¿Pero ya considerabas que tenías voz para ser locutor?

—¡No, viejo! ¡Agarré paja! Mis hermanas me decían "Ale, vos deberías ir", y mi novia: "Ale, vos tenés bonita voz". Fui y ahí comenzó todo. Mi primer trabajo fue en Fovial, ayudando a reparar máquinas de las que chapodan. Mi segundo trabajo fue vendiendo artesanías en Los Planes de Renderos en una manta, por El Mirador. Luego en un negocio familiar con mi mamá. De ahí empecé en el medio y todo fue en escalafón.

¿Cuándo llegó tu primera propuesta para la televisión?

—Eso es para llorar, viejo... Antes de que existiera Ahora en canal 21 yo tenía el turno radial de 6:00 a 9:00 de la mañana, y de 9:00 a 12:00 estaba el Turrón, que ya era más popular por "Bailando por un sueño". De repente él se fue a trabajar a Honduras y yo me quedé en su turno. En eso habló un chavo y preguntó por el Borrego para hacer un casting en canal 21, para un nuevo proyecto (Ahora) para ser presentador. Y quedé de llegar el siguiente día. Yo tenía $10, me fui a comprar una camisa rosada y dije "esta es la oportunidad de mi vida". Le conté a mi mamá, se hizo la regazón en la familia, todo mundo sabía que iba a ir a un casting. Llegué y había bastante gente (al final no quedó ni uno). Comenzaron a llamar uno por uno y vi que quizá yo era el último, pero empezaron a apagar las cámaras. Le llamo al chavo, estaba justo en frente y me dice "¿dónde estás? ¡No viniste!". "Aquí estoy", le dije¡. Me vio e hizo una expresión y me dice "disculpá, viejo. Al Turrón le quería llamar". Para mí fue un gran "v**gazo". Salí del canal, me enojé, pero cuando iba caminando para abajo, para la radio, iba chillando.

¿Y no te hicieron el casting?

—No me lo hizo, ni siquiera por respeto. "Cuando venga el Turrón, avisale", me dijo el chavo, y efectivamente le avisé y cabal, lo agarraron.

¿Cuándo llegó esa oportunidad para ti?

—Una vez me mandaron a animar un evento con el Turrón. No quería ir, pero obligado fui. Llegó Ástrid Ávalos y llevaron una cámara del canal 21; me comenzaron a grabar y yo con el gran odio, peor del 21. No sé qué gracia me vio ella y dijo que me quería probar y fui a hacer un casting. Yo no creía, pero fui a hacer unos reportajes en una tarde y ya no me llamaron. De repente mis cheros me dijeron "te vimos en el 21". Me llamaron para hacer más, luego me dieron una plaza de reportero de Ahora, en junio de 2009.

¿Te pasó el resentimiento?

—Sí. Pero cuando me dijeron que tenía el casting no le dije a nadie (risas).

Luego pasaste a la aventura de Cultura Extrema...

—Allí estaba Eduardo Estrada y Alejandra Palomo. No sé qué problema tuvo Eduardo, pero ya no pudo estar. Una vez me invitaron a grabar algo de kick-boxing. Apostaron por mí y he durado dos años.

¿Ya no te queda tiempo para hacer radio?

—No te voy a dar paja. No fue tiempo, sino que hubo un par de diferencias, porque tiempo siempre hay para bastantes cosas. Lastimosamente soy una persona que no me puedo quedar callado. Siempre digo lo que pienso.

¿Cuáles son tus planes a largo plazo?

—Por ahora me siento estable. Ojalá que cuando tenga unos 40 años pueda vivir tranquilo. Quiero casarme, tener hijos, pero todavía no. Mi novia se llama Tania Grande y la amo. Es la misma que me conoció vendiendo pulseras en El Mirador.

¿El Borrego es un personaje o eres así siempre?

—Lo que la gente ve, así soy, natural, tranquilo; no me gusta mucho el lujo, soy amante de lo sencillo. Estoy agradecido con la gente porque soy sacado de toda la "majada" y gracias a Dios me han aceptado.